Benito Pérez Galdós - Episodios Nacionales

Seguro que todos conocéis los "Episodios Naciones" de Benito Pérez Galdós, pero es posible que no tengáis constancia de la referencia del autor a  Villarrubia de Santiago.




Colección de 46 novelas históricas de Benito Pérez Galdós publicadas entre 1873 y 1912 y organizadas en cinco series.

Los volúmenes relatan la historia de España del siglo XIX desde la batalla de Trafalgar en 1805 hasta el golpe de estado del general Pavía en 1874 y el gobierno de Cánovas del Castillo, a la vez que varias historias novelescas protagonizadas por los personajes de ficción que participan como actores en los acontecimientos históricos. Cuando sus protagonistas no pueden ser testigos directos de la historia, apela el autor a recursos varios a veces muy forzados, o a procedimientos indirectos como narraciones de testigos.

En la primera serie Galdós se sirve de Gabriel Araceli. Es éste protagonista y narrador en primera persona y personaje cercano en muchos aspectos a aquellos héroes de las novelas folletinescas que, tras superar una serie de difíciles pruebas, triunfan. La parte argumental que a él se refiere deambula por estimulantes pero anodinas tramas, sin profundizar ni documentar. El argumento se convierte así en un análisis del gran tema de la ascensión de la burguesía al poder. En el marco histórico, el autor selecciona acontecimientos señalados y se sirve de los testigos de los hechos para recrear ambientes, rememorar batallas y encuadrar las intrigas políticas para construir una serie activa, de guerras, de heroicidades, de voluntad y de optimismo. Galdós no parece tener los planes claros desde los primeros títulos, pero le va dando coherencia en el segundo y tercer episodios y convirtiendo su obra en otra mayor en la que la acción guarda una emocionante continuidad.


Es en esta primera serie de las cinco que componen los Episodios, más concretamente en el capítulo 5 de la novela "Bailen", donde el protagonista narra su paso por nuestro municipio:

"....Más allá de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando después de una larga jornada sesteábamos, apartados del camino, junto a la ermita del Santo Niño, se nos agregó un mozo que nos dijo llevaba el mismo camino que nosotros, y que desde entonces fue nuestro inseparable compañero."


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