Bodegas García de Lara



Villarrubia de Santiago, dispone de una extensísima tradición vinícola, pero hasta estas últimas décadas no había gozado de predicamento. Ello se ha basado en la llegada de un proyecto singular ubicado en sus tierras especiales para la uva, logrando que sus vinos estén a la altura de los mejores de España. Los más grandes críticos, los que realmente catan a ciegas y no se dejan influir por una etiqueta o un origen, les están dando la razón y están refrendando la apuesta.

La primera bodega familiar García de Lara se construye en Villarrubia en el año 1878, aunque ya probablemente desde antes existía dedicación generacional a la elaboración de vinos.


Fue en los años veinte del siglo pasado cuando el tío bisabuelo Alfonso de Lara Toledo construyó la bodega para elaborar el vino producido en las viñas de la finca, con una capacidad de 25.000 arrobas (400.000 l.) en 50 conos de 500 arrobas. Contaba con dos lagares, para blanco y para tinto, y pozo para el orujo. La maquinaria (estrujadora, elevador de la uva molturada a las jaulas de madera y tuberías para llevar el mosto desde el pozo a los depósitos), estaba movida por un motor de gasolina y un sistema de poleas.


En los años setenta se deja de elaborar en la finca y se transporta la uva a otra bodega familiar en La Villa de D. Fadrique (Toledo), donde continuó la elaboración hasta los noventa.

En 2017 la cuarta generación retoma la actividad. Una parte importante del proyecto ha consistido en la recuperación y modernización de las instalaciones de la bodega familiar de Villarrubia de Santiago donde elaboran una parte de sus vinos, y donde llevan a cabo su crianza y afinamiento en barricas de roble y botella.


En la actualidad, se siguen cultivando y están en producción unas 22 ha. de viña airén de pie franco, plantadas entre 1935 y 1960. La filosofía de Bodegas García de Lara es volver a elaborar vinos de esas viñas respetando la variedad, su carácter y los suelos de donde proceden, todo ello vinificando de forma respetuosa, pero sin renunciar a la mejor tecnología y conocimiento del siglo XXI, como la disponibilidad de diversa maquinaria, de pequeños depósitos de acero inoxidable con control automático de temperatura y una prensa neumática.


Miguel García de Lara es la cabeza visible de esta aventura que se fundamenta en la sociedad Viñas del Soto y que en un principio se creó para gestionar las viñas familiares. 

No obstante ya sabemos que desgraciadamente de la pasión todavía no se come, así que Miguel, que es economista, lo compagina como puede con la bodega; "Cuando me decidí a ocuparme de las viñas y de la bodega, empecé a comprar libros, leer y leer, preguntar y preguntar, observar y deducir."

Pero no es el único, todos los hermanos mantienen otras actividades laborales y aunque él es quien emplea mayor tiempo y trabajo, la familia nunca se ha desvinculado del proyecto. Su hermana María apoya con el tema comercial y exportaciones. 
De forma añadida, también cuentan con el asesoramiento enológico de David Carmona.


El arranque del año 2017 fue duro, sobre todo por la pandemia, pero las Puntuaciones Parker y el reconocimiento de Decanter, como uno de los mejores vinos del mundo, se tradujo en ventas y convirtiéndose en punta de lanza del airén en la región.

El primer vino embotellado fue de la viña la Cueva Colorá en ese 2017, vino del sangrado de 10 meses en barrica y vendido entre los amigos. Pero el primer vino oficial de Bodegas García de Lara fue Villalobillos 2018, que salió en marzo 2019 y que surgió porque pasaban dos años desde la vendimia de Cueva Colorá hasta poder embotellar. Villalobillos resultó excelente, posibilitando la apertura de muchas puertas. El primer Cueva Colorá salió en noviembre 2019.


La bodega cuenta con viñas propiedad de la familia, distribuidas de norte a sur desde las laderas de la vega del río Tajo en Villarrubia de Santiago, limitando con Madrid, hasta la llanura manchega en Corral de Almaguer. Viñas plantadas por los abuelos de Miguel, por sus padres y las más jóvenes plantadas por la última generación de Miguel y sus hermanos.

En total 69 hectáreas de las cuales únicamente elaboran 12 hectáreas. Las parcelas están localizadas en el término municipal de Villarrubia de Santiago, lindando con Santa Cruz de la Zarza y Villatobas, en la meseta castellana, justo antes de comenzar la gran depresión del valle del río Tajo.

La Cueva Colorá


La viña de tinto cencibel de 5,47 ha. que se encuentra a 768 metros de altitud, fue plantada por el padre y el tío de Miguel García de Lara en el año 1960, en dos parcelas contiguas. Primero se plantaron los pies americanos y posteriormente se injertó en campo con material vegetal de viñas singulares de la zona. Está cultivada en secano, en un terreno calizo con textura franco limosa. El nombre proviene de la Cueva que se encuentra en la parcela y del color rojizo de la tierra.

Villalobillos


Villalobillos es una Quintería (Cortijo de Labor) situada en el término municipal de Corral de Almaguer (Toledo). Una viña vieja que data de 1935, plantada en pie franco a 708 metros de altitud, que toma su nombre de un despoblado así denominado y situado a poca distancia.

Tiene una extensión de 284 ha. con dos partes bien diferenciadas, la baja de tierra fértil dedicada al cultivo de cereales y leguminosas, y la parte alta, más pedregosa y caliza, donde estaban y están situados los pagos de viña.

La finca pertenece a la familia desde el siglo XVIII. El cultivo y plantación del viñedo se incrementó mucho en el siglo XX: hasta los años veinte se plantaron unas 60 ha. de viña blanca airén, de pie franco, que se adaptó muy bien al terreno calizo y pedregoso. También había algunas viñas de tinto Velasco.

Viñas del Soto


La finca tiene una extensión de 165 ha., está localizada en el término municipal de Villarrubia de Santiago, en la vega del río Tajo, a una altitud de 535 metros sobre el nivel del mar. Las partes bajas de tierra fértil están dedicadas al cultivo de cereal de regadío.

Las uvas plantadas son: tempranillo, cabernet sauvignon, merlot, petit verdot, moscatel de grano menudo y viognier.

La proximidad del río Tajo hace, que tanto el clima -con grandes contrastes entre el día y la noche, las noches son frescas gracias a los regadíos del valle- como los suelos -muy diferentes debido al antiguo lecho del río Tajo, gravas, margas, arcillas y arena- den a cada parcela un carácter propio.

El cabernet sauvignon fue plantado sobre injertos de 41b, gran aliado para aguantar la caliza, en las laderas de la Cuesta del Guijarral, laderas de guijarros y de margas, y en el Pago sin Humo, donde antiguamente había plantadas viñas hasta que se fueron abandonando con el paso del tiempo.

El merlot está contiguo a la parcela de cabernet, pero con la particularidad de tener un suelo con un perfil más arcilloso que sujeta su pronta maduración.

La parcela de viognier está plantada con gran densidad en un terreno muy arenoso, casi como arena de la playa. Finalmente, las parcelas de moscatel de grano menudo, están plantadas en un terreno pedregoso que adelanta aún más la maduración.


Comentarios

"Cada vez es más realista creer en un futuro prometedor para la variedad blanca española airén. Tradicionalmente asociada a cantidad en lugar de calidad, llegó a ser la tipología con más superficie plantada del mundo. Sin embargo, la utilización de nuevas técnicas de vinificación y la búsqueda de su propia identidad, como realizan en Bodegas García de Lara, da lugar al optimismo."
Pilar Cavero – ABC Vinos


"Poco a poco van apareciendo otros vinos de airén muy interesantes, como el Finca Villalobillos, siempre bajo el patrón de viña vieja en pie franco y cuidada crianza reductiva. Aquí hay futuro."
Pedro Balleteros Torres – Master of Wine



También, Luis Gutiérrez, el famoso catador de la prestigiosa publicación Robert Parker The Wine Advocate, ha puntuado tres de sus vinos de 90 para arriba y se ha referido a esta bodega manchega con estas elogiosas palabras:
"García de Lara es una nueva bodega familiar en La Mancha, fundada en el 2017 en la población de Villarrubia de Santiago, en la provincia de Toledo. Tienen viñas viejas pertenecientes a la familia y elaboran unas 40.000 botellas. ¡Ojo a la calidad de su Airén!"


"De niño, en vendimia estábamos por ahí todo el rato, por los remolques, bodegas, aunque nos protegían por el riesgo. El olor a carbónico, el olor a vendimia por todo el pueblo… Esos recuerdos me hicieron poner en marcha todo eso esto" 
Miguel García de Lara









Fuente principal: VinObjetivo.com
Música: "Canto de vendimia"

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