Un Siglo en Imágenes



Un espejo en el que reconocernos

En al año 1997, a través del libro de las fiestas patronales de ese año, la concejalía de cultura del ayuntamiento hizo el siguiente llamamiento:

"Deseamos poner en marcha una recopilación en fotografías antiguas, que nos permita agruparlas en un libro y conseguir con ello recuperar la historia más reciente de nuestro pueblo a través de ellas.
En cualquier hogar villarrubiero hay fotografías de finales del siglo pasado y primera mitad de este, que servirán para conocer mejor a nuestros antepasados, sus costumbres, su fisonomía y la del pueblo y un largo etcétera de nuestra historia.
Una calle, un edificio, un paraje, una casa, esas fotos de niños de primeros de siglo, en el caballo de cartón de la feria, los grupos escolares con sus maestros, la foto de estudio de la primera comunión, en aquel avión de fiestas que se ve medio cuerpo como si fuesen volando, en el colegio con el mapa detrás, la foto de mi padre, de mi madre, del abuelo, de ese grupo en una boda o una fiesta, de militar, de la quinta, de la pareja de recién casados, de la familia, del trabajo, con las muías, de la romería de la Bajada, en las Fiestas, en las procesiones, etc. etc. etc.
Para animaros, por cada fotografía que sea seleccionada para ser publicada se os gratificará con con 1.000 ptas.
La intención es totalmente altruista, tan sólo queremos crear cultura y salvaguardar la historia."


Pasados aproximadamente 6 meses, el resultado fue: "Un Siglo en Imágenes"

Portada del Libro

Desde el mes de abril de 1998, Villarrubia puede felicitarse de tener un libro-álbum con una selección de fotografías de personas de su vecindario y de los hechos más notables aquí ocurridos entre los años 1870 y 1970. Libro que dicho sea de paso, estoy utilizando como principal fuente gráfica en este blog.

Es un auténtico festín fotográfico el que nos brinda "Un siglo en imágenes". La abundancia de retratos puestos a disposición puede ser motivo de entusiasmo para los amantes del arte de la cámara oscura, emocionar a los sentimentales, interesar a los documentalistas.



Este libro viene a ser un espejo de muchas lunas, en el que todo villarrubiero que se mire en él encontrará algún rasgo, por difuso que sea, de sí mismo, de algún amigo, de algún pariente próximo o lejano, de algún paisaje.

La publicación de este libro se justifica por su finalidad, por cada una de sus más de cuatrocientas fotografías, de cuyo conjunto merecen una mención especial las que contienen el máximo exponente de la robustez y el optimismo de algunos villarrubieros de entonces.

Valioso libro éste, mil veces hojeable, recreador de la danza de luces y sombras de un tiempo ido, del que se quiera o no, somos herederos, que no invita a entrar en el interminable juego de las adivinanzas, que divierte, que entretiene, y hasta fascina, pero que asimismo nos sugiere, al adentrarnos en la perspectiva del recuerdo.



En la página de presentación del libro, podemos leer las siguiente palabras que escribió Manuel Fernández Nieto:

"Hubiese sido imposible sin la aportación de los villarrubieros actuales, que han comprendido la intención que guió el intento y su plasmación: un mayor conocimiento de estilos de vida, vestimentas, actitudes y semblantes hace tiempo desaparecidos, el inevitable y noble antecedente de todo cuanto ahora somos y tenemos.

Muchas fotografías deben haberse perdido por el accidentado camino de estos cien años, (1870-1970). La humedad, la polilla, el roce de llevarlas en la cartera... No se sabe cuántas ni de qué importancia son las que han causado baja, por lo cual no han podido optar a figurar en este álbum.
Hay fotografías que contienen, además del mensaje directo, otro, secreto, imposible de describir: apretones contra el pecho, huellas de besos, de lágrimas que se han deslizado calladamente.

"Un siglo en imágenes" es un logro singular, producto de la colaboración de muchos, un relicario donde han quedado estampadas, diríase que para siempre, rostros y comportamientos del lejano convivir villarrubiero, todos ellos dignos de nuestra memoria, de nuestro respeto y del placer espiritual que nos procuran. Igual cabe decir de los que, por razones de espacio, no han sido publicados.
Las fotografías del pueblo y del campo suponen un complemento ambiental y cultural que refuerza y unifica la condición villarrubiera de las personas cuyos retratos se reproducen."


Entrada a Villarrubia, sin cables, sin alcoholera - 1910


Fuentes principales: Libro de fiestas del año 1997-1998