Días de escuela y juegos.



Embelesado miraba como las moscas jugueteaban entre las cabezas de sus compañeros sentados unos pupitres por delante de él. Estiró el pescuezo para ver dónde se había posado una de las moscas, cuando una voz se dirigió hacia él: ¡A ver tú!... siete por nueve. La cara de asombro fue tal que solo le dio tiempo a ver como la mano del maestro se aproximaba hasta él arreándole un pescozón en el cocote, al tiempo que repetía: ¡Menudo zoquete estás hecho!

Menos mal que ya era la hora del recreo. Todos intentaban salir de la clase en cierto orden, pero una vez fuera en el corredor acristalado, las correndías, empujones y tropezones se convertían en una batalla campal a la voz de “el último, su padre con la Ica”.

Una vez en el patio arrecíos por el frío que aún perduraba de la mañana jugaban para aprovechar bien el tiempo que pasaba volando. No faltaba alguna que otra riña entre los compañeros: Te voy a arrear una patá que te voy a emburrir a un tejao. Mientras otro contestaba: Y yo se lo voy a decir a mi primo y te va dar una patá tan grande que te va a subir a la torre. Después se enzarzaban en coscorrones y patadas en la espinilla, con sus correspondientes cardenales, que no llegaba a mayores.

Al mediodía, cuando llegó a su casa, como de costumbre su madre estaba limpiando con la rodilla el hule de la mesa. Era la señal de que ya faltaba poco para la comida. Sabía que había almortas para comer, pues antes de salir por la mañana de su casa para ir la escuela había escuchado como su madre preguntaba a las vecinas si habían oído “tocar a muerto”.

Se le estaba haciendo la boca agua en imaginar cómo se iba a embocar los chicharrones fritos pringaos en el tocino junto con los pimientos verdes que unas semanas antes había ayudado a su padre a echar en vinagre: ¡Huuunmmm cómo iban a caer por el gorguero!

Una vez terminada la comida, en el portal se escuchó una vocecilla: ¿Está la Mari Carmen? ¿Se puede salir?

Eran las amigas de su hermana pequeña que nada más comer ya estaban listas para jugar.
-Mama, ¿podemos jugar en la portá?
-Ya te tengo dicho que no, que luego os subís al tinajón y si lo rompéis ¡a ver dónde lavo! Mejor jugar en la acera y así os veo yo.

A él le gustaba ver como jugaban a las casitas. Los cuellos de botellas de cristal rotas se transformaban en jarrones, las latas usadas servían de cacharritos. ¡Cómo se entretenían en disponer y adornar cada rincón de aquellas casas imaginarias!

Se preparaba a salir cuando la voz de su padre lo frenó en seco: ¡Eh!, ¿tú dónde vas? Vamos que me tienes que ayudar a descargar el remolque.

Uno a uno fue colocando todos los tarugos de leña que su padre le iba alcanzando, formando un chimonete junto a la pared.

Una vez terminada la faena se echó a rodar el coscurro de pan con la onza de chocolate que su madre le había preparado para merendar y corriendo como alma que lleva el diablo fue a la plazuela en busca de la cuadrilla.

Antes de llegar uno de sus amigos ya le estaba voceando “si juegas te la quedas” y sin dudarlo un segundo empezó a corretear tras ellos, que intentaban esquivarlo gritando: ¡Eh toro, eh torito, a que no me pillas!, mientras con una mano simulaban un paso de capote.

Así transcurría el día a día, de una niñez que se escapaba entre las manos sin darse uno cuenta.

El olor a las estufas recién encendidas impregnaba las calles alumbradas por cuatro bombillas, mientras el humo se difuminaba entre los tejados como un paisaje de ensueño, donde la imaginación juega con la memoria en una fantasía que alguna vez fue realidad.



Por: Pilar Arenas Nieto


La Carta Puebla de Villarrubia




Carta Puebla, Carta de Población o Privilegio de Población (en latín, chartae populationis) es la denominación del documento por el cual los reyes cristianos, señores laicos y eclesiásticos de la Península Ibérica otorgaban una serie de privilegios a grupos poblacionales, con el fin de obtener la repoblación de ciertas zonas de interés económico o estratégico durante la Reconquista.

Facsímil en negativo de la Carta Puebla de Villarrubia

Después de ser creada la encomienda de Biezma (aldea antecesora de Villarrubia), aparece en 1.204 el documento de Carta Puebla y por tanto la fundación de Villarrubia por el maestre de la Orden de Santiago, Don Fernándo González de Marañón, dándole el fuero de Ocaña, al que se acogieron los núcleos de población que existían en torno a la encomienda de Biezma. Tuvo desde el principio jurisdicción civil y criminal y título de villazgo, estableciéndose como encomienda al tiempo de su fundación. Además de estas dos encomiendas existía la de Villoria, que comprendía el ejido de Alboer, Villoria, Villahandín, San Bartolomé y la Dehesa del Castillo.


Superados los ochocientos años de la fundación de Villarrubia, hemos podido conocer el documento por el que se declara a esta villa con el derecho a figurar en el mapa de España y a tener juez y alcalde. Es nuestra Carta Puebla, algo así como una partida de nacimiento, de la que existe una transcripción literal y una traducción al castellano moderno.

Complicado trabajo para el meritorio y desconocido traductor, debido principalmente al deterioro sufrido por este antiquísimo y excepcional documento, difícil de conservar íntegro después de los siglos transcurridos desde la fecha en que fue escrito.

Buen escribano fue el que redactó esta Carta utilizando el cálamo, la cañita que, convenientemente cortada, sirvió en la antigüedad para dibujar letras y formar palabras sobre pergamino. La perfección de la letra de estilo gótico, de renglones sin torceduras, da a esta magnífica escritura, aparte de su valor hístórico, que es el principal, otro de carácter artístico.

Nunca hasta ahora nos fue posible disponer de este texto. Pero, cuando se intenta su lectura, se comprueba que sólo las primeras lineas de la traducción anónima son perfectamente leíbles. Dicen así:

"En el nombre de Dios y de su gracia, sea conocido por todos, tanto los presentes como los futuros, como yo, Don Fernando Gonzalo de Marañan, por la gracia de Dios, maestre de la Caballería de Santiago, con todo el capítulo de Uclés, damos y otorgamos, sacando nuestras sernas (tierras para la siembra) de Villarrubia para 25 pobladores todo lo cual para ellos y sus familias, para dar y vender a los hombres de Villarrubia que tengan vecindad, y si alguno viniere de más de 25 para ser vecinos de Villarrubia de la Calzada y allí roture y labre..."

Y terminando de esta forma:

"...reinando Alfonso de Castilla y en Toledo con su reina Doña Leonor, hecha esta Carta el tercer jueves en el mes de abril. Era MCCXLV" (año 1245 del Calendario Juliano).

El traductor, para librar de una posible y casi segura confusión en la que pudiera caer el lector no advertido, aclara: «La fecha exacta es el año 1207, al tener que descontar 38 años para hacerla coincidir con nuestro calendario.» (Calendario Gregoriano).

Monasterio de Uclés. Casa maestral de los caballeros de Santiago.

Hasta no hace mucho, desconocíamos la fecha de la fundación de Villarrubia de Santiago. Ahora disponemos de una copia de la Carta Puebla fundacional, documento importantísimo que nos permite saber que Villarrubia ya existía como tal en el siglo XIII.

En la Carta Puebla de Villarrubia, figuran las primeras formas de ser nombrado nuestro pueblo. En el documento suceden a los "villa ruvia", los "vila ruvia". y lo más extraño: "villa ruvia de la calzada". Es evidente la confu­sión que reinó con el nombre en el momento de su fundación, incluso con la ortografía, hasta llegar a fijarse en definitivo Villarrubia de Santiago.







Fuentes principales:
Libro de Fiestas Patronales 2002
Libro "Comentarios a algunos aspectos de la historia de Villarrubia de Santiago y otros escritos" - Manuel Fernández Nieto



El Depósito del Agua

Los depósitos para almacenar agua, surgieron como solución a los problemas de suministro y se utilizan en una gran diversidad de campos, no solamente para el abastecimiento y consumo de la población, sino también para el riego, ganadería, extinción de incendios, etc. incluso también como lugar donde cargaban los aguadores para luego repartirla.

En nuestro municipio, todos conocemos el depósito de agua localizado en la esquina de la Calle Fuente Nueva con Calle Depósito del Agua.
Dicho depósito fue construido en 1926. En la inscripción de la placa existente en su pared se puede leer:

(1926)
Por iniciativa de
D. MIGUEL DE LARA Y DE TOLEDO
Con la cooperación de
D. CARLOS BARRASA GUTIERREZ
D. JULIAN ESCRIBANO GRANADOS Y
D. JENARO FERNÁNDEZ VALENCIA
Se constituyó la Sociedad anónima
HIDRAULICA DE VILLARRUBIA DE SANTIAGO
que hizo estas obras con los planos y
DIRECCIÓN DE
D. DEODORO VALLE GRIJALBA


Numerosas autoridades asistieron al acto de la colocación de la primera piedra

Colocación de la primera piedra del depósito.

La construcción de esta infraestructura fue algo muy importante para el municipio en esos tiempos, convirtiéndose en un lugar de reunión y admiración tanto para niños como mayores.


Fotografía de la terminación de su construcción.

La inauguración fue igualmente un acto multitudinario, con acompañamiento de la Banda de Música, siendo el alcalde don Julián Escribano Granados. Cabe recordar que igualmente, durante la alcaldía de Julián Escribano, fueron iniciadas las obras del antiguo edificio de "Las Escuelas" (1929).

1926 - Inauguración del Depósito de Agua

En los primeros años de este siglo, debido a su mal estado de conservación, fue incluido en el plan actividades de gestión municipal, practicándose una restauración en el saneamiento de la estructura y estética.

Imagen del estado del depósito previa a la restauración.

Imagen tras la restauración

En el documento "Anales toledanos" - Volumen 39 - Página 293, se incluye la definición de "Arcones", como  "Derivado del latín ARCA, con el significado, en este caso, de «depósito de agua». En nuestra provincia es relativamente frecuente esta acepción, unas veces como pozo, otras como prado, siempre con el significado que ofrecemos. Es un aumentativo. Ubicado en el término de Villarrubia de Santiago"

2018 - Imagen del depósito

Localización google.es/maps 39°59'02.7"N+3°21'52.5"W











El pósito municipal



Origen
Un pósito es un depósito de cereal de carácter municipal, cuya función primordial consiste en realizar préstamos de cereal en condiciones módicas a los vecinos necesitados.

Se dice que el origen de los pósitos se remonta hasta el patriarca José, que gobernando Egipto mandó almacenar en todas sus provincias grandes cantidades de trigo para los siete años de esterilidad que habían de suceder a otros tantos de abundancia. Los romanos los adoptaron también y en Castilla se establecieron por convenios de los vecinos de algunos pueblos o por fundaciones particulares de personas caritativas, entre las que sobresalió el cardenal Cisneros, que fundó, junto a otros, los pósitos de Toledo. Posteriormente, se fueron generalizando en todas partes y se pusieron en cada pueblo bajo el gobierno y administración de una junta.

La generalización del sistema de pósitos en el siglo XVIII, está relacionada con el surgimiento de otras instituciones financieras que preludian las puramente capitalistas, como el Monte de Piedad de Madrid (fusionado a la Caja de Ahorros, ya en el siglo XIX) o el Banco de San Carlos. En el ámbito de la producción y el comercio de granos, debe entenderse en el contexto de los intentos de liberalización de la época de Carlos III.

Los pósitos perduraron hasta el siglo XIX en algunos lugares, pero en general fueron desapareciendo, bien por fracaso, bien por ser sustituidos por otras instituciones financiero-asistenciales, como los Montes de Piedad.

En lo relacionado con Villarrubia de Santiago:


Como se comenta el artículo "La cueva de la Yedra", aunque se descartada su uso como Bodega/Almacén (al menos la sala de las Columnas), tras la visita de varios Arqueólogos, los mismos han destacado el desconocimiento de su función, por lo que son muchas son las teorías y una de ellas es la de un depósito de grano.


Siglo XVI

Pero sí se recogen ya comentarios escritos referentes a un pósito de Villarrubia de la primera mitad del siglo XVI, en el documento "Temas Toledanos - La comarca de la mesa de Ocaña" de Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos.

"En el 1548, tanto a Ocaña como a Oreja se les considera como importantes poblaciones de Castilla, aunque la segunda, perdido su valor militar, esté ya en plena decadencia. En 1537 se restaura su castillo por 80 mil mrs.; se cubre el pósito que la Mesa Mestral tiene en Villarrubia de Santiago."

Año 1900 - Medidores de grano

Siglos XVIII-XIX
La información más rica en referencia a este artículo, la he encontrado en el documento "Revueltas sociales, hambre y epidemia en Toledo y su provincia - Crisis de subsistencias de 1802-1805"

Teniendo en cuenta que, en esas fechas, el pan era el alimento básico de la población, los mercados de la provincia de Toledo reflejaron en esos años críticos los precios más altos del trigo de toda España, alcanzando entre 1800 y 1813 un nivel no superado en los siglos XVIII— XIX. Todo ello coincidió con la crisis demográfica más grave soportada por nuestros antepasados después de las pestes del siglo XVI,

Tierras de Castilla, por su proximidad a Madrid, padecieron la presión directa de los compradores que abastecían a la capital de la Corona.

Desde Val de Santo Domingo, Villarrubia de Santiago, Urda, Novés, Las Herencias, Getafe, Alcolea, Torrecilla... llegan al Consejo memoriales, informes y representaciones de muchos labradores solicitando exenciones, rebajas, moratorias y esperas en el pago de las rentas e impuestos, o bien pagar con dinero y no con granos el valor de los arrendamientos.

1926 - Cuadrilla de medidores de grano y vino

A finales de 1802, la realidad del pósito de Villarrubia de Santiago, era la siguiente:
  • Fanegas de trigo repartidas y en deudas antiguas: 4.222
  • Fanegas de trigo reintegradas en la última cosecha: 2.182   
  • Cantidad de reales repartidos y en deudas antiguas: 71.143 
  • Cantidad de reales reintegrados en la última cosecha:  1.324
Las limosnas otorgadas por el Arzobispo de Toledo, a instancia de un sinfín de peticiones, fueron numerosas. Al cura párroco de Cadalso le entregó 6.000 reales para repartirlos entre los pobres labradores el 12 de noviembre de 1804. Desde numerosos municipios de Castilla, entre ellos Villarrubia de Santiago, se acudió al Cardenal Borbón en solicitud de quina y dinero, bien por los párrocos, por los ayuntamientos o por los particulares. La extensión de la epidemia y de la miseria obligó a entregar en torno a los 40.000 reales mensuales en 1801, y a 60.000 entre 1803—1804.

El 10 de junio de 1804, el cura de Escalona solicitó al Arzobispo que se le entregara cierta cantidad para acopiar 78 fanegas entre trigo y centeno, para alimentar a los pobres. El 13 de marzo de ese afio la justicia y el clero de Villarrubia de Santiago, recibieron 2.000 reales del Cardenal Borbón para que compraran granos.

Las dificultades padecidas, en Yepes, en los meses mayores de 1780, se pudieron resolver acarreando trigo de Villarrubia y otros. En el mismo período de 1789, la saca de cereal de Villafranca de los Caballeros para el abasto de Alcázar de San Juan fue una de las causas que desencadenó el motín de 3 de julio de ese año.

1941

Siglos XIX-XX
Pero lógicamente, el pósito más conocido por nuestros padres/abuelos, es el creado a finales del siglo XIX

Su fundación y existencia, como no podría ser de otra manera, se basó en la creación y establecimiento de una entidad de crédito, limitada su jurisdicción a una esfera estrictamente municipal, en favor, con carácter exclusivo, de los agricultores.


Se ubicaba el pósito municipal en el edificio destinado posteriormente a Casa Consistorial, en la parte poniente del mismo, ocupando, aproximadamente, la mitad de la actual edificación, conociéndose, por entonces, con el nombre de Casa Panera del Pósito.

En su iniciación, y hasta transcurridos bastantes años, los créditos a los agricultores eran a base de trigo, cancelándose, asimismo, en especie al efectuarse la recolección. Su finalidad consistía en facilitar a los prestatarios las simientes necesarias para sus explotaciones y, en no pocos casos, proporcionar a sus familias el más básico y fundamental elemento para su subsistencia.

En una reseña del libro de fiestas patronales de 1964, se describe:

"dispone un capital efectivo de 150.612,17 pesetas, todo él distribuido entre unos cincuenta beneficiarios, por cantidades que oscilan entre las mil y cinco mil pesetas.
Los préstamos se otorgan por el plazo de un año, con garantía prendaria o mancomunada, entre sí, de los peticionarios, al interés del 5 por 100 anual, reintegrándose el importe de los descubiertos (principal e intereses) a su vencimiento.

Su capital se va incrementando sucesivamente, a cuyo fin se destina, con carácter obligatorio, el importe del 1 por 100 del Presupuesto Municipal y el 40 por 100 de la cifra a que asciendan los intereses del capital repartido. De este último concepto, un 30 por 100 se aplica a gastos de administración y otro 30 por 100 para atenciones del contingente del Servicio Central de Pósitos.
Como órgano de gobierno funciona la Junta Administradora del Pósito, constituida por los propios miembros de la Corporación Municipal, con una Comisión Permanente, encargada de la gestión administrativa, integrada, en concepto de Claveros, por los señores Alcalde, Depositario y Secretario del Ayuntamiento, dependiendo, en este orden, de la Dirección General de Crédito, Coordinación y Capacitación Agraria del Ministerio de Agricultura."

1941


Año 1705, en la plaza pública de Villarrubia.



«Juan de Segovia, vecino y escribano del Ayuntamiento de la villa de Villarrubia, Orden de Santiago:  por cuanto, el domin­go que se contaron veintitrés del mes de agosto de mil setecientos y cinco años, siendo a eso de las seis de la tarde, poco más o menos, se juntaron las Capitulares de dicho ayuntamiento en la plaza Pública para ejecutar el reemplazo de soldados de la Compañía de Milicias de dicha villa, en cumplimiento de las Reales Ordenes y nuevo decreto de Majestas (Felipe V) que Dios guar­de"....



Así comienza un particular y verídico suceso acaecido en la plaza pública de Villarrubia, según se puede leer en un documento, fechado el 23 de agosto del citado 1705.

Dicho documento informa acerca del enfrentamiento que se produjo entre el alcalde de entonces, Andrés de Baracaldo, con varios vecinos de la Villarrubia de hace trescientos años. El choque verbal inicial, que después pasó a mayores, tuvo su origen en la reclamación hecha por supuestas irregularidades en el alistamiento para el reemplazo de soldados.


 El suceso adquiere dramatismo si se tiene en cuenta que en 1705 continúa la Guerra de Sucesión y en 1706 el archiduque Carlos toma Madrid que apenas seis meses después vuelve a ser tomada por las tropas de Felipe V.  Villarrubia siempre se mantuvo fiel a éste.

La Guerra de Sucesión Española fue un conflicto internacional que duró desde 1701 hasta la firma del tratado de Utrecht en 1713, que tuvo como causa fundamental la muerte sin descendencia de Carlos II de España.

Creo interesante, en la secuencia de esta historia, describir a sus personajes y como no, primero a su redactor:

Juan de Segovia, ocupó el cargo de escribano de Villarrubia hasta 1708. Estuvo casado en dos ocasiones: de su primer matrimonio con Casilda Arias tuvo cinco hijos: Clariana, Sebastián, Inés y Laureano, y de su segundo matrimonio con Josepha Roldan no tuvo descendencia. Vivió en la plaza lindan­do con el mesón de Pedro Pérez Calderón, aunque tuvo casas en la calle del Cristo y en la calle Onda.



....." y habiéndose leído algunos de los que se habían excusad por diferentes achaques legítimos que tenía, el Sr. D. Andrés de Baracaldo, uno de dichos Capitulares dijo en voz alta se leerían las cédulas que esta­ban hechas de los que habían de entrar en suertes para que los interesados dijesen si faltaba alguno y que si alguno de ellos hubiese que decir alguna cosa, lo dijese, para que no hubiese después embaraza; y yendo ejecutando lo referido, en presencia de las muchas personas que concurrieron, así eclesiásticos como segladores. dife­rentes sujetos dijeron echaban en falta al menos a dos o tres de los que habían de entrar en el sorteo, y en particular a Francisco González de Angelio, guarda de la salina de dicha villa,"....

Andrés Baracaldo y Portillo
, fue alcalde por el Estado de Hijosdalgo. Casado con Isabel Fernández Mudarra ocupó el cargo de alcalde en los años siguientes de 1711 y 1715. Tuvo un hijo, Bernardo Baracaldo y Portillo y vivió en la calle del Humilladero, aunque disponía de casa en la Plazuela de la Iglesia.

Llama la atención la defensa que Bernardo de Baracaldo, el hijo del alcalde, hace de Francisco González, «que estaba excusa­do por tal oficio de guarda de la salina» (La salina de Pédrez, es decir: «de sal común o de mesa»), lo que prueba la impor­tancia que siempre tuvo nuestro yacimiento salinero.
Posiblemente, Francisco González de Angelio, nieto de Angelio González, apodado «Bilardo» y casado con Isabel García de la Loma, fuera pariente cercano de Catalina de Angelio, ama de D. Serafín Baracaldo, hijo de D. Bernardo y ésta le pidiera el favor.


...."a que respon­dió D. Bernardo Baracaldo, hijo del dicho alcalde, que estaba excusado por tal oficio de guarda, y Francisco Pinilla y Alberto Maroto, vecinos y alistados, pidieron se viese la orden, y que si le escusara no le entrasen. Y dicho alcalde dijo a dicho Alberto Maroto de que no la hemos menes­ter aquí; y, a breve rato, D. Bernardo, su hijo, muy enojado, al parecer dijo: a ese y a otros diez o doce reservaré yo si quiero; a que aludió dicho Sr Alcalde, su padre, diciendo reservarían a los que fuesen."....

Bernardo Baracaldo y Portillo, hijo de Andrés Baracaldo, había sido alcalde ordinario por el Estado de Hijosdalgo en 1704 y lo fue posteriormente en 1712, 1739 y 1747. Estuvo casado con Victoria Quijano y tuvo cuatro hijos: Bernardo, Joseph, Serafín y Pedro que siguió la carrera eclesiástica. Tuvo su vivienda en la calle Onda junto a las casas de la encomienda de Biedma y poseía casas en la calle del Cristo, en la plaza y en la calle del Hospital.

Francisco Pinilla, pudo ser el padre de Francisco Pinilla que aparece en el Catastro de Ensenada (1752) como maestro zapatero, casado con Isabel Fernández de Rojas.

Alberto Maroto, casado con Mariana Pellaz Espinosa, hija del Guillermo Pellaz Espinosa, vivió en la Plaza, pero vendió posteriormente sus casas a Joan de Segovia. Tuvo una hija, María Antonia Maroto y en 1739 se le califica de demente.


..." Y poco después. Juan Francisco Verlanga vecino y alistado, dijo que esta gente pide el título de Francisco González se lea en voz alta y se reconozca si está exceptuado o no, y si lo esta que no entre. A lo cual, dicho alcalde, abandonando la dignidad de tal y, en lugar de quietar si hubiera algún disturbio y castigar severamente a los per­turbadores, se levantó del asiento donde estaba y dejando la vara insignia que tenía de tal, desenvainó la espada y se fue al dicho Juan Francisco Verlanga, diciéndole «quién le mete en eso, desvergonzado», ejecutando lo mismo el dicho D. Bernardo, su hijo, y empezaron a tirarle golpes con las espadas y lo mismo ejecutaron con Joseph y Sebastián de Segovia, mis hijos, de lo que resultó que dicho alcalde dio una herida en la cabeza y por detrás al dicho Sebastián de Segovia, de que queda con gran riesgo de perder la vida."...

Juan Francisco Verlanga, fue escribano del Ayuntamiento. Casó con Lorenza Baracaldo, sobrina de Andrés Baracaldo, y estaba emparentado con los Segovia por su madre Gabriela Arias, hermana de Casilda Arias, mujer de Joan de Segovia.

Joseph de Segovia, estuvo casado con Gabriela Sánchez Escribano (Boyero).

Sebastián de Segovia, casó con Josepha Sánchez Mudarra y tuvo cuatro hijos: María, Manuel, Joseph y Úrsula.


......"Y continuando los excesos no habien­do tenido yo culpa alguna, pasó a las casas de mi morada, en compañía de Juan Francisco Mudarra, alcalde ordinario su compañero y del presente escribano y alguaciles, y con el pretexto de pedir un poco de papel sellado, me echó la mano y dio algunos empellones, diciéndome pala­bras feas e injuriosas, y me llevó a la cár­cel, y puso en calabozo sin permitir ni dar lugar a que tomase la capa, y para que semejantes procedimientos no queden sin castigo..."



Se ignora cual pudo ser el desenlace del escándalo. Se desconoce si fue destituido Andrés de Baracaldo, el impulsivo alcalde espadachín. Pero lo que puede darse por seguro, es que Juan de Segovia, el secretario agraviado del Ayuntamiento, continuaba siéndolo en 1708, tres años después de haber sido encerrado en el calabozo y haber recibido «algunos empellones y palabras feas e injuriosas».

Es de admirar el respeto que inspiran a su redactor los representantes de la ley, aunque en este caso actuaran desaforadamente, sin razón. Su len­guaje es un modelo de comedimiento y corrección, más aún si se tiene en cuenta que uno de los agredi­dos por el colérico alcalde fue él mismo, Juan de Segovia, y su hijo. Lo único que pide es que «seme­jantes procedimientos no queden sin castigo». En aquellos tiempos era mucho pedir.







Fuentes principales: 
Anales Toledanos – Biblioteca de Castilla la Mancha 
Estampa V - 1998 - Jesús F. Pino
Nuestro alcalde espadachín - 2001 - Manuel F. Nieto 

Asociación Alborada



En el año 2017, se han cumplido 40 años de su constitución.

Corrían los años 70, la juventud haciendo gala de su edad, siempre inquieta, con ganas de hacer y de divertirse. En aquel entonces existía en nuestro pueblo una Sala de Baile, donde se solía asistir los días festivos y celebraciones especiales a los que todos esperaban deseosos, era lo único que se tenía, era el lugar de concentración de todos los jóvenes y, sobre todo, era donde podían "estrechar" relaciones ambos sexos. Entonces no existían los pubs o discoteca de hoy, ni las libertades actuales, las horas eran limitadas y restringidas, por eso se esperaba con muchas ganas la llegada de días de fiesta.


Con poca frecuencia se salía de la localidad, pues los medios propios de locomoción eran muy escasos, y se trataba de pasar lo mejor posible en nuestro propio pueblo, lo que llevó a realizar esfuerzos y todo lo necesario para que así ocurriera.

Así, llegó el momento, un día cualquiera, por iniciativa de cualquiera y, eso sí, con la firme y unánime decisión de todos, se llegó a la conclusión de organizar bailes propios y propias maneras de divertirse, es decir, tener lo del grupo para el grupo, sin necesidad de depender de terceros. De esta manera comenzó la andadura. Se preparaban bailes en casas particulares, bebidas, decorándolo al gusto y realizando contrataciones especiales, sobre todo en las Fiestas Patronales, en definitiva, un grupo que trabajaba unidos y que se demostraban así mismos que no necesitaban el amparo de nadie.


Más tarde se pensó en constituir la Sociedad, para lo cual se aportó la cantidad de 1.000 ptas. por asociado, con lo que se emprendía otra nueva andadura, se alquiló un local que hasta entonces se habilitaba como gallinero, pero se acondicionó como se pudo y allí tuvo lugar otra buena temporada, tratando de pasarlo lo mejor que se podía, pero siempre en el ánimo de no perder jamás el deseado punto de mira "tener discoteca e instalaciones propias". Su constitución se realizó con fecha 14 de septiembre de 1977.


Se trabajaba con qué empeño y fe, la colaboración era general, se organizaban diversidad de concursos y espectáculos (Belén Viviente, Ballet, etc.), y toda una serie de actos que eran prueba evidente de unión e infatigables deseos de superación.

Caminando y caminando, una vez constituida la Sociedad llegó la hora de comprar un terreno para edificar. Por aquel entonces estaba a la venta un terreno bastante céntrico y muy cerca de la plaza del pueblo, lugar conocido por todos y que se le llamaba "El Descubierto", sitio donde se solían depositar basuras e inmundicias, pero qué no importaba, acostumbrados a estar en sitios tan variopintos (gallineros, portadas, cuadras, etc.), valdría este solar, pues era grande y había que apresurarse a obrar cuanto antes.


Rápidamente se emprendió la codiciada obra, se puso nombre a la Discoteca y se comenzó a funcionar acorde con lo dominante y necesario en aquellos días.

Día a día, la Sociedad fue creciendo en instalaciones, pasando también a administrar la única Sala de Cine existente en la localidad (ubicado inicialmente en el salón Marianto y más tarde en la Casa de la Cultura) y el patrimonio Social fue aumentando.

Aunque cada uno podamos tener nuestra opinión y crítica respecto a su gestión, el camino de la Sociedad a lo largo de todos estos años, fue siempre satisfactorio, reforma tras reforma y mejora tras mejora, equipos de sonido, efectos e iluminación en la sala, acondicionamiento de la terraza para el verano, etc. Siempre ha habido personas dispuestas a sacrificar su tiempo libre para, en la medida de lo posible, seguir trabajando en pro de la misma.

Pero llegó un momento en que tras lo que en mi opinión denomino ciertos graves errores, unido a la dejadez o falta de atrevimiento en coger el testigo, aunque este testigo hubiera que recogerlo del suelo, parte del local que estaba unido a la sala discoteca fue vendido al ayuntamiento para cubrir deudas, la sala discoteca fue alquilada/"traspasada" a una gestión privada y el cine por distintas razones se dejó de gestionar directamente por la asociación.


Como ventaja actual del socio queda el abaratado coste que nos supone el asistir a la discoteca en determinadas ocasiones.

Es cierto que posteriormente, en estos últimos años, han surgido y se han creado distintos grupos culturales en Villarrubia, algo que demuestra las inquietudes, ganas y valentía de los jóvenes en crear ese algo propio, en practicar, demostrar, realzar y defender ese valor de trabajo en grupo y la práctica de la asociación cultural.

Finalizando, quizás lo más importante es que Alborada aún está ahí, y quizás exista la posibilidad de que llegue el momento de recuperar esa ilusión y lucha por avanzar, aunque eso sí, ahora todo depende de una nueva generación para aprovechar lo que aún es propio, defender lo que es o ha sido orgullo de nuestro pueblo.




Salón Marianto



A principios de los años 40 abre las puertas el cine de verano de Antonio Garrobo y Maruja Tato, Maruja, de origen valenciano, llega con su familia a Villarrubia en el año 1933 debido a que su padre era brigada de la guardia civil, siendo trasladado más tarde a Gijón.


Este cine se estrena con la película "El Botijero" con Imperio Argentina y Miguel Ligero. El mobiliario de este cine era bastante simple: bancos de madera para los adultos y el suelo para los “chiquitos", la pantalla era de lona blanca y estaba situada al lado opuesto de la que hemos conocido.


En realidad, cuando Antonio y Maruja compran el terreno a los herederos de don Quintín Escobar no piensan hacer un cine sino levantar cuatro paredes para hacer un cebadero de chotos, no olvidemos que Antonio era carnicero. Pero es el albañil de la casa el que les anima a echar un suelo de cemento y hacer con poco más un cine de verano. Más tarde, viendo la aceptación por parte de los villarrubieros, construyen un Salón de Cine y Teatro ideal para bodas y bailes, así se anunciaba en el libro de la Virgen del año 1949. El escenario era digno del teatro más importante de la capital, con un brocal que rodeaba todo su entorno y una hornacina a cada lado donde estaban situadas unas grandes copas de las que colgaba abundante hiedra. Esto cambió a la llegada del Cinemascope, ya que se necesitaba más espacio para una pantalla más grande y hubo que ampliar todo el escenario, además se disponía de ropero del cual se encargaba Isidora Monzón siendo una niña.

Allí estaba el tío Tiburcio "cagueta" que con un cajón de madera colgado del cuello vendía pipas voceando "el metro cubico", esto era un cubilete de madera de unos 8x8cm que empleaba como medida para llenar el cucurucho de papel de pipas.


En el invierno del 52, con la película Sueños de Andalucía de Carmen Sevilla y Luis Mariano, se estrena este nuevo formato. Las máximas autoridades dentro del salón eran, sin duda, aquellos hombres que con una simple linterna eran capaces de poner firmes a los "chiquitos", a los novios y a todo el que molestase. Acomodadores fueron el tío Hilario "el herrero" y el tío Higinio el "Chato Rabirengue", don Julio el maestro se encargaba de la proyección de las películas, produciéndose un incendio por el recalentamiento del celuloide al proyectar la película "La Tonta del Bote", afortunadamente no hubo desgracias personales solo un buen susto

Para promocionar el cine, en la carnicería de los "Ganga” se regalaba a las clientas, dependiendo del gasto hecho, papeletas regalo para ir gratis al cine. Una de las películas que tuvo más éxito fue "Marcelino Pan y Vino", repitiéndose más veces de lo habitual.


Los empresarios del Salón Marianto, Fernando y Antonio junto a Maruja, su madre, y su tía Felisa fueron capaces de traer a Villarrubia a grandes estrellas de la canción del momento como Antoñita Moreno, Perlita de Huelva, Lina Morgan, Rafael Fariña, Antonio Molina... así una larga lista de celebridades, Lola Flores no llegó a venir por su elevado caché 25.000 ptas. por gala.Teatros y bailes benéficos se celebraban casi siempre pensando en la parroquia, comprando bancos y retablos para nuestra iglesia.


Llegaba la época de las bodas, normalmente invierno, con toda la ilusión y las ganas de fiesta, ganas de bailar, cantar y sobre todo de comer. Aquella inolvidable sopa de boda, la pepitoria y quien se lo podía permitir, el postre estrella: ¡el arroz con leche! La tía Ángela "la arriera” con Eugenia Mudarra, Florentina Espetón y Rosario Pedroche formaban el mejor equipo de cocineras, sin dudar en estar la noche anterior a la boda sin dormir si era necesario para preparar el exquisito menú, más tarde pasa a formar parte de este equipo Ricarda Zarza, trabajando para el restaurante el Túnel.


Los encargados de amenizar los callos (celebración previa a una boda) y los bailes de las bodas eran la rondalla dirigida por el tío Paco "el Pelón" echando piropos a las mozas al son de los pasodobles y jotas. También animaban las celebraciones de las Hermandades de los Santos que además de ser famosas por sus festejos lo eran también por sus canastos llenos de "cosas de horno" y sus garrafas de zurra para comer y beber durante los bailes.

En el año 1969 se celebra la coronación de la reina y damas de las fiestas en el Salón Marianto, debido a la gran cantidad de agua que calló no se pudo celebrar al aire libre, aquel evento fue presentado por el periodista Florencio Solchaga, siendo el pregonero José Navacerrada, Maria del Castellar Sánchez Escribano, la reina, y sus damas de honor Agri Lanzadera, Mª Luisa de la Nieta, Carmen Cuesta, Pilar Segovia.

Y quién no recuerda al grupo musical "Los Pumas” o "Nueva Inspiración” como más tarde se llamaron alegrando las bodas con sus pasodobles, la conga, la bamba, las jotas y tantas y tantas canciones inolvidables.

Y por último, es la Asociación Alborada quien alquila el salón para seguir haciendo cine en 1978, remodelando el mobiliario y la maquinaria cinematográfica casi al completo.








Fuente principal: Libro de Fiestas Patronales 2015- Palmira

La gripe de 1918



En este año 2018 se cumplen 100 años de la pandemia que asoló a la población a nivel mundial.


En marzo de 1918 se declaró en los Estados Unidos una epidemia de gripe o grippe, como escribían generalmente los periódicos de entonces, que acabaría segando las vida de 50 millones de personas en América y Europa, hasta constituir una de las pandemias más mortíferas de la historia de la humanidad. Estudios recientes cifran el número de víctimas en casi 100 millones de personas en todo el mundo, dado que en muchos países de África y Asia se carecía de censos que no hacía posible un recuento más exhaustivo.

Pronto llegó a España la que curiosamente sería conocida a la postre en todo el mundo como la gripe española, no tanto por la violencia que presentó en nuestra tierra —donde se calculan unas 300.000 víctimas mortales— como por la resonancia pública que le brindó la prensa en un país que, a diferencia de la mayor parte de los occidentales, no combatió en la Gran Guerra y, por tanto, no vio censurada o condicionada su información con el fin de no desmoralizar a las tropas.


Entre mayo y julio de 1918 murieron uno de cada 1.000 habitantes de Madrid por gripe y complicaciones respiratorias. En unas pocas provincias: Toledo, Ciudad Real, Córdoba, Jaén, Granada y Vizcaya fallecieron entre 0,6 y 0,9 por cada 1.000 habitantes, mientras que en el resto del país las cifras fueron mínimas o nulas.

La prensa toledana informó puntualmente de la epidemia desde finales de septiembre de 1918 (El Eco Toledano) o inicios de octubre (El Castellano), con unas primeras afectaciones en Valdeverdeja que pronto se irán extendiendo a otras localidades: ya el 7 de octubre se dan 500 casos en Urda, y tres semanas después quedan en la provincia solo 48 pueblos indemnes frente a 153 en que ha aparecido la terrible enfermedad, con centenares de invasiones y decenas de defunciones diarias.
Parece que a lo largo de noviembre el ritmo va decayendo, si bien el saldo estadístico total de este mes es alto: 24.632 invasiones y 910 defunciones en la provincia, con lugares muy afectados, casos de Pulgar en los primeros días (1.200 invadidos de un censo de 1.383 habitantes), o de Casarrubios del Monte en los últimos (1.426 invadidos de un censo de 2.055 habitantes).


Cuando el 25 de noviembre se reabren los centros de enseñanza de la capital, siguen produciéndose aún en la provincia entre una y nueve defunciones diarias, lo que se mantiene entrado diciembre, mes que en su transcurso apenas si registra nuevas invasiones. Pero pronto rebrota en Añover de Tajo y pueblos colindantes, y, a principios de febrero, en Toledo —a causa de las concentraciones de quintos— y en municipios como Villarrubia de Santiago, Polán, Cedillo y Ajofrín. Con el paso de los días se va agravando y extendiendo: Recas, Sonseca, Villafranca de los Caballeros, Bargas, Orgaz (con más de 500 casos), Arisgotas, Noblejas, Villa de don Fadrique, Valmojado, Villacañas, Camuñas, San Martín de Montalbán, Azaña (hoy Numancia de la Sagra), San Pablo de los Montes, Yébenes…, y también en la capital, donde a lo largo de ese mes de febrero de 1919 se producirán 170 defunciones.

Será en ese mes de febrero, o así al menos indica el resultado de mi búsqueda, cuando nuestra villa aparezca en las listas de localidades afectadas, y así se refleja en el diario de información EL CASTELLANO.


"De Villarrubia de Santiago comunican a la Inspección provincial de Sanidad que hay allí actualmente 103 casos de gripe. Algunos son graves. Han fallecido dos atacados"


"En Villarubia de Santiago ocurrieron ayer otras 20 invasiones. Fallecieron cuatro atacados. Catorce enfermos fueron dados de alta."
(El Castellano, XVI, 2.900, 13-II-1919)


"El último parte de Villarrubia de Santiago da cuenta de otras siete invasiones. Han fallecido dos atacados más."
(El Castellano, XVI, 2.902, 15-II-1919)

Desde mediados de marzo, existen datos de un decline, aunque a finales de abril todavía quedan afectados en Méntrida, Oropesa, Fuensalida y Yébenes (cuenta en el mes 270 invasiones y 17 defunciones), que se prolongan hasta mayo en Iglesuela (300 casos, 11 defunciones) y hasta junio en Lucillos (220 casos, 11 defunciones).

Por entonces la epidemia ha dejado de ser noticia, por más que en septiembre se produce un nuevo brote en Toledo, con un centenar largo de nuevas afectaciones, y a comienzos de 1920 se recrudece en varios pueblos, hasta el punto de que en enero de ese año el montante de defunciones a causa de la gripe asciende a 118 fallecidos.


En aquellos meses de 1918-1919, el 60% de la población mundial enfermó.
¿Sabías que se ha conseguido reproducir el virus en un laboratorio?
¿Sabías que los expertos aseguran que la gripe pandémica volverá?