Los chozos manchegos eran construcciones tradicionales de pastores y agricultores. Servían como refugio temporal contra la lluvia, el viento y el calor extremo durante las duras jornadas de pastoreo y el cultivo de la vid.
Estas edificaciones son un referente de la arquitectura popular y se dividen en dos tipos principales según los materiales de la zona: de piedra seca (también llamados bombos o cucos) y de juncos y carrizo.
Fueron los arquitectos del campo. No tuvieron estudios, ni siquiera carreras técnicas ni universitarias, pero la sabiduría que heredaron de padres y abuelos les convirtieron en constructores inmortales ¿Os imagináis levantar refugios encajando piedra a piedra sin utilizar material de sellamiento? Pues así se edificaron los refugios de ocupación temporal que se construyeron a lo largo de los años en el campo.
Con la técnica de "piedra seca" (sin usar argamasa ni cemento), se levantaban aprovechando las piedras limpiadas de las tierras de cultivo y con forma cónica o semiesférica. La costumbre de la población rural de reutilizar sus materiales de desecho dieron lugar a estas singulares construcciones levantadas exclusivamente con bloques de piedra y lascas, inmovilizadas por medio de cuñas.
Pero lo más sorprendente de estos refugios son sus cerramientos, especialmente la cúpula. El modelo más frecuente de esta provincia es el denominado «falsa cúpula», entendiendo como tal el cerramiento de un espacio circular haciendo que el diámetro de las sucesivas hiladas sea cada vez menor, por lo que, gracias a su aproximación, se produce el cierre del conjunto.
La complejidad que entrañaba la construcción de las puertas de estos refugios, cuya abertura se orientaba al este para aprovechar el sol matutino y calentar el interior, se remataba con diferentes diseños: un dintel horizontal o un alzado. En ocasiones disponían de una pequeña abertura superior (tipo chimenea) para la salida de humos de la lumbre.
Los chozos los podemos encontrar principalmente en la llanura manchega y en la actualidad muchos de ellos se conservan como patrimonio etnográfico. Podemos encontrar excelentes ejemplos y rutas para visitarlos en zonas como Tomelloso, Socuéllamos o Puerto Lápice.
Una vez que los Chozos perdieron su función, este patrimonio arquitectónico se encuentra en una preocupante situación de abandono, perdiéndose en la provincia el 30% de estas construcciones en los últimos 20 años.
Procediendo con su recuperación y puesta en valor, se podría conseguir, a un mismo tiempo, hacer más atractiva una de las entradas a municipio y además supondría un componente más para ese intento de atraer visitantes a nuestro pueblo para apreciar un vestigio de la arquitectura tradicional de Villarrubia de Santiago, de Toledo y La Mancha.
Música: "Como vives en alto" (Canción tradicional toledana)
