Fuente Vieja y Fuente Nueva


Si caminamos desde el municipio dirección este, a menos de cuatro kilómetros nos encontraremos con los barrancos que vierten hacia el río Tajo y podremos llegar hasta la Fuente Vieja, que coge las aguas del arroyo que lleva su nombre. Un poco más adelante nos encontraremos con el paraje conocido como Peñuela. Éste discurre por el barranco del Pozuelo. Tras subir del barranco, cruzaremos el camino de Villarrubia de Santiago a Santa Cruz de la Zarza y continuaremos hacia el suroeste hasta que podamos caminar a la vera del arroyo de Fuente Nueva, rodeados de la vegetación típica de ribera. El camino nos llevará hasta la Fuente Nueva.


Tanto la Fuente Vieja como a Fuente Nueva son del siglo XVIII, de estilo románico, aunque algunos historiadores estiman que la primera de ellas data entre los siglos XII-XIII, en base a los casi ocho siglos de permanencia árabe en nuestra península. Muchas veces sus ejércitos pisaron estas tierras, y en ellas dejaron sus huellas de destrucción unas veces y de cultura otras. No sería difícil descubrir vestigios musulmanes en la Fuente Vieja.


Fuente Nueva, años 50 del siglo XX

Ambas tuvieron gran importancia en la vida económica y social del pueblo como fuentes de agua potable y lavadero. Aun teniendo constancia en 1576 de la existencia de los manantiales, llama la atención que Felipe II en sus Relaciones sobre Villarrubia no las nombrara:

"Tiene esta dicha villa dos fuentes de donde bebe, a cuarto de legua poco menos del pueblo, que la una se llama de Valzahurro y la otra del Chozano, ademas de esto hay otros tres pozos junto al pueblo de que tambien beben algunos vecinos y otros dos pilares de agua salobre para los ganados, ansimismo junto al pueblo. Van a moler los vecinos de esta villa a las dichas aceñas y otras moliendas que hay cerca del dicho rio Tajo."
Pero no fue hasta finales del siglo XIX cuando se construyó la estructura de arcadas existente en la actualidad, tanto de la Fuente Nueva como de la Fuente Vieja. La estructura de la Fuente Nueva consta de un pilón de grandes dimensiones donde las vecinas generalmente acudían a lavar la ropa. En el año 1926 se realizaron las obras de casa de máquinas y el montaje de un equipo de bombeo para suministrar al municipio de agua corriente, estando en funcionamiento hasta principio del siglo XXI, momento en el que se realizó la última restauración de la zona y se quitó toda esa infraestructura, dejando el entorno como está actualmente.


ABC 

Pero Fuente Vieja y Fuente Nueva no eran los únicos manantiales con los que se abastecía el pueblo, también se utilizaba agua del Pozuelo y la Hontanilla. Los distintos manantiales estaban clasificados por sus supuestas cualidades sanitarias. Por ejemplo, se decía que el agua de la Fuente Vieja era medicinal, pues era muy buena para las personas enfermas del estómago, hígado y riñones, pero ojo no se podía guisar con ella, la comida no salía «en condiciones». El agua de la Fuente Nueva, era un agua que de «buena» tenía poco, por la gran cantidad de cal que contenía. Eso sí, las mujeres aprovechaban para lavar las ropas en su hermoso lavadero tendiendo luego sus prendas en las carrascas, de modo que cuando volvían al pueblo las ropas venían lavadas y secas. El agua del Pozuelo, era muy buena para los garbanzos (para cocina en general) y lavarse el pelo, pero al contrario que el anterior se creía que esta agua hacía daño a las «tripas», era demasiado «fina». También estaba la de la Hontanilla que era la más apreciada, porque esta agua sí que valía para todos los menesteres de la casa. Del control de estas aguas se encargaba el «tío Foro».

Del Pozuelo y el Pocito los Yeseros traía agua la tía Teodora «La martinita», que además era capaz de buscar y rebuscar setas, espárragos etc., pues en esta materia no había quien la ganara. A la tía Teodora, la venía de familia el oficio de aguadora, ya que su abuelo Ángel también era antiguo en este oficio. Este hombre traía el agua de la Fuente Vieja, llenaba sus cántaros con un pucherito para no tenerlos que bajar del borrico.
                                     Fuente Nueva                                                    Fuente Vieja

En la primera década de este siglo XXI, Villarrubia de Santiago consiguió que ambas fuentes recuperaran parte de su esplendor gracias a unos importantes trabajos de restauración y unas obras de incluían el acondicionamiento del propio surtidor y la adaptación y arreglo del camino que lleva a las Fuentes y recorre su entorno, consiguiendo con ello poner en valor este paraje y recuperando uno de los espacios naturales más característicos del municipio.

"Villarrubia de Santiago ha recuperado el paraje de la Fuente Nueva, uno de los espacios naturales más característicos de su núcleo urbano, tras finalizar las obras de acondicionamiento del propio surtidor y de su entorno inmediato. Las obras han supuesto una inversión total de 68.973,55 euros, de los que 17.064,10 euros han sido desembolsados por el Ayuntamiento, y el resto, 51.909,45 euros, por la Asociación Don Quijote, de los fondos del Leader Plus."
ABC-2007


La adaptación tenía como objetivo crear un paseo o vía verde que uniera el pueblo con la Fuente Nueva, una ruta que tradicionalmente ha venido siendo usada por los villarrubieros, un paseo que es muy querido en el municipio, como lugar de esparcimiento y recreo, facilitando así un recorrido muy apreciado para hacer deporte o para llegar hasta este bonito paraje natural y disfrutar de un día de campo.


En Villarrubia de Santiago, es tradición organizar y disfrutar de una romería en el campo celebrando el día de San Marcos, teniendo como lugares principales de disfrute las alamedas existentes junto a ambas fuentes y sus alrededores. Todo villarrubiero, grande o pequeño, celebra el día y el siguiente, "San Marquitos", yendo a comer a los parajes de las Fuentes, la Peñuela o las Huertas, con todo lo necesario, en compañía de familiares o amigos.

En la actualidad, un grupo cultural de la localidad, adoptó el nombre “Asociación de mujeres Fuente Nueva”, como nombre de su asociación.



Con sus galerías subterráneas, sus grandes caños de agua, sus cuatro arcos de medio punto y lavaderos, recrean un espacio único en la comarca. Si a ello sumamos el conjunto del entorno natural, rodeados de encinas, chopos, higueras, almendros, fresnos o el aromático tomillo entre otra mucha más variedad de flora y donde nos podremos encontrar con palomas torcaces, abejarucos, abubillas e incluso algún zorro o jabalí entre su fauna.

 

En marzo de 2021, el "Paseo por las Fuentes", ha sido incluido dentro de la red de senderos de la provincia de Toledo, la cual cuenta con 28 recorridos homologados por la Diputación y Federación de Deportes de Montaña de Castilla-La Mancha (FDMCM).

Esta red reúne sitios de interés desde el punto de vista natural, paisajístico, de flora y fauna, diversidad de ambientes agrícolas, ganaderos o forestales, etnográficos o históricos. Se caracterizan por su sentido circular, con origen y fin en el mismo punto, y por los centros de interés localizados a lo largo del recorrido.

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El sendero es auto guiado, mediante balizas y carteles interpretativos que ayudan al usuario a conocer los aspectos más importantes del recorrido.

Senderos de Toledo es un proyecto de la Diputación de Toledo para apoyar a las localidades en la creación de senderos señalizados y publicación de herramientas de documentación y divulgación, como complemento para el desarrollo local y la divulgación del patrimonio cultural, histórico y medioambiental.