"El cubero" - Taller Artesano de Tonelería y Artesanal Bodega


La fabricación artesanal de recipientes de madera de forma abombada, en general más largos que anchos, ensamblados con aros metálicos y con extremos planos, fue inventada por los celtas y adoptada por los romanos. Durante más de 2.000 años, los barriles sirvieron de envase a distintos productos, tanto líquidos (vino, cerveza, sidra, agua), como sólidos (grano, salazones e incluso clavos).

Es una satisfacción comprobar como se mantienen los atractivos patrimoniales y culturales, entre los que sin duda juega un gran papel nuestra artesanía, y quizás debido a esos cada vez más olvidados valores, todos apreciamos y valoramos en el mismo valor creciente esas tradiciones.


Anastasio Roldán Guerra, desarrolla actualmente su oficio en Villarrubia de Santiago, siguiendo la tradición de su padre. "El cubero", mantiene viva la herencia familiar en la elaboración de toneles y cubas.

1927 - Anastasio Roldán Escribano, con su hijo y otros amigos.

1960 - Anastasio Roldán y su esposa Manuela Mata con su hijo Anastasio.

1965 - Los cuberos Anastasio Roldán Escribano e hijo. La calle también servía como taller.

Pero Anastasio no solamente  es de los pocos toneleros (cubero) que hoy continúa con la fabricación artesanal, además ha heredado el arte de hacer un buen vino.

Anastasio en su artesanal bodega.

Si tenemos la posibilidad de que Anastasio nos enseñe el subsuelo de la bodega, la cual ya pertenecían a sus antepasados, en las que su abuelo ya enseñaba el arte de hacer buen vino, podremos disfrutar de las angostas paredes e impresionantes tinajas semienterradas.


Para el acceso, pasaríamos la puerta de madera en la que reza "Bodega", y nos adentraríamos a través de unas escaleras impracticables a lo más profundo transportándonos inmediatamente a una bodega inalterada por el paso del tiempo.



Ahora están en desuso, habiendo sido sustituidas por unas instalaciones más modernas pero que de forma igualmente artesanal, sigue con las antiguas tradiciones mimando todo el proceso.

Anastasio, forma parte del maravilloso elenco de artesanos que mantienen parte de nuestras tradiciones, los cuales lógicamente también tendrán su espacio en este blog, y que año tras año nos han permitido disfrutar de su presencia en la Feria de ARtesanía de CAstilla la MAncha.

























El mote y el apodo en Villarrubia



Incluyo este artículo en el blog, sobre los motes y apodos de Villarrubia de Santiago, con la intención de realizarlo dentro de un marco de respeto a los vecinos, estando firmemente convencido de que lo despectivo y negativo no está en la palabra en sí (el mote), sino en el tono de la persona que lo pronuncia.

“Las palabras no pueden herir, las personas que las pronuncian sí"

Como introducción, nada mejor que saber lo que nos aporta el diccionario de la lengua española sobre los conceptos a tratar:

Apodo: Nombre que suele darse a una persona, tomando sus defectos corporales o de alguna otra circunstancia.
Mote: Sobrenombre que se da a una persona por una cualidad o condición suya.
Apellido: Nombre de familia con que se distingue a las personas.


Como bien podemos apreciar, todos estos términos están relacionados entre sí y sin diferencias sustanciales en sus diferentes acepciones que nos llevan al “apodo”, incluida una de las correspondientes al “Apellido”, lo que nos lleva a descubrir que en su origen más remoto la mayor parte de los apellidos provienen de apodos. Así tenemos como ejemplo que Martínez, viene de “Hijo de Martín”, González de “Hijo de Gonzalo”. Por su procedencia territorial, “Catalán”, “Gallego”, por sus profesiones: “Herrero”, “Tejero”, e incluso por sus gestas en batallas medievales, “Matamoros”.

Es por esto que el mote o apodo requiere para su estudio un tratamiento similar al de la Genealogía y Heráldica, pues el fin viene a ser similar al de estas ciencias: el estudio del origen de un linaje, en este caso a través del apodo (mote). El mote o apodo, es por tanto un signo de identidad personal, familiar y local.


El mote es tan antiguo como la historia del hombre.


Si echamos un vistazo a las Sagradas Escrituras, comprobaremos que al mismísimo Jesucristo le llamaban “El Nazareno”.

Viene al caso mencionar a Cayo César Germánico que quizás pocos sepan a quién nos referimos; pero si hablamos de Calígula, seguro que a todos nos suena. De hecho, su mote proviene de “caliga”, que era un calzado que usaban los soldados y que él desde pequeño calzaba.

Tampoco se salva nuestra realeza, donde la lista es muy extensa y que por sólo citar unos pocos, tenemos a Sancho III “El Deseado”, Alfonso X “El Sabio”, Pedro I “El Cruel” o “El Justiciero” -según sus partidarios o detractores-, o su hermanastro y asesino Enrique II “El Fratricida” o “El Bastardo”, Enrique IV “El Impotente” y su discutida hija Juana “La Beltraneja” –ya que se atribuía su paternidad a D. Beltrán de la Cueva-, Juana “La Loca” y Felipe “El Hermoso”, Carlos II “El Hechizado”, y ya más cercana a nuestros tiempos, Isabel II “La Chata”.

El mote nos es impuesto con mayor o menor fortuna. De hecho, es frecuente que el último en enterarse de su mote, es uno mismo y por esto no son de propiedad personal sino que son patrimonio de la colectividad.

El mote y el apodo en Villarrubia

Curiosamente, en nuestro pueblo encontramos un matiz que el diccionario no recoge, una diferenciación entre mote y apodo;

mote es el que se le pone a una persona originalmente, mientras que el apodo es ese mismo mote pero ya como herencia a sus descendientes (apodo de familia) con el que serán distinguidos éstos.

Como he comentado al principio, si analizamos detenidamente la lista de motes, podemos suponer en muchos casos su origen y sospechar de su antigüedad, procedencia o raíces:



A
Abastos
Acelguilla
Aguacila
Agüillas
Alcalde del Vallejuelo
Alcalde Viejo
Alemán
Almarza
Almortero
Andaluz
Andarín
Asperón
Auri



B
Babo
Bachena
Bacina
Badanas
Balacara
Baldragas
Balú
Bañolas
Barquero
Bartolo
Beca
Bellota
Benegas
Bimbo
Biscute
Blancanieves
Blusa de hombre
Bobi
Bocaza
Bodeguero
Bola
Bolillo
Bolín
Bomba
Boquillón
Borciguil
Botero
Botijón
Buena moza
Bullones
Burraca

C
Cabalito
Caballo
Cabecita de ajo
Cabeza
Cabeza huevo
Cabeza pila
Cabrera
Cabrero
Cachapera
Cachaqué
Cachiche
Cachipola
Cachopo
Cachuelo
Cachúldera
Caco
Cadillo
Cagacuevas
Cagalera
Caganidos
Cagapozos
Cagón
Cagueta
Caín
Cajón
Calabaza
Calamaco
Calcula
Calderón
Calero
Caliche
Calpos
Calvo
Calzoncillos
Camisafina
Camorro
Campano
Canales
Canalón
Canano
Canario
Candongo
Canele
Canija
Cano
Cánovas
Cansas
Cantero
Cantimplo
Cañamón
Cañete
Caoba
Capacha
Capanegra
Capeo
Capita
Capitán de las hormigas
Capullo
Carachuela
Carahuevo
Caranoche
Carapan
Carapanza
Carolo
Carraca
Carrascal
Carretero
Carro y medio
Carroza Cartas
Cascabel
Cascarrio
Cascorro
Cascote
Casquete
Castro
Catenas
Catete
Cautelas
Cavila
Cedrás
Cena a oscuras
Cestero
Chaleco
Chambolero
Chambranegra
Chano
Chaparro
Chapire
Chaqueta
Chaquetilla
Charca
Charlot
Charrás
Chata
Chavillo
Cheli
Chepo
Chete
Chicharrón
Chiclanero
Chilé
Chimenea
Chimonete
Chipé
Chiquete
Chiquitín
Chiricho
Chiripa
Chirra
Chispa
Chispurre
Chocolate
Cholo
Chóriga
Chucho
Chulo
Churrero
Cigarrita
Cívoro
Clavellina
Cobertera
Cochifrito
Cocido
Coditos
Cohete
Cojonudo
Colchón
Colchonera
Colchoneta
Colilla
Colmenar
Colombo
Colores
Colorín
Comino
Condena
Conejo
Corchete
Córcoles
Corralazo
Cuatro ojos
Cubero
Cuca
Cuco
Cuollolimeta
Cuervo
Cueto
Culito
Culogoma
Cuquis
Cura
Curita
Currinches
Curro
Curuco
Curva

D
Dientes
Diosa
Dominica
Dorao
Dormilón
Durán

E
Embotellao
Escabeche
Escarchas
Esgarraguindos
Espabilao
Espantalobos
Esquilador
Esterero
Estripa gallinas
Estroza

F
Facote
Faico
Faltiquera
Fanegas
Fatigas
Fatis
Feas
Feliponas
Fistones
Flauta
Flautín
Flores
Fotre
Frasco
Frascuelo
Fundas

G
Gaberri
Gafas
Galeote
Galgo
Gallito
Gallo
Gallo churruscón
Gallo precioso
Ganga
Garaví
Gardina
Garras
Garritas
Garrote
Gaspacho
Gasporro
Gavilán
Gelas
Globo
Gordo
Goro
Gorrafuelle
Gorrión
Gorullo
Grillo
Guarnicionero
Güenas
Guinea

H
Hacha
Hermoso
Hígados
Higo
Hojalatero
Hombre de piedra
Hurra

I
Ica
Inclusero
Ingeniero

J
Jabalí
Jabalina
Jaro
Jarrillas
Jefe
Jeropis Jeta
Jetaguarro
Jetapez Jonás
Jorjon
Juanilla
Juanisito
Juanjenaro
Juanorro
Judas
Julianes
Juraos

K
Kikas

L
Lañera
Larocho
Lechuguina
Lechuzo
Legaña
Lejío
Lela
Lentejas
Linares
Lino
Litri
Lobito
Lomas
Longueras
Loro
Lucero
Lumi
Lunas
Lute

M
Macabeo
Machete
Machorro
Madaleno
Magras
Malaño
Malaspatas
Malato
Meleconero
Maleno
Malguisa
Malmira
Malpelos
Manazas
Manchopa
Manco
Mancomurcia
Manduca
Mangón
Manteleta
Mantero
Maño
Marianilla
Marica
Marmeto
Marquesito
Maninito
Matabichos
Matagatos
Matamachos
Matamoros
Mataovejas
Matraco
Maturrango
Maura
Mediano
Médico
Medio
Melenas
Mella
Mendrugo
Merendona
Micha
Minero
Minuto
Mochales
Mochis
Moco
Modorro
Molinero
Mollejas
Monago
Monas
Mondinga
Mongino
Monja
Montoya
Moño
Moñonas
Moreno
Moriñuelo
Moro
Morrongo
Morros
Mosilla
Mozo
Mudo
Mueso
Mutilao

N
Nalgas
Navarro
Nene
Nieves
Nifo
Nochebuena
Nono

O
Ocañera
Ojitos
Ojobesugo
Opo
Orejas
Oruga
Oveja modorra
Ovejita lucera

P
Pájaro
Pajitas
Palomo
Pampanita
Pancero
Pancho
Pandereta
Panes
Panfue
Panilla
Panseguro
Pantalones
Paparro
Panzona
Panzuquilla
Parranquena
Pascualita
Pastelón
Patasdegallo
Patuja
Pecas
Pechuqón
Pecoso
Pedogordo
Pedorrilla
Pedurrina
Peiró
Pelao
Pelebra
Pelines
Pellejo
Pelliquero
Peloliebre
Pelón
Pelos
Pelote
Peluso
Pepa
Pepillo
Pepino
Pepitas
Percales
Perdió
Perete
Pernales
Perniles
Perrachica
Perragorda
Perreles
Perucho
Pescaito
Petaca
Pexiglas
Pichi
Pichiela
Pichilante
Pichorrero
Picoco
Piliblanco
Pilila
Pilón
Pinchalé
Pinchapeces
Pincho
Pinocho
Piorro
Pirulo
Pisahuevos
Pisto
Piteto
Pitila
Pito
Pitule
Platillero
Plelegrina
Pocapena
Pocapringue
Poique
Pola
Polaco
Polinares
Pollero
Pollo
Polvaderas
Porcelanero
Porretas
Pos
Potasio
Potele
Poto
Potrilla
Pregonero
Prendecamas
Puba
Puchades
Puches
Pulga

Q
Quinina

R
Rabirengue
Ran
Ranas
Ranchero
Rápido
Rasca
Raspa
Rata
Ratón
Recadera
Recorto
Regulo
Relámpago
Remolino
Repitocho
Requinto
Ribete
Riboche
Ricoprisa
Risitas
Robasiestas
Rojas
Role
Romancano
Romo
Ropilla
Rorro
Rioscón
Roso
Rufos
Rumea

S
Sacate
Sacristán
Sagasta
Saliva
San Isidro
Sansón
Sarara
Sebo
Seco
Seis y siete
Señorita
Sereno
Serón
Severa
Sierpe
Silero
Silvino
Socorro
Sierra
Solana
Solapa
Sopete
Suero

T
Tábano
Tabique
Tachuela
Tacones
Tahona
Talle
Tambora
Tapa
Tarangallo
Tarrán
Tartana
Tartanero
Taullo
Tazas
Tejero
Tenazas
Terrazos
Tete
Tetón
Tierno
Tomate
Tirsa
Titán
Tomate
Tomatito
Tomiza
Topete
Topo
Torcío
Torero
Tornillo
Tórtolo
Traga
Tragabalas
Tragamoscas
Trajina
Tranquilo
Traperos
Trescachos
Trifón
Triguero
Triquiñuelas
Tubo
Tuerca
Turco

V
Vargas
Vasco
Viejo
Vigolín
Villalta
Viruela
Visita
Viuda alegre
Vivillo

Z
Zampapescao
Zapatera
Zaragata
Zarrio
Zorra sin moño
Zorrilla
Zorritos
Zorro

Os agradecería vuestra colaboración para aumentar la lista. De la misma manera, si alguien se siente incómodo porque haber incluido su mote, siempre se puede dirigir a mí por correo para retirarlo.

Este listado fue una recopilación creada por Jesús Clara Gutiérrez "el Chiclanero" con motivo de la semana cultural del año 1996.

Carrozas de fiestas


Aproximadamente en el año 1968, un grupo de villarrubieros comenzó a elaborar carrozas. En ese momento para nada pensaban ni imaginaban lo que en esos momentos acababan de comenzar, lo que en el tiempo se convertiría en una de las mejores tradiciones de Villarrubia. Tradición que nos ha dado fama en toda la comarca y han hecho del día 5 de septiembre un día grande en nuestras fiestas.

Grupos de amigos, familias de damas y reinas de las fiestas, dan forma a un continuo y exigente esfuerzo durante todo el verano y que en algunas ocasiones se prolonga dando los últimos retoques el mismo día de la fiesta.

Imaginación, colorido, originalidad y un punto de reivindicación centran cada año el desfile de carrozas. Acompañadas por cornetas y tambores, gigantes y cabezudos y como no, por las comparsas que con el paso del tiempo, han tomado una creciente vistosidad y valoración, buscando un mayor protagonismo gracias al creciente número de integrantes, a sus trajes confeccionados cada año para la ocasión y sus bailes ensayados durante el verano.

Carrozas que cada año difieren en número y temática, pero con un único objetivo: divertirse. De este modo, el numeroso público que espera el paso del desfile puede disfrutar o bailar al son de la música.


1968 - El Castellar y la Mina

1968 - El mundo al revés

1969 - La vendimia

1973 - El platillo volante

1973 - Las olimpiadas

1973 - Neptuno y sus sirenas

1975 - Apolo y sus musas

1976 - Jesucristo Superstar

1977 - El patio moro

1977 - Muñeco de nieve

1978 - El ovni

1978 - La abeja Maya

1978 - La cocina

1979 - El circo

1979 - El coche

1979 - La orquesta animal

1988 - Roma



¿Cómo eran las fiestas?


Fernando (Nacido en 1917)

"El día 5 por la noche había fuegos artificiales. Se traían los toros a los pocillos (donde bebían agua), que están entre Noblejas y Villarrubia, y por la noche los llevábamos al llano. El día 7 se bajaban en los encierros a la plaza.
El día 8 en la procesión de la Virgen se hacía «la rifa de la Virgen», que se subastaba para sacar dinero. Luego había una orquesta.
Las corridas de toros se hacían en la plaza del pueblo.
También se hacía un partido de fútbol.
El día 9 por la noche la Banda de Música del pueblo hacía un concierto."






Ángeles (Nacida en 1949)

"En los encierros, los toros salían de la portada de Lara, hasta la plaza del pueblo. Posteriormente salían del actual Centro de Salud, subían la calle Honda, seguían por la churrería para finalmente bajar la calle El Cristo hasta la plaza del pueblo. 
Cuando tenía 20 años, se inauguró la plaza de toros, cambiando así el recorrido de los encierros.
Los toros se organizaban de forma particular, para lo cual se subastaba la plaza el día de Santiago (25 de julio) a las 12.00 horas.
Se iba de casa en casa llevando el libro de fiestas para que la gente diera cebada, trigo, pollos, etc., a cambio, que luego se subastaba.
En la plaza había barquitas para montar y una vieja noria. También se quemaban toros de pólvora.
Había bailes en el salón del Marquesito: por la mañana y tarde era gratis para las chicas, y por la noche todos pagaban. En el baile tocaba una orquesta de Chinchón.
También traían al pueblo estampas con paisajes, donde los niños se hacían fotos, y casetas de tiro.
Había damas y reina juveniles, pero no infantiles."


María (Nacida en 1966)

"La plaza de toros ya estaba construida y allí es donde terminaban los encierros y donde se hacían las corridas de toros, los días 7 y 9.
En la plaza había conjuntos por la noche y en los descansos se hacían concursos de disfraces, cante, etc. en los que alguna vez mis amigas y yo hemos concursado.
También se soltaban toros de pólvora y muchas carretillas.
Ya por entonces había damas y reinas infantiles y juveniles.
En cuanto a la feria, venían coches de choque, algunas tómbolas y casetas de tiro.
Cuanto tenía unos 20 años, se empezó a organizar el día de la bicicleta.
Se hacía competiciones de fútbol, atletismo y de cartas."


Salvador  (Nacido en 1979)

Todos sabemos cómo son las fiestas ahora. ¡Echar un vistazo en la programación de fiestas de este año!



¿Qué hacías cuando eras joven?

Fernando (Nacido en 1917)

"A la escuela no se iba pues se tenía que trabajar, aunque algunos si que recibían clases nocturnas, si trabajaban en el campo. Normalmente a los ocho años se empezaba a trabajar y una peseta era el jornal del día. Cuando ya éramos mozos, íbamos a los bailes que se hacían en el salón del Marquesito y en el de la Chala. Los amigos a veces nos reuníamos en una casa y hacíamos un baile.
Yo a los 14 años me fui de tabernero a Aranjuez y, a los 19 tuve que ir a la guerra."


Ángeles (Nacida en 1949)

"Íbamos a los bailes en Navidad y Carnaval en el salón Marianto. En fiestas íbamos al salón del Marquesito.
Salíamos una cuadrilla de chicos y chicas y a veces hacíamos bailes en el taller y en otras casas (hacíamos invitaciones).
Solíamos pasear por la calle El Cristo e ir al cine Marianto o al cine Centro, los domingos. También tomábamos café en la casa de los amigos, cada domingo en una casa."


María (Nacida en 1966)

"Pasear por la carretera de la estación y sentarnos en los cantones de las eras.
También íbamos a la discoteca Alborada que tenía bancos de madera. La discoteca la abrían hacia las ocho de la tarde. La primera hora era de música heavy, luego se ponía música disco, seguida de música de los años 60, después música lenta y finalmente pachangueo.
En la discoteca se hacían muchos concursos de bailes, gorra, corbatas, etcétera.
Los fines de semana íbamos al pub a tomar algo, los domingos íbamos al cine Marianto y si terminaba pronto bajábamos un poquito a la discoteca.
Muchos fines de semana (en verano), se hacían verbenas en la plaza de toros."


Salvador  (Nacido en 1979)

"Los fines de semana íbamos de bares y sobre las 2.30 de la mañana íbamos a la discoteca Alborada. Algunos fines de semana íbamos a otros pueblos vecinos ya que teníamos coche.
Los amigos hacíamos algunas meriendas en la peña.
Los domingos íbamos al cine en la Casa de la Cultura.
Era estudiante universitario y en verano trabajaba en cualquier cosilla.
En verano mis amigos y yo bajamos al río de vez en cuando.
En mi tiempo libre me gustaba escuchar música y ver la televisión."



¿A qué jugabas cuando eras muchach@?




En el libro de fiestas del año 1999, se incluía un artículo de entrevistas denominado "Hoy charlamos con...", en el que a cuatro villarrubier@s de diferentes edades, se realizaba una serie de preguntas. Es de imaginar que la intención no era otra, y no sigue siendo otra por mi parte, que intentar apreciar las diferencias en las vidas, tradiciones o costumbres locales.

Concretamente el contenido incluía tres preguntas y las respuestas de cada uno de los entrevistados, pero que yo he preferido separar en tres diferentes artículos, cada uno de ellos con el título de la propia pregunta.

Como ya habéis leído en el título de esta entrada, la primera pregunta era:

¿A qué jugabas cuando eras muchach@?

Respuestas:

Fernando (Nacido en 1917)

"A la comba con las sogas de las mulas, a la píndola (un niño se agacha y los otros saltaban por encima de él), a la churra, a las bolas (se tiraban las bolas y la que más se acercaba a la que esta­ba en el suelo, ganaba), a las cajillas (como las calles eran de barro, se hacía un hoyito en el suelo en el que había que colar las bolas que se tiraban) y, al chito (con una chapita de hierro, había que tirar un palito puesto sobre una cajita de cerillas)."



Ángeles (Nacida en 1949)

"A la semana (se pintaban unos cuadros en el suelo y con un tejo se iba pasando de cuadro en cuadro a la pata coja), a la comba, a los güitos, a llamar a los timbres, al fútbol con los chicos, a cazar ranas en el pilar y a la churra."


María (Nacida en 1966)

"A la semana, a saltar a la goma, a la comba, al resquetao (uno se la liga y tiene que ir apresando a los otros. Los apresados también puede ser salvados por los que están libres), a la churra, al escondite, al bote botero (consistía en poner un bote en el suelo y uno le daba una patada y el que se la quedaba salía corriendo a por el bote mientras los otros se escondían y tenía que encontrarlos), al pañuelo. Los chicos jugaban al fúlbol, a las bolas y a la peonza."



Salvador  (Nacido en 1979)

"Jugaba al balón prisionero, al fútbol, al resquetao, al baloncesto, a la liebre, al retroceso, al tejo, a la peonza, a la churra, al escondite, a la cadena, a cazar lagarti­jas con un matalagartijas (una tablita con una pinza de tender ropa y un clavo, donde se engancha una gomita, que sale disparada al soltar la pinza).
Cuando éramos un poco más grandes jugábamos en las máquinas recreativas, futbolín, ordenador, etc.
En verano íbamos a la piscina a jugar a las cartas y a bañarnos."


Ciertos juegos son asociados con épocas históricas o culturas particulares, mientras que otros aparentan poseer popularidad universal.

Es prácticamente imposible determinar el origen de los juegos o juguetes, pero se sabe que ya en el antiguo imperio romano los niños se divertían con muñecas de marfil, en el Egipto de los faraones tenían también pequeñas estatuillas y animalitos, y en el Perú preinca existían muñecas de trapo.

El común denominador de los juegos tenían un ingrediente: la imaginación, que ha ido quedando de lado por el auge de los juegos modernos electrónicos, mucho más fríos y que se inclinan más por la estrategia, asunto que antes se usaba solamente para jugar ajedrez.






Un Siglo en Imágenes



Un espejo en el que reconocernos

En al año 1997, a través del libro de las fiestas patronales de ese año, la concejalía de cultura del ayuntamiento hizo el siguiente llamamiento:

"Deseamos poner en marcha una recopilación en fotografías antiguas, que nos permita agruparlas en un libro y conseguir con ello recuperar la historia más reciente de nuestro pueblo a través de ellas.
En cualquier hogar villarrubiero hay fotografías de finales del siglo pasado y primera mitad de este, que servirán para conocer mejor a nuestros antepasados, sus costumbres, su fisonomía y la del pueblo y un largo etcétera de nuestra historia.
Una calle, un edificio, un paraje, una casa, esas fotos de niños de primeros de siglo, en el caballo de cartón de la feria, los grupos escolares con sus maestros, la foto de estudio de la primera comunión, en aquel avión de fiestas que se ve medio cuerpo como si fuesen volando, en el colegio con el mapa detrás, la foto de mi padre, de mi madre, del abuelo, de ese grupo en una boda o una fiesta, de militar, de la quinta, de la pareja de recién casados, de la familia, del trabajo, con las muías, de la romería de la Bajada, en las Fiestas, en las procesiones, etc. etc. etc.
Para animaros, por cada fotografía que sea seleccionada para ser publicada se os gratificará con con 1.000 ptas.
La intención es totalmente altruista, tan sólo queremos crear cultura y salvaguardar la historia."


Pasados aproximadamente 6 meses, el resultado fue: "Un Siglo en Imágenes"

Portada del Libro

Desde el mes de abril de 1998, Villarrubia puede felicitarse de tener un libro-álbum con una selección de fotografías de personas de su vecindario y de los hechos más notables aquí ocurridos entre los años 1870 y 1970. Libro que dicho sea de paso, estoy utilizando como principal fuente gráfica en este blog.

Es un auténtico festín fotográfico el que nos brinda "Un siglo en imágenes". La abundancia de retratos puestos a disposición puede ser motivo de entusiasmo para los amantes del arte de la cámara oscura, emocionar a los sentimentales, interesar a los documentalistas.



Este libro viene a ser un espejo de muchas lunas, en el que todo villarrubiero que se mire en él encontrará algún rasgo, por difuso que sea, de sí mismo, de algún amigo, de algún pariente próximo o lejano, de algún paisaje.

La publicación de este libro se justifica por su finalidad, por cada una de sus más de cuatrocientas fotografías, de cuyo conjunto merecen una mención especial las que contienen el máximo exponente de la robustez y el optimismo de algunos villarrubieros de entonces.

Valioso libro éste, mil veces hojeable, recreador de la danza de luces y sombras de un tiempo ido, del que se quiera o no, somos herederos, que no invita a entrar en el interminable juego de las adivinanzas, que divierte, que entretiene, y hasta fascina, pero que asimismo nos sugiere, al adentrarnos en la perspectiva del recuerdo.



En la página de presentación del libro, podemos leer las siguiente palabras que escribió Manuel Fernández Nieto:

"Hubiese sido imposible sin la aportación de los villarrubieros actuales, que han comprendido la intención que guió el intento y su plasmación: un mayor conocimiento de estilos de vida, vestimentas, actitudes y semblantes hace tiempo desaparecidos, el inevitable y noble antecedente de todo cuanto ahora somos y tenemos.

Muchas fotografías deben haberse perdido por el accidentado camino de estos cien años, (1870-1970). La humedad, la polilla, el roce de llevarlas en la cartera... No se sabe cuántas ni de qué importancia son las que han causado baja, por lo cual no han podido optar a figurar en este álbum.
Hay fotografías que contienen, además del mensaje directo, otro, secreto, imposible de describir: apretones contra el pecho, huellas de besos, de lágrimas que se han deslizado calladamente.

"Un siglo en imágenes" es un logro singular, producto de la colaboración de muchos, un relicario donde han quedado estampadas, diríase que para siempre, rostros y comportamientos del lejano convivir villarrubiero, todos ellos dignos de nuestra memoria, de nuestro respeto y del placer espiritual que nos procuran. Igual cabe decir de los que, por razones de espacio, no han sido publicados.
Las fotografías del pueblo y del campo suponen un complemento ambiental y cultural que refuerza y unifica la condición villarrubiera de las personas cuyos retratos se reproducen."


Entrada a Villarrubia, sin cables, sin alcoholera - 1910


Fuentes principales: Libro de fiestas del año 1997-1998







Una cueva llamada "de Sopeña"




Mi intención era no extenderme demasiado, pero me ha sido imposible dado, al menos en mi opinión, lo interesante y absorbente de la información recogida.

Permitirme por tanto narrar a continuación, “a grandes rasgos”, una historia que a ciencia cierta no se sabe si es real o mera fantasía pero que ha hecho correr ríos de tinta. Se trata de la historia de Lucrecia de León y la Cueva “de Sopeña”.

Lucrecia de León

Dicho enclave  nos adentra de lleno en el mundo característico y genuino de nuestra comarca, el mundo de lo subterráneo, y que nos ofrece un claro ejemplo de lo importante que llegó a ser este mundo en la zona que rodea nuestra villa.

La historia es la siguiente:

Corría en España el último tercio del siglo XVI, siendo rey Felipe II. La sociedad española por esta época era tan católica como creyente en supersticiones, la situación económica era terrible y el pueblo pasaba innumerables calamidades.

Felipe II

Lucrecia de León nació en el año 1567 y era hija de un humilde trabajador del estado. Desde pequeña empezó a mostrar una gran capacidad para recordar sus sueños. Era una visionaría que tenía sueños proféticos y eran muchos los personajes de toda clase y condición que iban a pedirla ayuda y consejo.

Con 16 años entraba al servicio de una dama de la corte y tuvo oportunidad de conocer al rey Felipe II y a su hijo, el futuro Felipe III. Por este motivo desarrolló un mayor odio hacia la monarquía y hacia todos los nobles y poderosos que vivían del despilfarro mientras el pueblo se cubría de miseria.

En la misma época coincidió con Miguel de Piedrola, descendiente y último heredero de los reyes de Navarra, quién supuestamente también tenía sueños proféticos que pronosticaban la caía de España y la desaparición del linaje de la Casa Real Española.

Piedrola pronto se pondría en contacto con Alonso de Mendoza y fray Lucas de Allende, personajes un tanto oscuros dentro de la alta sociedad española de su tiempo.

Alonso de Mendoza era canónigo de la catedral de Toledo y miembro de una familia de Grandes de Castilla y nada partidario de la política del rey Felipe II. Mendoza aprovechó la fama de Lucrecia sobre sus dotes proféticas para servir a sus intereses personales, ocupándose personalmente sobre su manutención, interpretando y difundiendo los sueños según sus propios intereses, que no eran otros que sembrar el desconcierto y pesimismo respecto a la política del rey.

Lu­cas de Allende, de origen humilde, nació hacia 1545 en nuestro por aquel entonces Villarrubia de Ocaña, cerca del emplazamiento de las cuevas de Sopeña. Fue guardián del convento franciscano de Madrid, uno de los más importantes establecimientos religiosos de la capital. Allen­de, como Mendoza, estudió teología. Cuando contaba unos dieciséis años se hizo franciscano, educándose en Toledo, Alcalá de Henares y finalmente en Coimbra, donde residió en el colegio de San Bue­naventura entre 1574 y 1575. Posteriormente enseñó teología en un convento franciscano en Canarias y después fue guardián del con­vento de Mora (Toledo).

Todos ellos a su vez reclutarían a Lucrecia de León, dejando a fray Lucas de Allende a cargo de su dirección espiritual, además tenía la tarea de ir escribiendo en papel los sueños de Lucrecia.


Lucrecia repetía sueños con el Rey. En uno correspondiente al 10 de marzo de 1580 hay un apartado en el que lee, entre otras cosas:
«¡Pobre de ti, que tuviste la oportunidad pero no llegaste a comprender ni a hacer lo que es digno de un Rey!»

En relación con la Iglesia, sueña con una viuda sin manos, porque la Iglesia no ayuda a los pobres, sino a los ricos. En esta sociedad supersticiosa, donde mucha gente creía que los sueños de Lucrecia eran directamente de inspiración divina, solo era cuestión de tiempo que la Inquisición apareciera en escena.

Entre los sueños de Lucrecia podrían citarse infinidad, pero he aquí otro de ellos: corría el otoño de 1580, la joven tenía sólo 12 años. Eran los días en que Felipe II viajaba a Lisboa para reclamar el trono de Portugal. El Rey enfermó de gravedad en Badajoz. En sueños vio Lucrecia un cortejo fúnebre en la ciudad extremeña. Intrigado, su padre le preguntó si la persona que llevaban a enterrar era el Monarca, pero Lucrecia lo negó. Sin embargo, semanas más tarde se supo que la reina Ana de Austria había fallecido en el lugar del sueño.


Pero fue en 1588, después de profetizar el desastre de la Armada Española frente a las costas inglesas cuando Lucrecia de León habló del sueño por el que pasaría a la historia. Tras el sueño de Lucrecia, Piedrola continúa con el suyo propio sobre la pérdida de España y el final de los Habsburgo, dándole una mayor fuerza y viveza al sueño.


Según Lucrecia, los herejes protestantes entrarían por España por el norte, los Turcos por el sur y los ingleses por Portugal. A todo esto, los moriscos, quinta columna de los invasores, se sublevarían desde dentro, facilitando las invasiones. El resultado sería la ruina total, entre sangre y fuego, de toda España. El rey, tras varias batallas en las que sería derrotado, huiría a Toledo y en la Ciudad Imperial moriría. La rama española de los Habsburgo desaparecería y sería sustituida por otra nueva, encabezada por Miguel de Piedrola. A continuación de esto profetizó que el resto de los supervivientes de la Corte se esconderían en una Cueva llamada “de Sopeña” y desde allí se iniciaría una nueva Reconquista de España. A todo esto Piedrola sería rey y Cristóbal de Allende, hermano de fray Lucas, su lugarteniente.

Los sueños de Lucrecia se irán haciendo cada vez más apocalípticos, conformando toda una colección de malos presagios para España, por culpa de los excesos de Felipe II, “Dios habría de castigarle por sus numerosos pecados”. A partir de ellos se empieza a hablar en el grupo de seguidores de una Nueva Pérdida de España (como la ocurrida en tiempos de D. Rodrigo, al 711). Es por ello que D. Alonso de Mendoza constituye, con el grupo de seguidores, la Congregación de la Nueva Restauración, extraña hermandad que fecha sus capítulos el 19 de septiembre de 1589. «Quisiera recordar por tanto, que varios miembros de la Congregación de la Nueva Restauración eran de Villarrubia”

Muerte de don Rodrigo - Batalla de Guadalete

Lucrecia cayó misteriosamente enferma. El número de sueños que recordaba des­cendió vertiginosamente durante los dieciocho meses siguientes. Sin embargo, ni su detención ni su enfermedad empañaron su reputa­ción como vidente. Y muy pronto sus más ardientes seguidores empezaron a trabajar en So­peña, el refugio que vio en los sueños.


La familia Allende tenía propiedades en Villarrubia de Santiago, entre estas en una heredad de Cristobal Allende había una cueva denominada «Sopeña», la cual tenía fama de lugar mágico. Ya en el siglo XII existía en la zona un topónimo denominado «la Cova», muy cercano estaba Alharilla, con su castillo y una ermita consagrada a la Virgen, esta era zona con gran cantidad de sucesos portentosos, supersticiones, etc.

Junto a unos riscos que daban al Tajo, cerca de Villarrubia, Mendoza empezó a dirigir los preparativos para transformar varias cuevas en refugios de supervivencia.
En marzo o abril de 1588, se agrandaron las cuevas almacenando en ellas provisiones de trigo, aceite y vino, incluso algunas armas de fuego. La correspondencia de Mendoza confirma la compra de estas y otras provisiones, junto con cargamentos de diversos adornos re­ligiosos para una capilla de pequeñas dimensiones que según se dice, fue diseñada por Juan de Herrera, el arquitecto real. Según testimonio de fray Francisco de Murga, Juan de Herrera hizo construir tres o cuatro aposentos y dirigió las obras:
«colgado de una guindaleta, señalando las partes por donde se habían de romper y abrir las puertas y ventanas».

Juan de Herrera

No sabemos si Lucrecia participó en estos preparativos. Pero al menos en una ocasión visitó las cuevas, al parecer llevada allí por Mendoza, quien más tarde describió Sopeña no como una cueva, «sino casa fuerte por ser lo tanto aquel sitio y casa de Dios»

“Atravesaron también Perales y El Villarejo, y antes de la media mañana llegaron a Tarancón, y luego a Villarrubia de Santiago, y se desviaron por un camino muy malo hasta encontrar de repente un valle hondo, por el que iba trazando grandes curvas la ancha corriente del río Tajo.
—En uno de esos sotos nos esperan —dijo el hombre, y llevó la carroza hasta el paraje que al parecer era su punto de destino, donde había otras carrozas detenidas.
El lugar se encontraba al pie de unos barrancos en que la tierra se descarnaba en las feroces huellas ocres y blanquecinas que habían dejado los torrentes del agua llovediza. La ribera formaba allí un pequeño soto de chopos y en un claro había un pabellón de color azul, y frente a él un dosel blanco y dorado, sujeto por muchos pies pintados de rojo, bajo el que se extendían unas mesas de madera con largas bancas colocadas junto a ellas.”

Mientras que estos preparativos eran llevados a cabo, durante el verano de 1588, la reputación y credibilidad de Lucrecia subieron como la espuma al cumplirse sus sueños sobre la derrota de la Armada Invencible. Nuevos simpatizantes se sumaron a la causa por la visión de la derrota, como un sím­bolo de la vulnerabilidad de España y de la incapacidad de Felipe II para proteger a sus vasallos. Los diversos sueños que tuvo sobre la reina Isabel I conspirando con los enemigos de España eran un presagio del temor que estaba en la mente de todos los españoles: la perspectiva de que Inglaterra usara su recién adquirido poder.

Todo esto terminó como cabía esperar. Harto Felipe II de tanta conspiración, mueve los hilos para que entre en escena la Inquisición, y así comienza un proceso que durará algunos años, corría el año 1590.


El 20 de mayo de 1590, los inquisidores entraron en casa de Alonso de Mendoza donde encontraron y confiscaron unos treinta cuadernos que contenían los sueños de Lucrecia y varios papeles sobre la perdición de España, o sea material muy sospechoso de corresponder con un caso de sedición.
Lucrecia, Alonso de Mendoza, fray Lucas Allende y otros asociados fueron detenidos cinco días después y encerrados en la cárcel de la Inquisición toledana.
El proceso duró unos 5 años y en ese tiempo no se pudo obtener una inculpación verídica por parte de Lucrecia. Lucrecia siempre se presentó como una mujer ignorante que había sido utilizada por fray Lucas de Allende y Alonso de Mendoza. Allende acusó a Mendoza de ser el verdadero cerebro de la agrupación y Mendoza se defendió diciendo que era un ultraje su detención e intentando conseguir el apoyo papal para su excarcelación.


Durante el proceso se cambió de jueces y de casi todos los funcionarios por una serie de irregularidades que se dieron. Los nuevos jueces fueron más duros que los anteriores y Lucrecia fue sometida a tortura varias veces, pero no se consiguió a penas nada. Solo se avanzó algo en una ocasión que dijo que los sueños habían sido una mentira creada por Mendoza y Allende o en la que ella no había tenido nada que ver y en otra ocasión admitió haber inventado ella también sueños. Esto contradecía a sus confesiones normales en las cuales había mantenido que los sueños eran reales y no una creación de nadie.

Al final, Lucrecia junto al resto de conspiradores, fue declarada culpable.
Entre otros delitos se le consideraba culpable de blasfemia, falsedad y sacrilegios así como de sedición, por supuesto, también la condenaban de hacer un pacto con el demonio.
Tras sufrir un auto de fe público, fue castigada a 100 azotes (que por ausencia del verdugo se pospusieron una semana), dos años de confinamiento en un convento y el exilio permanente de Madrid. Una pena muy suave, teniendo en cuenta que el mismísimo rey iba contra ella. Esto demostraba el apoyo que había conseguido Lucrecia en la Corte.

La vida en prisión fue muy dura para Lucrecia, que para colmo de males, descubrió que estaba embarazada de Vitores, uno de sus seguidores, quedando así manchada su aparente castidad y reputación.

Salió de prisión en 1595, pero ahí no terminaban sus desdichas. Su familia la había abandonado y se encontraba sola con una hija pequeña que nunca había visto la luz del sol y solo conocía cucarachas y ratones como amigos de juegos. Tuvo que ingresar en el hospital San Lázaro de Toledo, habitado por mendigos y personas con enfermedades contagiosas. Pasó después al de San Juan Bautista donde el contagio no era una amenaza constante. Su huella se pierde al ganar la libertad. ¿Mendiga? ¿Prostituta? ¿Criada? Se ignora que camino tomó. Pero todavía hoy se discute la autenticidad de sus sueños.

Procesión auto de fe.

De la tan famosa cueva no se conoce su ubicación, siendo este uno de los grandes enigmas de nuestra España Mágica. Documentalmente no queda rastro de ella, ni los protocolos notariales de la localidad de Villarrubia de Santiago, que se encuentran en el Archivo Histórico Provincial de Toledo, ni en el archivo diocesano de Toledo, ni en la documentación inquisitorial, hay más que vagas referencias a su localización. La cueva se menciona por primera vez en el proceso contra los conjurados.

No debe hallarse en un lugar recóndito y de difícil acceso, pues durante años se utilizó como ermita para celebrar misa y tenía próximo un humilladero, construcción que normalmente se ubicaba en las inmediaciones de un camino.

Se sabe que Juan de Herrera también construyó la Fuente Grande de Ocaña, donde se descubrieron unas galerías subterráneas tarimadas, donde muchos estudiosos han querido ver un conducto hacia tan famosa cueva.

Fuente Grande de Ocaña

En las tierras de Ocaña existen varios cerros con el nombre de Sopeña, igualmente en la vecina Noblejas existe un cerro de la Sopeña, anexo a una vieja casa de labor propiedad de los dominicos. Todo ello rodeado de varias minas de espejuelo, donde algunos dicen que existen galerías que comunican con la cueva salvífica; incluso leyendas locales comunican todo esto con el despoblado de Oreja, uno de los más espectaculares de España.

En otro lugar, en un barranco de Villarrubia, conocido como el Barranco del Pilón, con su cueva, también se ha buscado la Sopeña. Esperemos que en un futuro próximo demos con su ubicación, sería uno de los descubrimientos del siglo.


No se sabe realmente cómo era físicamente Lucrecia, se sabe que era morena y de ojos castaños y que su madre la comparo con la Eva del retablo de Van Eyck y que era una muchacha frágil, que durante la década de los 80 del siglo XVI pasó una especie de depresión.

Políptico de Gante o La adoración del Cordero Místico - Jan Van Eyck - 1432



A pesar de su belleza, con 21 años aún no estaba casada, algo bastante extraño en la España de la Edad Moderna donde las muchachas se solían casar temprano. Parece ser que el motivo de que no se casara era porque su padre no había sido capaz de reunir una dote, algo que en sus sueños estaba muy presente y que indirectamente también se vio afectado Felipe II quien tampoco había casado a su hija predilecta Isabel Clara Eugenia.

Posiblemente el resto de su vida fuera muy dura, sola, sin recursos y madre soltera. Triste destino para una soñadora.




Fuentes principales:

El Miradero - Boletín del Ateneo Científico y Literario de Toledo - La Mesa de Ocaña, espejo de la Cueva de Sopeña; por Antonio Martín Asperilla
Los sueños de Lucrecia - Política y profecía en la España del siglo XVI; por Richard L.Kagan
Las visiones de Lucrecia; por José María Merino
Lucrecia de León, una mujer condenada por soñar; magisquam.wordpress.com