Edificio de párvulos - Reforma y ampliación en el Colegio Público Nuestra Señora del Castellar - 2008



El 17 de marzo de 1952, don Camilo Rodríguez Cobacho, en su calidad de alcalde, compra la parcela colindante al campo de recreo del Grupo Escolar por la cantidad de 10.000 pesetas ante la necesidad de construir nuevas clases para los más pequeños. Pero no es hasta el año 1963, cuando don Fernando Sánchez Escribano, alcalde en ese momento, construye el edificio de párvulos, valorado en 317.216 pesetas y 21 céntimos. que albergaba dos viviendas para los maestros y sus familias en la planta alta, y dos clases, una para los niños y otra para las niñas en la parte baja, que en 1968 pasan a ser clases mixtas.

Recientemente se cumplieron 15 años de la reforma integral de este edificio. Dicha reforma se basó en convertir el edificio existente de viviendas en cuatro aulas multiusos y levantar adosado un edificio de nueva planta que alberguara el nuevo programa de comedor y cocina como objetivo de la propuesta.


Como solución funcional surgieron tres piezas edificadas distintas en forma y función: La primera, el volumen contenedor del comedor y la cocina. La pieza intermedia de mayor porte albergaría el aulario y los cuartos húmedos. Una tercera pieza edificada reforzaría la idea de las otras dos: el nuevo núcleo de comunicaciones verticales que daría forma al alzado noreste del patio.

Existían distintas soluciones estéticas y espaciales como solución frente al entorno. La relación con la calle se reflejaría a través de la pieza del comedor. Un muro blanco macizo salpicado de pequeños huecos, mirando a la calle; y al mismo tiempo una ligera rampa y liviana escalera salvando la diferencia de cota. 


Por otro lado, la relación con el espacio del patio de juego existente choca de manera más directa con la pieza de comunicaciones: el paño blanco del núcleo vertical se apoya en el plano del suelo con la contundencia de un pesado muro. Su presencia se alivia con el dibujo de la línea oblicua que deja ver el plano gris del aulario.


Al mismo tiempo, las tres piezas (aulario, comedor y núcleo) conjugaban entre sí nuevos espacios hasta ese momento inexistentes:

El cobertizo de entrada al comedor con acceso desde el patio de recreo y desde la calle se presenta como un espacio de transición entre el juego y el deber.


El patio de luz en el interior del comedor organiza los espacios y distribuye las funciones.

Y los accesos planteados desde el patio de juego nos dirigen al aulario a través de dos caminos que marcan la entrada de forma pronunciada.


La ejecución da esta reforma y ampliación supuso a la empresa el recibir el premio ARQUITECTURA 100%.

Su bondad radica en la búsqueda de espacios amplios y luminosos, el equilibrio de las proporciones y la manifestación de los detalles.

El color blanco se manifiesta en lo nuevo y en las embocaduras de las ventanas existentes. El color controlado y sólo en las puertas; rojo y amarillo, colores primarios que destacan sobre el blanco y el color del hierro de las ventanas, barandillas, rejas… Estas puertas de colores, algunas para pasar y algunas para ventilar.

"Nos encontramos un colegio muy antiguo en la calle principal de Villarrubia de Santiago. Nos propusieron rehabilitar el edificio existente y hacer un comedor anexo a él. El presupuesto que teníamos era mínimo y mucha obra por hacer. Así que fue un reto con el que aprendimos que la excelencia de la arquitectura no está en el presupuesto sino en el detalle, en el querer transformar un espacio ordinario en uno extraordinario, y lo conseguimos."

Blanca Rosa Gutiérrez Rodríguez - Proyecto de Ejecución
Natalia Gutiérrez Rodríguez - Dirección de obra






Fuente: fundacion.arquia.com

Información
Clasificación / Tipología - Restauración
Ubicación - Villarrubia de Santiago
Arquitectos técnicos: Mayte Martínez, Javier Rojo
Contratista: Cipsa
Estructuras: 3D3
Instalaciones: Valladares Ingeniería


Música: "Un mensaje al mundo" - Jorge, Helena y Matias Otamendi)




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