Las Escuelas y nuestras raíces educativas.






Grupo escolar 1886

Grupo escolar 1904

Muchos recordamos con nostalgia aquel edificio, majestuoso y emblemático para los villarrubieros. Aquel edificio no se conocía por el colegio, sino por "Las Escuelas", aunque el nombre propio desde el primer momento ha sido siempre el mismo, Escuela Pública Nuestra Señora del Castellar.

Grupo escolar construido en 1929 (ocho secciones de graduados) - 1940

La construcción del edificio de nuestras escuelas se remonta a principios del siglo XX, abriéndose el primer concurso para la entrega de pliegos el 2 de julio de 1924. Años más tarde, el 21 de noviembre de 1926, ante el notario don Gregorio Carlos Barrasa , el señor alcalde en nombre del ayuntamiento hace entrega de los terrenos destinados a la construcción del edificio escolar al Maestro Nacional don Cirilo Cantero, designado por la Dirección General.



1930 - Don Cirilo Cantero dando clase a un alumno.

Pero posteriormente el Ayuntamiento de Villarrubia pide al Estado la devolución de los terrenos para, de forma definitiva, encargarse directamente el ayuntamiento de la construcción de las tan necesarias Escuelas Públicas.

De este modo, el 28 de diciembre de 1929, tras un 1 plazo de presentación se levanta acta de la apertura de pliegos para la construcción de dicho centro, siendo constituida este mismo día en el ayuntamiento de Villarrubia la mesa integrada por el señor alcalde don Julián Escribano Granados, por los concejales don Félix Muñoz Guerra, don Marciano Granados García, don Gregorio de la Nieta Granados, don Juan Garrobo Saturio, don Gregorio Escobar García y don Deogracias Zamorano Fresco; se puso de manifiesto el único pliego presentado resultando ser de don Juan José Alonso Jiménez, representante del Puerto de Huelva y vecino de Madrid, aceptando este todas las condiciones del concurso y ofreciéndose a construir este edificio por 138.844 pesetas y 42 céntimos este concurso se anunció en el Boletín Oficial de la Provincia el 2 de diciembre de 1929.

El ayuntamiento recibe una subvención del Estado de 80.000 pesetas abonadas en su totalidad al término de las obras y realizadas las visitas por la inspección de la Oficina Técnica de Construcción de Escuelas. La meta de las autoridades gubernamentales en los años 20 era que hubiera un maestro por cada 60 niños, construyendo en esta década hasta 8000 nuevas escuelas. Las regiones más afectadas por el analfabetismo eran Andalucía y la Mancha. El descenso del analfabetismo en los años 20 fue el más importante hasta los años 70.

1931 - Alumnos de Don Dimas. Escuelas del Descubierto

1931 - Doña Josefa García, dando clase a una alumna

Las obras finalizan el 23 de julio de 1931, habiéndose edificado un total de 443m2, entre bibliotecas, despachos, servicios higiénicos, clases, etc. quedando de campo escolar 6,50m2 para cada alumno y en las clases 1,25m2.

1932 - Alumnos de Don Julio

1932 - Doña Pilar con sus alumnas.

Igualmente, sale a subasta la construcción de ocho viviendas para maestros en dos plantas, con un patio central. Cada vivienda estaba compuesta por una sala-comedor, cocina con azulejos en fogón, wc, tres dormitorios y agua corriente, de traza toledana de mampostería, un bonito edificio que nunca se llevó acabo, creemos que por la proximidad a la guerra civil.

1934 - Escuela de Don Angel Rojo

1935 - Alumnas de Doña Paula

1935 - Alumnos de Doña Sagrario

1935 - Escuela de Don Felix y Don Ciriaco

El 17 de marzo de 1952, don Camilo Rodríguez Cobacho, en su calidad de alcalde, compra la parcela colindante al campo de recreo del Grupo Escolar por la cantidad de 10.000 pesetas ante la necesidad de construir nuevas clases para los más pequeños. Pero no es hasta el año 1963, cuando don Fernando Sánchez Escribano, alcalde en ese momento, construye el edificio de párvulos, valorado en 317.216 pesetas y 21 céntimos. que albergaba dos viviendas para los maestros y sus familias en la planta alta, y dos clases, una para los niños y otra para las niñas en la parte baja, que en 1968 pasan a ser clases mixtas.

Edificio de Párvulos 

El 15 de Julio de 1972, por orden de la Dirección General de Progra­mación e Inversiones del Ministerio de Educación y Ciencia  y como ampliación de la Agrupación Escolar Ntra. Sra. del Castellar, se autoriza la creación de una unidad esco­lar de niños y otra de niñas, disposición que viene a resolver el acuciante problema de la deficiencia de plazas en relación con las necesidades.
Su construcción se llevaría a cabo en un plazo inmediato en los terrenos disponibles en la propia zona de las ya existentes. Con tal ampliación la Agrupación quedaría integrada por doce unidades escolares: cinco de niños y cinco de niñas más dos unidades de párvulos.

Actual CEIP Ntra. Sra.del Castellar

Parvulario tras ampliación y reforma


RECUERDOS:

Es de mi interés incluir una serie de extractos contenidos en los libros de fiestas de los años 2009 y 2016, en los artículos escritos por Faustino Pino y Palmira respectivamente, ya que describen perfectamente los distintos recuerdos que muchos de nosotros y dependiendo de la edad, aún mantenemos grabados una imagen muy similar en nuestra memoria:

1941 - Don Julio, Don Rafael y Don Amador, con alumnos del grupo escolar

"...Fue nuestra escuela un edificio macizo, sólido, orientado de este a oeste y de cara al Llano para aprovechar el máximo de luz. Contenía ocho unidades de muchachos: cuatro, en el piso bajo, de chicos y cuatro, en el alto, de chicas. Clases espaciosas, techos elevados y grandes ventanales. Las negras pizarras ocupaban todo el fondo oeste, salvo la primera que lo hacía al norte. La mesa del maestro en una esquina. Los pupitres, alineados. Sobre el encerado presidía un crucifijo flanqueado por los retratos de Franco y José Antonio... 

El ritmo de trabajo era monótono y regular, práctico y repetitivo: operaciones de cálculo, problemas de arrobas y fanegas, lectura en voz alta delante de la mesa del maestro y dictados, generalmente a la tarde,....  

El fútbol fue el único deporte, practicado en los recreos, bien en la era empedrada lindante por el sur a la escuela o en las eras de tierra acantonada de los alrededores.... 

Hubo un pilón con una tortuga, a la entrada. Un intento de huerta, baldío. Tres acacias enormes...

No había calefacción. No había reloj que marcase la hora. Hasta muy tarde no llegó la electricidad a las aulas. Hacía frío en invierno... 

Allí gané amigos. Gané el pulso a la vida. Y admiré a mi padre, a D. Luis, a D. Julio y a D. Rafael. Pero sobre todo allí empecé a querer a un pueblo que tenía una escuela que era grande y blanca como un trasatlántico hundido en la nostalgia."

J.F.Pino

1942 - Doña Pilar y Doña Consuelo con alumnas del grupo escolar

1949 - Alumnas de Doña Consuelo

 "Cuantos recuerdos, aquellos techos tan altos, aquellos ventanales que cogían casi toda la pared exterior...

Aquellos preciosos pupitres de madera que cuando te sentabas en ellos parecía que habías subido en un artilugio que te llevaría a algún país mágico, aquellas estufas de petróleo que solo calentaban las piernas de los maestros... 

Esas personas tan importantes en nuestras vidas, y que sin darnos cuenta nos ayudaron a forjar nuestro futuro, algunos eran un poco estricto con sus castigos, ahora los recordamos con una sonrisa picarona... 

La enorme pizarra (que odiábamos los malos estudiantes) y el trapo que usábamos para limpiarla, que cada vez que nos mandaban sacudirlo volvíamos como polvorones, blancos del polvo de la tiza...

Como olvidar el humo negro y espeso de la tejera en el que nos metíamos para jugar, era toda una aventura en la que apenas nos veíamos las caras. Estábamos negros de hollín que soltaba aquel espeso humo...

Aquel jardín con el pilón en el centro, que yo recuerdo vacío, donde nos metíamos dentro para jugar. Y aquellos rosales de alejandría, llenos de flores que no se podían ni tocar y que al final cogíamos simplemente por el hecho de estar prohibido, ¡cuántos recuerdos!"

Palmira


1953 - Escolares en clase con Don Julio

1955 - Alumnos de Don Julio

1956 - Alumnos de Doña Pilar

1965 - Estudiantes en la puerta del colegio




Fuentes principales: Libro "Un siglo en Imágenes" y Libros de Fiestas 1972 - 2009 (F.Pino) - 2016 (Palmira) 




1908 Capea..... "en una plaza formada con maderas mal atadas y carros sin seguridades para el público"...


El abogado Juan de la Cierva y Peñafiel (1864-1938) fue uno de aquellos políticos de la monarquía de Alfonso XIII que tejió una compleja red caciquil para sobrevivir en diferentes gobiernos durante más de media vida, ostentando los ministerios de Instrucción Pública y Bellas Artes, Gobernación, Guerra, Hacienda y Fomento, algunos de ellos en varias ocasiones.

En 1908, siendo titular de la cartera de Gobernación, promovió una polémica orden que trajo de cabeza a muchos gobernadores civiles y alcaldes: prohibir los encierros y capeas en aquellos pueblos donde no hubiese recintos adecuados para su celebración. Aun reconociendo el arraigo que tales prácticas tenían en muchas localidades, tan drástica decisión se argumentaba como medida para evitar desgracias personales.

Juan de la Cierva y Peñafiel, ministro de la Gobernación quien en 1908 prohibió las capeas y encierros en aquellos municipios donde no hubiese recintos adecuados para su celebración (Foto, Kaulak)


El cumplimiento de la disposición, en la que también figuraba que aquellos ayuntamientos que no tuvieran satisfechas todas sus obligaciones no podrían destinar fondos municipales ni a la construcción de plazas de toros ni espectáculos taurinos, fue casi imposible. En la prensa de la época hay numerosas noticias sobre incidentes y desgracias registradas por no hacer caso a esta orden ministerial o por exceso de celo en su seguimiento.

En agosto de 1908, desde las páginas de «El País», se censuraba la pasividad del gobernador civil de Toledo, Ricardo L. Parreño, por haber permitido la celebración de una capea en Villarrubia de Santiago, en una plaza formada con maderas mal atadas y carros sin seguridades para el público, donde dos mozos terminaron moribundos tras ser corneados y un toro manso fue objeto de todo tipo de tropelías.

«El Día de Madrid», en 1911, alababa al gobernador Fernando Boccherini por la enérgica labor que estaba realizando en la provincia para mantener la prohibición de las capeas, destacándose que en una sola tarde había impuesto en la localidad de Almorox veintiséis multas de 50 pesetas, pagando con pena de cárcel algunos sancionados insolventes. Unos años después, los alcaldes de Mocejón y Esquivias también sufrieron un correctivo de 500 pesetas por permitir la celebración de encierros sin la preceptiva autorización gubernativa.

El reguero de incidentes se repetía por toda España, llegándose a casos extremos como el vivido en un pueblo cercano a la provincia de Toledo, Cuevas del Valle, en Ávila, donde un sacerdote fue apuñalado durante un motín provocado por la supresión de una capea tras ser cogido gravemente uno de los mozos participantes. Los incidentes se saldaron con la muerte de un niño de trece años, al que un navajazo le atravesó la pleura, numerosos heridos -el clérigo lo fue por intentar mediar en la trifulca- y quince detenidos, entre ellos el propio alcalde.

Secuencia grafica de los incidentes registrados en Cuevas del Valle tras la supresión de una capea en 1912 (Ilustración del semanario «Las Ocurrencias»)


En septiembre de 1916 el pueblo de Bargas se sumó, lamentablemente, a este cúmulo de desgracias. Para el día 25 se había programado una novillada, motivo por el que numerosos vecinos no acudieron a sus trabajos, llegando también a la localidad bastantes forasteros. A las nueve de la mañana el alcalde, hizo público un bando anunciando la suspensión del festejo, toda vez que los toros se habían desmandado durante las labores previas de encierro, quedando desperdigados en el campo y no había animales disponibles para celebrar el festejo.

El aviso no sentó nada bien al vecindario, que fue concentrándose frente a la fachada del Ayuntamiento, voceando y criticando a la autoridad municipal. Los intentos de primer edil por justificar los motivos de la suspensión de nada sirvieron. El recinto preparado para la novillada, quedó en pocos momentos deshecho.


Principio del siglo XX - Bargas.  Tradicional encierro en la calle Arroyada 

Al mediodía a la plaza de Bargas llegaron fuerzas de la Guardia Civil, siendo recibidas con gritos y una lluvia de piedras. Para disolver el tumulto, previo aviso de los tres toques de atención reglamentarios y unos tiros al aire, las fuerzas de la Benemérita realizaron fuego de fusilería. Uno de los disparos alcanzó al mozo Eusebio Páramo Montalvo de 25 años de edad, herido en la región lumbar, quien quedó tendido y sangrando de forma abundante. «El pánico -se narraba en la crónica de “El Eco Toledano”- fue grande al sonar la descarga; por las calles corrían mujeres y niños». Tres guardias civiles resultaron heridos por el apedreamiento.

«Los padres del herido -continuaba el relato periodístico-, al verlo, salieron a la plaza a recoger a su hijo, teniendo que desistir ante la actitud y el peligro que corrían en aquel sitio, donde la Benemérita prohibía que se permaneciera». Cuando por fin pudieron rescatarlo, lo llevaron a su domicilio, donde falleció en pocos minutos.

Doce años de después de acontecer estos sucesos, en 1928 el gobierno reiteró la prohibición de la celebración de capeas. Esa misma intención tuvieron diferentes órdenes aprobadas en los primeros meses de la II República, recordando la normativa aprobada en su día por De la Cierva, si bien en 1932 se hizo excepción con aquellos casos en que la lidia corriese a cargo de toreros profesionales, pero manteniéndose el veto a los encierros de toros o vaquillas ensogadas o en libertad por las calles y plazas de las poblaciones.

1942 Villarrubia de Santiago - Corrida de toros en plaza de palos


1952 - Fotografía de niña en fiestas, donde se pueden ver los palos, las madres y las galeras














Los Mayos



Fiesta del Mayo Manchego en Villarrubia de Santiago

La tradición de los mayos está muy extendida en Castilla-La Mancha.

En Villarrubia de Santiago, cada año el 30 de abril el pueblo se reúne para cantarle los Mayos (dichos o estrofillas populares) en primer lugar en honor a nuestra patrona, a la Virgen del Castellar, en la puerta de la Iglesia Parroquial y seguidamente distintas bandas y agrupaciones recorren las calles del municipio, tocando instrumentos de pulso y púa: guitarras, laudes, bandurrias, etc y cantando a las damas del pueblo de casa en casa, las chicas reciben su mayo dedicado por el novio, a los amigos, a los representantes de estas agrupaciones, autoridades del municipio, etc, y en ellas ofrecen comida y bebida, tradicionalmente zurra, para agradecerle la visita a los invitados, tratando de conmemorar las antiguas rondas que hacían los mozos a las mozas antiguamente en la misma fecha.

1902 - Rondalla Villarrubiera con Ángel Pérez Trigo y amigos.

 1905 - Rondalla Villarrubiera con Isabelo Guerra y amigos.


1918 - Rondalla Villarrubiera 

La Festividad de los Mayos

Es una fiesta popular de orígenes ancestrales, no sólo en nuestra comarca sino en toda España e incluso en Europa. Se vincula su celebración con teorías mágicas y animistas de épocas prehistóricas.

Se trata de una celebración primaveral que según indican los estudios al respecto, se hacía coincidir generalmente con el primer domingo de dicho mes teniendo antiguamente connotaciones rituales totémicas a la divinidad primaveral o de los árboles; connotaciones que se han ido perdiendo con el paso de los tiempos.

La celebración de las “fiestas mayales” es común en muchos países de Europa donde existen variantes similares de la misma.

Todo parece indicar que las primeras manifestaciones de esta fiesta hay que buscarla en las antiguas civilizaciones de los fenicios y a los griegos quienes manifestaban su adoración a los dioses y lo que estos significaban en fiestas conmemorativas de exaltación de acontecimientos de especial trascendencia para ellos, como pudieran ser los cambios de estaciones.

Así por ejemplo, la fiesta “mayumea” fenicia exaltaba la primavera. Esas costumbres fueron asimiladas por nuevas civilizaciones prerromanas, como la celta, donde la festividad celta de Beltane marcaba el comienzo de la temporada de verano pastoral cuando las manadas de ganado se llevaban hacia los pastos de verano y a las tierras de pasto de las montañas.

Posteriormente, se cree que la tradición pasó a la civilización romana con la adoración de Maya, la diosa de la fertilidad y, de hecho, el mes de mayo toma su nombre en honor a ella en la mayoría de idiomas europeos.

LOS MAYOS EN ESPAÑA

Seguramente la tradición de plantar el Mayo sufrió variaciones con la llegada de la civilización árabe a los campos de Castilla, que introduce otro tipo de manifestaciones como son los cantos o rondas a la persona amada, denominados también “Mayos”. El Cristianismo asimiló multitud de fiestas paganas convirtiéndolas en celebraciones religiosas; los Mayos podrían ser un claro ejemplo de esta transformación: pasaron a ser una fiesta en honor a la Virgen María, si bien conservando al tiempo la finalidad de unir a la especie humana y procurar su fertilidad en las poblaciones. Así, en diversos pueblos de Castilla se canta el primer Mayo a la Virgen y después se recorre el pueblo cantando y tocando guitarras, laúdes y bandurrias durante toda la tarde-noche al objeto de que todas las mozas reciban un mayo dedicado por su novio o por sus amigos.

"Despierta si estás dormida
que te vengo a echar el mayo,
a los últimos de abril
y a los primeros de mayo.
Esos son tus ojos
luceros del alba,
que cuando los abres
la noche se acaba"

Bandurria con la que se suelen acompañar los rondadores para "Cantar el Mayo".

Otra variante de la tradición, es la puesta del mayo. Suele realizarse también la noche del 30 de abril al 1 de mayo en numerosos pueblos. El mayo es un tronco o palo alto (árbol de mayo) que se alza en una plaza o lugar público durante el mes de mayo y donde concurren los mozos y mozas a divertirse con bailes y festejos. La acción de poner el palo o árbol se denomina "la puesta del mayo", "colgar los mayos", "plantar el mayo" o incluso "pingar el mayo". En algunas zonas y durante épocas, los jóvenes competían por trepar por el árbol hasta llegar a la parte superior donde debían de coger una bandera, mientras las muchachas les animan desde abajo bailando y cantando en torno al árbol.

El árbol de mayo en un cuadro de Francisco de Goya

También, en muchas poblaciones de Castilla, se celebran "las Cruces de Mayo", con cruces adornadas de flores.




El día de San Marcos


San Marcos evangelista se llamaba en realidad Juan Marcos; este dato consta muy claro en los Hechos de los Apóstoles. Marcos era, por decirlo a nuestra manera, su apellido.

No contaba en el número de los apóstoles, pero estuvo mucho tiempo con San Pedro y San Pablo. Durante la prisión de este último, Marcos fue uno de sus colaboradores. Vivió mucho tiempo en Roma, ayudando a San Pedro y San Pablo en sus tareas apostólicas, hasta que lo enviaron a fundar la Iglesia de Alejandría. La tradición nos dice que San Pedro fue el inspirador de su Evangelio.

Su renombre se debe no a su vida, sino a su obra. Nos dejó uno de los cuatro Evangelios, que se caracteriza por habernos descrito con mayor detalle la infancia de Jesús y habernos aportado más datos sobre la vida familiar de éste, con el mayor número de referencias a la Virgen.

Murió mártir aproximadamente un 25 de abril del 68 en Alejandría. Sus reliquias reposan en la Catedral de Venecia.
Es por ello que el 25 de abril la Iglesia Católica celebra la Fiesta de San Marcos Evangelista, la principal onomástica de los Marcos.


En Villarrubia de Santiago, es tradición organizar y disfrutar de una romería en el campo celebrando este día.

San Marcos 2017

Todo villarrubiero, grande ó pequeño, celebra el día de San Marcos y el siguiente, "San Marquitos", yendo a comer a la alameda de la Fuente Nueva, Peñuela, Fuente Vieja o las Huertas, con todo lo necesario, en compañía de familiares o amigos.

Fuente Nueva

Fuente Vieja

Es típico incluir en dicha merienda la degustación del hornazo.


Pero ¿por qué comenzó el culto a San Marcos? La respuesta no está clara, aunque la causa más probable fue la intervención de la Orden de Santiago.

San Marcos fue uno de los patronos de la Orden y titular del primer convento o casa central de los santiaguistas, el de San Marcos de León. Estos frailes guerreros extendieron el culto al santo por su territorio de señorío y fue patrón o copatrón de varios pueblos como es el caso de Villarrubia de Santiago o mucho más al sur.



Como curiosidad:
 la palabra del latín arcaico marcus significa "Martillo". Pero la mayoría de los romanos que llevaban este prenombre, desconocían la existencia de ese arcaísmo porque había sido sustituido por su diminutivo má.leus. Estaban convencidos de que su nombre era una abreviación de Márti-cu-s y hacía referencia por tanto a Marte, el dios de la guerra.



Los peleles



Peleles 1936 - Villarrubia de Santiago

La Fiesta del Judas es una tradición local de algunos pueblos españoles e Ibero Americanos en los que, en distinto día del año dependiendo del lugar; carnaval, 21 de mayo, Semana Santa, etc, se mantea, apedrea, lincha quema un muñeco que representa a Judas Iscariote, por su traición a Cristo.

Peleles 1936

El manteo de Judas es una de esas variaciones de la Fiesta del Judas propia de algunas localidades de Castilla-La Mancha y de otros municipios de España, entre los que se incluye Villarrubia de Santiago y que, en nuestro caso, tiene lugar el Domingo de Resurrección, en Semana Santa.

Peleles 1936

La tradición consiste en elaborar un muñeco, el cual representa a Judas Iscariote.
Se utilizan diversos materiales para su confección: tela, escayola, paja, madera, cántaros de barro, pintura de colores, etc, con forma de hombre (y con algunas partes de su anatomía ciertamente exageradas), representando a Judas, aunque con los años se ha ido derivando a la representación de personajes que protagonizan la actualidad del momento.

Peleles 1960

Antiguamente, el muñeco se colgaba la madrugada del sábado al domingo, después de la Vigilia Pascual,  en ventanas y balcones o esquinas donde se iba a mantear. El domingo por la mañana, generalmente las mujeres, descolgaban al pelele y se pasea manteándolo por el pueblo al ritmo de cánticos y mofas llenas de ironía y picardías, para acabar como trofeo de los jóvenes, un trofeo que, tras la dura lucha por conseguir hacerse con él, se obtenía más o menos desmembrado. Otra variación de su fin, aunque quizás más antigua y que se realiza en otros lugares es la quema o apedreo del pelele.

Peleles 1964

 Por ejemplo, podemos oír la letrilla:

Arriba pelele,
arriba con él.
Su padre le quiere,
su madre también.
Todos le queremos:
¡Arriba con él!,
¡arriba con él!

Aunque durante muchos años se vinculó con los quintos, más tarde ha pasado a ser una tradición mantenida por peñas de jóvenes.

Es de agradecer los esfuerzos por mantener y retomar detalles de estas tradiciones típicas de la localidad,  recuperando nuestra memoria y cultura popular de nuestro pueblo, siendo de gran importancia el trasmitirlas a los más jóvenes.

1935 - Jóvenes en la Calle Serrano, popularmente conocida como calle "la Virgen", con lenzón recogido y el pelele envuelto con él.
Imagen publicada en una revista de tirada nacional hace más de 80 años

2016 - Mismos personajes y mismo lugar


Curiosidades y definiciones:
En la revista de "Dialectología y Tradiciones Populares", se hace referencia a los Peleles y coplas de carnaval madrileño,

La palabra pelele, según algunos investigadores, puede ser un diminutivo vasco del nombre Pedro. En el País Vasco Francésse conserva Pelele como equivalente de Perico o Pedrito.

Más conocido como pelele en la España de los siglos XVIII, XIX e incluso el siglo XX era el muñeco de paja manteado (tirado hacia arriba con mantas o sábanas) por un grupo de mujeres en forma de chanza durante los carnavales en Madrid y pueblos adyacentes.

El ritual del manteo se sigue repitiendo en nuestras épocas en casi todo occidente como rito de despedida (soltería, egreso, etc) o de iniciación (en una organización, en la escuela, en el ejército).

En tiempos de estos carnavales primitivos (hacia principios del siglo XVIII) se manteaba incluso a curas y se les cantaba una canción en tono de broma:

Debajo de la cama del Señor Cura,
hay un canastillo de confitura.
Los confites más gordos son para el ama
y los más pequeñitos pa' la criada

Otra de las canciones más conocidas, sobre todo en estos últimos tiempos, traída a la memoria en el final de la película Los fantasmas de Goya (dirigida en 2006 por Miloš Forman, protagonizada por Javier Bardem y Natalie Portman):

El pelele está malo ¿qué le daremos?
Una zurra de palos ¡que le matemos!
El pobre pelele, pelen pelela,
se tienta lo suyo, lo tiene arrugao,
le da con el dedo, lo quiere bullir,
el pobre pelele se quiere morir.

En realidad, este canto tiene una notable connotación sexual atribuida a la potencia sexual de los hombres; esta canción era cantada por mujeres mientras manteaban al pelele.

Pelele. Detalle de El Pelele de Goya (Museo del Prado)





Las primeras pedaladas de Bahamontes



El ganador del Tour de 1959 pasó sus años de infancia en Villarrubia de Santiago. Aquí empezó a trabajar y a demostrar sus habilidades sobre la bicicleta.

Bahamontes: “Pasé hambre y comí gatos, por eso fui ciclista”

Villarrubia de Santiago, uno de los lugares que han marcado la vida de Federico Martín Bahamontes.
Fue donde “El Águila de Toledo” pasó buena parte de su infancia y fue donde comenzó a demostrar su habilidad sobre la bicicleta.

El propio Bahamontes cuenta su vinculación con este pueblo toledano.

“En Villarrubia de Santiago pasé la Guerra y pasamos mucha hambre”.

Fue aquí donde el ganador del Tour de 1959 desempeñó sus primeros trabajos, en los que ayudaba a su familia.

“Mi padre trabajaba rompiendo piedra con un martillo y un señor y yo le ayudábamos con un volquete. Con 11 años ya estaba trabajando. Mi padre echaba tierra y nosotros echábamos piedra con la pala al volquete”. 

En los ratos libres, Bahamontes aprovechaba para correr en bicicleta. Mariano Monzón fue compañero del campeón toledano durante su juventud:

“Corrí con él una vez. Era muy bueno. Había una prueba que salía desde Toledo hacia Madrid para luego volver. Cuando volvimos, él ya estaba dirigiendo la carrera. Desde entonces sabíamos que era un figura sobre la bicicleta”.

Otro compañero de aventuras de Bahamontes en sus inicios como ciclista fue Arsenio Santiago:

“Corría con mucho estilo. Nos escapábamos subiendo a Ocaña, otras veces íbamos a La Guardia, y tirábamos para delante. Entonces, ya demostraba potencial, se desenvolvía bastante bien en la montaña”. 

Por aquél entonces, nadie presagiaba que ese jovencito se convertiría años después en el primer ganador español del Tour de Francia.

Arsenio: “Ni él ni nosotros pensábamos que llegaría tan alto como llegó. Entonces era un simple aficionado, como los demás. Era un poco mayor que nosotros, y se metió a profesional cuando fue al título de Barcelona y desde entonces, fue para arriba”.


Imagen de Federico Martín Bahamontes con sus amigos de la infancia Arsenio y Mariaño (A su derecha y a su izquierda respectivamente)
Esta fotografía fue tomada en Villarrubia, en meta de etapa Vuelta a Toledo 2015. En la línea de llegada, Bahamontes se reencuentra con Mariano y con Arsenio. Mientras supervisaba que todo lo relacionado con la carrera estaba en orden, aprovechó para saludarles, hablar con ellos e incluso posa para una foto delante de la cámara. Mientras, Mariano y Arsenio sí pueden contar que ellos rodaron en bicicleta con otro joven llamado Federico Martín Bahamontes. Años más tarde, su compañero de aventuras se convertiría en el primer vencedor español en el Tour de Francia.


Cincuenta y ocho inviernos después de ganar el Tour de Francia, Federico Martín Bahamontes recibe cartas de admiradores que han vivido tanto como él. Tiene 88 años y una historia detrás de cada palabra. Desde hace unos días, desde que murió Roger Walkowiak, el «Águila de Toledo» es el decano de todos los vencedores del Tour de Francia, la carrera que conquistó en 1959 y que lo convirtió en pionero para España. Bahamontes representa un viaje al centro de la vida, al pasado de un país, a la guerra, el hambre y el deporte que se practicaba por rabia y honor. Un embajador del ciclismo y del Tour.


Muestra unas fotografías y comenta:
«Ese que está ahí era mi abuelo, el lechuga. Y esos de allá, mi padre, Julián, y mi madre, Victoria». 
«Yo me dedicaba al estraperlo. Bajaba a Torrijos a por pan y harina, y a Gálvez a por garbanzos. Hacía todos los días 60 o 70 kilómetros cargado de mercancía con la vieja bicicleta de mi padre. La Guardia Civil se apostaba a los lados de los caminos y nos cogía todo. Había que estar vivo. Nos avisábamos entre nosotros como se avisan ahora los conductores con las luces. Compraba a dos pesetas y mi madre vendía a cinco».

 «Yo pasé hambre, muchísima hambre. Por eso me hice ciclista».

Un niño con ocho años en un país en guerra que lo rememora todo como si hubiese sucedido ayer.

«Cuando estalló la guerra nos fuimos andando desde Toledo hasta la Ciudad Universitaria en Madrid. Allí vivimos durante una semana debajo de una lona. Una tía mía nos acogió en O’Donnell y allí nos quedamos un año. Pero no había comida. Siempre teníamos hambre. Nos fuimos a Villarrubia de Santiago y allí pasamos la guerra».

«En Villarrubia mi padre machacaba piedras para hacer carreteras, como en esas películas de los presos, y yo me puse a trabajar con doce años. Era muy fácil: yo iba con un volquete y arrojaba las piedras para que mi padre y otros las machacasen».

«Mi familia quería volver a Toledo y compramos un carro y una mula, a la que llamamos “Andaluza” porque era muy elegante. Mi padre pensaba que las mujeres andaluzas eran las más elegantes. Paramos en Aranjuez y no teníamos ni un duro. Pero lo que se dice ni un duro», relata mientras hace el gesto de las dos velas que bajan por los costados de la nariz.

«No teníamos nada para comer. En Aranjuez cogí un azadón y me puse a escarbar entre los escombros. Allí me encontré unos reales y fue como un milagro. Nos dimos un festival de comida en Aranjuez. Arenques, tomates, espárragos…».

¿Y nada de carne?, vuela la pregunta

«¿Carne? -ríe y gesticula-:
"La carne que comíamos eran los gatos que yo cazaba por las noches con un tirachinas o con palos. Comíamos gatos, pasábamos mucha hambre».

"Robaba dinero a mi madre porque quería un balón de fútbol. Formé un equipo. Compré mi primera bici a un herrero por 150 pesetas. Estaba colgada en un gancho de la fragua y no tenía cambios. Me apunté a una carrera en Toledo y gané».

El ciclista que hurgaba en los sacos de almendras con una navaja o sustraía naranjas para comer, pronto se convirtió en una sensación para esa época de decadencia y penurias. Sin medios para ejercer su nueva profesión, Bahamontes se trasladaba de Madrid a Mieres en la bicicleta del herrero para concursar en la Vuelta a Asturias. En 1954 el seleccionador de ciclismo Julián Berrendero le reclamó para correr el Tour de Francia.
«Le pedí permiso a mi madre, a la que siempre hablaba de usted».

Bahamontes siempre fue un tipo singular, único, propenso al exceso.
«Recuerdo que en el Tour nos afeitábamos con vino blanco. Echábamos una peste… También me acuerdo de que en los primeros Tours que corrí me agarraba cada pájara. Era tremendo. Tenía el vicio de querer ganar y me olvidaba de comer».

Bahamontes compitió seis veces en el Tour (1954, 1958, 1959, 1962, 1963 y 1964), siempre logró el reinado de la montaña y conquistó siete etapas.

«Mi truco en el Tour era almorzar en la habitación. Yo podía pasarme sin comer porque lo había hecho antes, de chaval. Los demás se zampaban un bistec y arroz, pero yo sabía que tenía que comer poco para subir ligero. Y solo tomaba cinco galletas María y un té antes de las etapas»





Fuentes: abc.es y as.com