Baltasar Quiñones de Benavente



El Reverendo Padre Fray Baltasar Quiñones nació en Noblejas el 11 de enero de 1733, aunque fué criado en Villarrubia de Santiago.

Cursó el noviciado y tomó el hábito en Toledo, en el estudio general dominicano del convento de San Pedro Mártir. Maestro General de la Orden de Predicadores desde el 17 de mayo de 1777 y predicador de Carlos III.

El maestro general Juan Tomás de Boxadors, lo conoció con ocasión de una visita canónica en el convento de Santo Tomás de Madrid y en su regreso a Roma en 1773 lo llevó con él para las provincias de lengua española con el título de Provincial in Partibus Tierra Santa.

En el capítulo general celebrado en Roma bajo la presidencia del papa Pío VI en 1777, al ser cesado Boxadors como maestro general por haber sido hecho cardenal, Quiñones fue elegido por unanimidad para sucederle con el beneplácito papal. 

Fray Antonio Gaspara Bermejo, en su libro "Historia del Santuario y Célebre imagen de Ntra.Sra. de Texeda", en la descripción de su pueblo natal Villarrubia de Santiago, indica:

"...en este mismo año acaba de ascender al Generalato del Sagrado Orden de Predicadores, con admiración de Roma, y aún de toda la Iglesia, el Rmo. P.M.Fr. Baltasar Quiñones Benavente en la corta edad de 44 años, natural de Noblejas, y criado por algún tiempo en Villarrubia, donde tiene sus parientes más cercanos en las nobilísimas Casa de Quiñones, Benavente, Quixano, Fernández y Pérez; cuyo último apellido indica alguna relación de parentesco en sus ascendientes con la noble, y piadosa Señora fundadora de Villarrubia Doña Sancha Perez de Azagra."

Baltasar de Quiñones
Grabado de Carlo Antonini por dibujo de Giovanni Domenico Porta. 
Inscripción: «Revmus. P. F. Balthasar Quiñones Hispanus Universi Ord. Praed. Mg. Gen. LXV 
Elect. Romae XV Kal. Jun. An. MDCCLXXVII Aetatis suae XLIV». 
Biblioteca Nacional de España.

Durante su generalato estalló la Revolución francesa que, entre otros aspectos, iba a significar la disolución de la Orden de Predicadores en Francia, donde tenía 162 casas y 1173 religiosos. Algunos buscaron el exilio en tanto el padre Quiñones guardaba un total mutismo que ha intrigado a los historiadores, que lo han atribuido a exceso de prudencia o a indolencia. En carta fechada el 20 de enero de 1793 el último vicario general de la Congregación Dominicana de Alsacia se quejaba del desamparo:

"Ninguna corporación religiosa ha estado tan desamparada como lo hemos estado nosotros; todas conservaron su régimen hasta la última extinción y, aun hoy, dispersados y desterrados, se hallan dirigidas por sus legítimos superiores. Nosotros vagabundeamos por el extranjero, como hijos sin padre y una parte en la miseria [...] Hasta las religiosas, las pobrecillas, que por su valor y firmeza han hecho sonrojarse a muchos conventos de varones, se dirigen a mí para saber cómo deben conducirse respecto de sus obligaciones, carentes de directores."

En sus veintiún años de gobierno no se celebró ningún capítulo general, aunque las normas de la Orden fijaban que este debía celebrarse cada tres años, ni se publicaron las actas del capítulo en el que él mismo había sido elegido, pieza clave para determinar el lugar donde había de celebrarse el próximo capítulo, lo que complicó su sucesión dado que el provincial de España, padre José Muñoz, reclamó frente a Gaddi el que creía su mayor derecho, provocando la división en la Orden.

En marzo de 1798, tras la ocupación de Roma y el cautiverio de Pío VI por las tropas napoleónicas, Baltasar Quiñones abandonó la ciudad, dejando como vicario general al procurador general de la Orden, el padre Pio Giuseppe Gaddi, que lo había de suceder como maestro general. Su intención, al partir de Roma, era retornar a su convento de San Pedro Mártir en Toledo, pues hizo gestiones, a la larga frustradas, para trasladar a él su rica biblioteca. De camino a Génova, en el convento de San Marcos de Florencia, enfermó, falleciendo el 20 de junio de 1798 en la finca de reposo que el convento poseía en Scandicci, en las proximidades de Florencia.

Fue, además, el último maestro general vitalicio, pues por la bula Inter graviores de 1804 quedó limitado su mandato a seis años cuando desde los tiempos de la fundación los maestros eran elegidos de por vida y solo cesaban si eran promovidos al episcopado o destituidos por el papa.

Misal - Missale Sacri Ordinis Preadicatorum
Baltasar Quiñones, 1788







​Música: Luigi Boccherini (1743-1805): String Trios Op. 14 (1772)

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