De la Torre de la Iglesia a la Chimenea de la Alcoholera




Pilar Arenas Nieto
12 de mayo de 2015
Blog "Donde habita el olvido"

"Altiva y delgada te vi nacer. Esbelta, de exquisita construcción. Compañera y amiga desde entonces a través del tiempo.

Aunque fuiste creada para una labor totalmente distinta a la mía, tu también, de algún modo, contribuiste a elevar el espíritu de los que te conocieron.

Me acompañaste en los días soleados y luminosos, en los tormentosos y nublados, en las primaveras caprichosas, en los dorados otoños.

Juntas las dos, desde la lejanía, dábamos la bienvenida como buenas anfitrionas, a todos los que se acercaban al pueblo que nos vio nacer.

Compartimos secretos desde las alturas. Servimos de morada a las viajeras cigüeñas y a las juguetonas golondrinas. Te vi en tu plenitud soltando nubes de humo que a mi se me antojaban mensajes de enamorada.

Rosada y azul radiante en los amaneceres, resplandecías allá en el horizonte. Tornabas amarillenta y de oro en lo alto del mediodía, tiñéndote de un rojo apasionado en el malva y anaranjado de los atardeceres, para después dormir lenta y pausadamente arropada por el manto sereno de las estrellas.

Hoy dirijo mi mirada hacia tu lugar y no te encuentro. Sé que ya no estás.

Leo en los pensamientos de los que te conocieron. Aún te aprecian cuando en sus viajes encuentran chimeneas que les recuerdan a ti. Emergen elegantes, desde distintas poblaciones, como seña de diferentes fábricas que para conocimiento de nuevas generaciones han sabido conservar.

A mi me causa una profunda tristeza que, aquí en nuestro pueblo, no quede vestigio alguno de ti. Tan solo quedas en el recuerdo de los que te conocieron. También en fotografías en las que algunos villarrubieros supieron inmortalizarte, con el afán de dar a conocer las obras del pasado para que no quedaran en el olvido. Porque aunque haya que vivir en el presente y mirar hacia el futuro, creo que es importante recordar el pasado para entender y apreciar más la vida.

No tocaron mis campanas en tu despedida, no hubo ni adioses ni llantos. Muchos ni se dieron cuenta de que ya no existías.

Amiga mía, desde las alturas te añoro y te recuerdo. Aquí en mi soledad, hoy te quiero rendir homenaje con estas sentidas palabras, donde la imaginación juega con la memoria en una fantasía, que alguna vez, fue realidad..."




Artículo recomendado en este blog:   Alcoholeras

Música: Korngold - Violin Concerto / James Ehnes • Alexander Shelley • National Arts Centre Orchestra
 



Antonio de Loma Muñoz


Antonio nació en Villarrubia de Santiago el 4 de septiembre de 1953 

La familia, de origen muy humilde, vivía en la calle Juan Carlos I. 

Su padre Eugenio, natural de Villarrubia, trabajaba en el campo y su madre Jesusa era oriunda de Noblejas. Habían heredado el mote de "Los Mangones", y de la misma manera habían heredado y se les conocía por su carácter humilde, bondadoso, destacando por su empatía y con la esencia de la gratitud. Como la Enciclopedia de Humanidades denomina a ese tipo de personas, que siempre desean lo mejor para los demás y actúan en consecuencia, eran buenas personas.

Comúnmente, cuando se hablaba en referencia a Antonio de Loma Muñoz, lo hacíamos utilizando una de sus características físicas, le conocíamos todos por "Antonio el gordo". Actualmente este adjetivo se ha encasillado como insulto, al interpretarlo como un sesgo, normalmente inconsciente, de menosprecio. Pero todos sabemos que nada estaba más lejos de la realidad. Antonio era una de esas personas que radian honradez y confianza. Siempre estaba presente para intentar ayudar y poner su grano de arena en los distintos actos o celebraciones, con su perenne sonrisa moviéndose por todos los lugares y siendo compañía inseparable de Mariano Monzón. También le recordaremos en su función de control y vigilancia de la discoteca, presente para encender las luces y presente para apagarlas y echar el cierre, o pasándose por el hospital de Toledo para comprobar si alguna villarrubiera o villarrubiero estaba ingresado, para visitarlo en su habitación y saludarlo.

Se decía que Antonio era un chico con algún tipo de discapacidad o, como se dice ahora, una persona con capacidades especiales, pero poco hacía falta para comprobar que era capaz de demostrar su disposición, alegría, respeto...   y sí, era una persona con capacidad especial, capacidad de demostrar su valor como persona.

Su padre falleció de forma temprana quedando solos Jesusa con su hijo Antonio. Más tarde, tras el fallecimiento también de su madre, Antonio ingresa en Toledo, donde podría recibir las ayudas y atenciones más correctas y necesarias.

Antonio de Loma Muñoz falleció el pasado 8 de octubre de 2023, a los 70 años de edad.

D.E.P.







Música: The best of  Yimura