Les Delices de L’Espagne et du Portugal - 1715

 

Mapa grabado en plancha de cobre de 1715 - Villa Rubia

Nuevo Mapa incluido en la sección Galería/Villarrubia de Santiago en los mapas de este blog.

Procede de la obra, Les Delices de L’Espagne et du Portugal, Pierre Van der Aa. Coloreado a mano.



Feliz Navidad - Villarrubia de Santiago 2023


Cuando hace unos días comencé a pensar en el nuevo video navideño para este año, me vino a la cabeza el recuerdo de una grabación, la cual me descargué de las redes sociales durante las fechas de la pandemia. Se trataba de un precioso canto a capella de Concepción Guerra a Nuestra Patrona, el cual usándolo como base y mediante una herramienta de edición de audio, me he tomado la libertad de añadir un poco de música y sonidos navideños, para luego en el editor de vídeo utilizar unas bonitas imágenes de nuestro Villarrubia, y que me ha servido para completar este video el cual espero que os guste. Felices fiestas y feliz año 2024 !!
 




La música, arma para sobrevivir. Ángel Monzón Castaño


Más de un incauto podría pensar que Sabatini se afanó en consagrar los jardines aledaños al Palacio Real para darles nombre acorde a su visión clasicista del arte y las líneas clásicas de siglos atrás. Escuchando el evocador pasacalle nocturno de Boccherini por las calles de Madrid, podría uno figurarse la imagen de Sabatini pergeñando su diseño paisajístico para agrado del Borbón.  
Pero no, no fue así pues los jardines fueron construidos 250 años después, en la década de 1930 por el legal Gobierno de la II República Española y por el Ayuntamiento de Madrid en terrenos justamente incautados al que fuera Patrimonio Real, en el lugar que ocupaban las caballerizas construidas por Sabatini para el Palacio Real, de ahí el nombre. 

Sabatini se hartó a edificar y diseñar y llevó sus artes constructivas hasta los Reales Sitios de Aranjuez. Allí, erigió en 1770 el sobrio e imponente Convento de San Pascual. Neoclásico, elegante y a pesar de su grandeza, discreto, el franciscano edificio asombraba por sus proporcionadas fachadas y por sus pinturas de Mengs y Tiépolo. 

Convento de San Pascual - Aranjuez

Quizás en su contemplación, quizás no, se ensimismaran los presos republicanos que allí fueron enclaustrados al término de la mal llamada guerra civil. Primero como campo de concentración, luego como prisión militar del Ejército de Ocupación de la Primera Región Militar y finalmente como Prisión Especial de Mujeres comandada por la que fuera perversa directora del penal femenino de Oropesa, los y las antifranquistas, izquierdistas, tibios e insumisos fueron allí secuestrados, encerrados, torturados, amedrentados, muchos asesinados y otros destruidos espiritualmente.

Uno de ellos fue Ángel Monzón Castaño. Ángel, nacido en Villarrubia de Santiago en 1917, campesino y miembro de la UGT de su pueblo. Durante la guerra civil se incorporó al ejército republicano el 1 de noviembre de 1936, formando parte de las 2ª y 3ª Compañías, 87 Batallón de la 47 Brigada Mixta.

Ángel Monzón Castaño, 
fila inferior, tercero por la derecha 
en la prisión del Convento de San Pascual, 
Aranjuez, Madrid. 1940.

Su historia es una de tantas cientos de miles. Leal a la República y fiel a sus ideas, Ángel luchó contra los alzados en diferentes frentes alcanzando el rango de sargento y suboficial. Condenado a muerte tras la guerra porque en el curso de una guardia de su responsabilidad un desertor fue abatido por uno de los centinelas a su cargo, Monzón fue salvado gracias a que un magistrado paisano del pueblo de Villarrubia de Santiago consiguió eludir y esconder la sentencia de muerte dictada por otros jueces. 

Consiguientemente indultado, comenzó su terrible peregrinar, el de tantos opositores antifranquistas. Ingresó en el convento de San Pascual en 1940, habilitado como cárcel, y allí, acaso contagiado por el espíritu ilustrado de la musicalidad arquitectónica de Sabatini o quizás por el deseo de garantizar el sustento y sobrevivir al hambre y a la muerte, Ángel se enganchó a la rondalla carcelaria, mitad orquestina, mitad banda. Tocó, cantó y rasgueó cuerdas bajo los arcos de San Pascual, en el patio del convento sabatiniano, dejándose arrebatar por las rigurosas líneas neoclásicas de las fachadas.

Ángel Monzón Castaño, 
fila inferior, en el centro de los tres que están agachados. 
Prisión del Convento de San Pascual, 
Aranjuez, Madrid. 1940.

El 15 de diciembre de 1939 fue trasladado a la cárcel de Porlier (Madrid), antes y después prestigioso colegio Calasancio, donde fue condenado a 30 años de reclusión en Consejo de Guerra. 
El 26 de noviembre de 1941 regresó a la prisión en Aranjuez y estuvo de nuevo en Porlier desde el 26 de septiembre de 1942. Terribles años presenciando asesinatos, maltratos, sacas, torturas y desapariciones. Un calvario del que se pudo librar al ser trasladado, el 16 de agosto de 1943, a un batallón de castigo de presos (Destacamento Penitenciario de Colmenar Viejo), que construían un ferrocarril cercano.
Lo que creyó que era un destino de exterminio quizás acabó por salvarle la vida al alejarle de Porlier y comenzar a redimir pena. Porque entre los forzados, Ángel comenzó a reducir su condena y a recuperar su habilidad con la bandurria y la guitarra.

Salió en libertad condicional el 19 de julio de 1944 y posteriormente indultado condicionalmente a finales de 1945. Angel retornó a la vida civil, a las penurias y a la escasez, pero el ejercicio de la música y el recuerdo de las formas clásicas evocadas por la arquitectura de Sabatini contribuyeron a recuperar su equilibrio y su autoestima. 

Ángel Monzón Castaño no olvidó nunca sus años de penalidad y tampoco a algunos de sus compañeros que aparecen con él en las fotos.

Ángel Monzón Castaño, 
de los cuatro que aparecen en primer término, el segundo por la izquierda. 
Prisión del Convento de San Pascual, 
Aranjuez, Madrid. 1940.

Ángel Monzón Tizón, hijo de Monzón Castaño, acabó recalando en una empresa de construcción. Por los años 60 y 70, coincidió allí con Ernesto Sempere Villarrubia, protagonista también de una vida de guerra, prisión y castigo, y a ambos ocasionalmente les unió el amor por la música, la guitarra y y arte. Quizás ninguno de ellos supiera que un pasado común pleno de muertes y represalias les vinculaba. Pero ambos eran conscientes de que les unía el espíritu puro de la música excelsa, el alma de las lineales formas de un Sabatini mixturadas con los compases ensoñadores de Boccherini en paseos al atardecer por los jardines de Madrid, o muy probablemente el aterrador recuerdo de los horribles patios carcelarios, sólo aliviado por el son de una vieja guitarra en manos de un hombre de ideales maltratados.

Ángel Monzón Castaño falleció en 1998. Ernesto Sempere Villarrubia en 2005. A ambos les unió el amor por la música, el arte, la cordialidad con los amigos y el trabajo. 



Fuentes:
- todoslosrostros.blogspot - Paco de Jerez
- Archivo General de la Administración / Alcalá de Henares (Prisiones)

Música: Boccherini - Passacalle

Reportaje - TVE - "Museo de Leoncio".


 Incluyo, en el apartado "Galería/Vídeos" de este blog, el reportaje del programa "Ahora o nuca" de TVE, emitido el 3 de octubre de 2023, en el cual Ana María Arenas nos muestra unos pocos de los muchos detalles de "Museo de Leoncio".



Oficio del Duque de la Alcudia a don Joseph Clavijo


Recientemente he tenido el placer de localizar, en la Biblioteca Nacional de España, un par de escritos que hacen Referencia a nuestro Villarrubia del siglo XVIII y sus minerales tan excepcionales.
Se trata de notas de comunicado entre el Duque de la Alcudia Manuel de Godoy y el vicedirector del Real Gabinete de Historia Natural D. José Clavijo y Fajardo.


Oficio (*) del Duque de la Alcudia a don Joseph Clavijo, le comunica para que informe;

"Don Joseph Gil, dependiente de este Real Gabinete, le entregará una sal cristalizada que ha descubierto en Villarrubia de Ocaña ..."

1794, 16 de febrero, Aranjuez. 

Duque de la Alcudia a don Joseph Clavijo - BNE

Corre unido el borrador de informe (respuesta de Joseph Clavijo al Duque de la Alcudia); 

"...la sal es curiosa por su configuración en estalactitas de varias y graciosas figuras, está mezclada con yeso, purificada podría ser de buen uso...".

"...Don Jacobo Forster, que fue quien descubrió, el año pasado, esta producción en compañía del ministro de Sajonia."

1794, 1 de marzo, Madrid.

Don Joseph Clavijo al Duque de la Alcudia - BNE




Duque de la Alcudia Manuel de Godoy


El ducado de la Alcudia es un título nobiliario español, de Castilla, con grandeza de España de primera clase. Fue creado por el rey Carlos IV en 1792, en favor de Manuel de Godoy y Álvarez de Faria, marqués de la Alcudia, generalísimo de los Reales Ejércitos, primer ministro de la Monarquía, caballero de las Órdenes del Toisón de Oro y Santiago, bailío de la de San Juan y gran cruz de la de Carlos III.​
Posteriormente, Godoy recibió los títulos de príncipe de la Paz (1795), duque de Sueca (1804), y barón de Mascalbó (1806), creados por Carlos IV. 

En 1808, a raíz del Motín de Aranjuez, fue depuesto de sus cargos por Fernando VII, quien ordenó la confiscación de sus bienes y suprimió las mercedes que le había concedido su padre. Pero al final de su vida, en 1847, todas le fueron rehabilitadas por la reina Isabel II, a excepción del principado de la Paz, que se consideró contrario a la tradición nobiliaria española.


José Clavijo y Fajardo



José Clavijo y Fajardo, fue un ilustrado español, dramaturgo, periodista, traductor y naturalista que desempeñó varios cargos públicos en la España del rey Carlos III, como el de bibliotecario y vicedirector del Real Gabinete de Historia Natural.

En 1745, fue nombrado para un puesto en la Secretaría del Ministerio de Marina. En 1749, fue nombrado secretario del comandante José Vázquez Priego. Gracias a sus buenas relaciones en la Corte y a la protección del marqués de Grimaldi, ocupó un puesto en la Secretaría del Despacho Universal de la Guerra un año después.

En 1770, el rey Carlos III le otorgó el cargo de director de los Teatros de los Reales Sitios con el cometido de reformar el teatro español. 

Promovió la publicación Anales de Historia Natural. Esta revista fue la primera dedicada en exclusiva a las ciencias naturales en España y su primer número fue publicado en enero de 1777 (Cambió su nombre por el de Anales de Ciencias Naturales a partir del séptimo tomo en enero de 1802).

Portada de la revista Anales de Ciencias Naturales, 
antes llamada Anales de Historia Natural
Ya en 1777 fue nombrado Formador de Índices (bibliotecario) del recién creado Real Gabinete de Historia Natural, la institución más importante en ciencias naturales de la España del Setecientos. En 1786, fue ascendido a vicedirector de esta institución. 

Fachada del edificio del Real Gabinete de Historia Natural

En 1802 Clavijo fue destituido por Eugenio Izquierdo bajo acusaciones de negligencia y de lucro sin mucho fundamento.​

Sus aportaciones a las ciencias naturales realizadas desde el Gabinete le valieron el ingreso en las Academias de Historia Natural de Berlín y de Copenhague unos años antes de su muerte en 1806, a los ochenta años de edad.





(*) El oficio es un tipo de documento que sirve para comunicar disposiciones, consultas, órdenes, informes, o también para llevar a cabo gestiones de acuerdos, de disposiciones, de felicitación, de colaboración, de agradecimiento, etc. Estas redacciones se utilizan en instituciones como: ministerios, embajadas, colegios profesionales y oficinas de gobierno, entre otros.






Música: Josef Puschmann - Viola Concerto (1780)



Recuperada la misteriosa cueva de una logia secreta en Toledo

Añado artículo del Heraldo de Aragón, de fecha 24/febrero/2023, en el apartado "Bibliografía, textos y referencias" de este blog.

"Recuperada la misteriosa cueva de una logia secreta en Toledo

La Cueva de la Yedra, ubicada en el pequeño pueblo de Villarrubia de Santiago, llama la atención de los arqueólogos por sus columnas y ya es visitable.


Villarrubia de Santiago, pequeño pueblo de la provincia de Toledo de 2.500 habitantes, cuenta con más de 500 cuevas registradas -casi todas utilizadas como bodegas- pero hay una rodeada de misterio que acaba de ser rehabilitada y ya es visitable: la Cueva de la Yedra.

La cueva es singular por su diseño y construcción, con una sala de columnas organizadas en círculo. Los arqueólogos, historiadores y amantes de los relatos de misterio manejan varias hipótesis sobre el origen y función de este recinto. La principal es que fuera usada por una sociedad secreta o logia, aunque otros sostienen su uso como sinagoga subterránea o refugio, si bien esta última no explica la existencia de la sala de columnas. Aunque los orígenes y función de la cueva son desconocidos, todos se ponen de acuerdo en que se trata de un espacio orientado a ser un lugar de reunión.


Curiosamente, esta sala circular cuenta con nueve columnas que la rodean, a las que se suma otra central, pero que no sujetan el techo de la cueva, sino que son un artificio escenográfico sin uso conocido. Los expertos apuntan, incluso, a sus similitudes con construcciones tan antiguas como los "tholos" griegos.

Ubicada en pleno centro de Villarrubia de Santiago, en la confluencia de las calles Santiago y Amargura, se piensa que fue construida en el siglo XVIII. Así lo creen los técnicos de Patrimonio de la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha pues cuenta con una serie de arcos de corte neoclásico. Esto es, precisamente, lo que descarta su uso como almacén o bodega y hace pensar que su función era dotar de mayor dignidad y énfasis a la cueva para celebrar encuentros y reuniones. Además, en otra zona de la cueva la disposición de las columnas en forma de círculo indica que no se construyó como almacén sino más bien como lugar de reunión de alguna sociedad secreta. Como apoyo a esta idea también se apunta que el arquitecto Juan de Herrera, miembro de una sociedad secreta de canteros y admirador de construcciones basadas en la matemática mágica, estuvo en alguna ocasión en Villarrubia de Santiago.

Con este enigma aún sin resolver, la cueva ya es visitable gracias a su restauración, que se ha costeado con fondos europeos gestionados por el Grupo de Desarrollo Rural Don Quijote de La Mancha, que actúa en la comarca toledana de la Mesa de Ocaña."


Fuente: heraldo.es

Música: O adiutor omnium (Códice Calixtino) - Coro de Monjes del Monasterio de Silos - El Canto Gregoriano en el Camino de Santiago

Los sorprendentes secretos del pueblo más antiguo de Castilla-La Mancha

Añado artículo de Paco Rodríguez (larazón.com), de fecha 22/septiembre/2023, en el apartado "Bibliografía, textos y referencias" de este blog.


"El municipio toledano de Villarrubia de Santiago estaba habitado ya en el siglo VI antes de Cristo por los íberos y celtíberos.


Castilla-La Mancha ha sido durante mucho tiempo un lugar de paso, en el que detenerse para hacerse con un avituallamiento y continuar el camino hacia el norte o hacia al sur. Pero la comunidad manchega es mucho más que eso. El ingenioso hidalgo la hizo mundialmente conocida, pero estas tierras son algo que vas más allá de las aventuras y desventuras de El Quijote y los molinos y del viaje a la Alcarria, con el morral a la espalda y la cantimplora sujeta a la hebilla del cinturón, que narró de forma maravillosa Camilo José Cela.

Castilla-La Mancha es una tierra con historia, por la que han pasado numerosas culturas y han dejado su legado en forma de auténticos tesoros romanos y medievales, castillos y fortalezas que han custodiado la riqueza natural de ríos como el Tajo o el Guadiana, llanuras lagunas, humedales y bosques mediterráneos.

Las primeras culturas que habitaron la zona fueron los íberos y celtíberos, que ha estaban asentados en el siglo IV antes de Cristo, dos siglos antes de que llegaran los romanos y se instalaran en la región. La decadencia del imperio permitió la llegada de los germánicos y los visigodos, que establecen la capital política y religiosa en Toledo.

Entrada de la Cueva de la Yedra 

Pero en el siglo VIII los árabes conquistan la península y la dividen en reinos de taifas, donde destaca Toledo, con un tamaño similar al que ahora ocupa toda la comunidad. Los cristianos tardarían tres siglos en recuperar Toledo y la fundación de ciudades como Cuenca no llegarían hasta 1177, de la mano de Alfonso VII, o Ciudad Real, que fue fundada por Alfonso X en 1255.

En el siglo XVI, se producen importantes incrementos en población y la producción agraria es su principal forma de vida en los siglos siguientes. Tras la Guerra Civil, comenzó un movimiento migratorio hacia las grandes ciudades e incluso al extranjero. UNa tendencia que se ha revertido en los últimos años, en los que el saldo migratorio ha vuelto a ser positivo.

Los lugares más conocidos de la comunidad son Pastrana -gracias a la princesa de Éboli o Camilo José Cela-, la medieval Sigüenza, Alcalá del Júcar y sus escarpadas calles, la estrecha relación de Almagro con el teatro; los molinos de Consuegra o Cuenca, su catedral y las casa colgadas...

Pero pocos conocen Villarrubia de Santiago, un pueblo toledano considerado como el más antiguo de la comunidad y dónde la historia ha dejado muestras evidentes de que debe ser un lugar de visita obligada.

Ayuntamiento de Villarrubia de Santiago

Su antigüedad queda patente en los restos arqueológicos de tiempos prehistóricos. Además, estuvo poblada por íberos, romanos y árabes, pero es en la Edad Media cuando alcanzaría su importancia histórica. Los primeros núcleos de población cristiana que después de la Reconquista se establecieron en este territorio, lo hacen buscando la protección del castillo de Tormón dando origen a una pequeña aldea, Biezma, que fue la antecesora de Villarrubia. El establecimiento de dos encomiendas de la Orden de Santiago cuya población se integra junto con su territorio en el de Villarrubia, además de la propia fundación de la villa por la misma Orden.

Fruto de todas estas civilizaciones son los interesantes lugares que alberga el municipio. Entre ellos destaca la iglesia parroquial de San Bartolomé, una construcción siglo XV, de estilo herreriano. Su estructura es de estilo renacentista. De piedra labrada y careada sobre planta de cruz latina, de 47 m de largo y 23 m de ancho y una altura de 18 m. Tiene ocho medias columnas dóricas en la nave central que sostienen arcos y bóvedas de medio punto y en el centro del crucero una cúpula de media naranja de 25 m de altura. La torre es de mampostería y sillar, compuesta por cinco cuerpos y basamento con líneas de imposta molduradas, los tres primeros cuerpos son ciegos, y los otros dos alojan el campanario. Tiene un magnífico retablo mayor, poligonal de cinco lados, estilo barroco de transición al renacimiento, construido y tallado en madera y dorado en oro fino, con entrepaños estofados en oro.

A cinco kilómetros de Villarrubia se encuentra la Ermita o Santuario de la Virgen del Castellar. Bajo el actual altar de la ermita se dice que existe una cueva que, a buen seguro, pudo ser un lugar de culto a antiguas divinidades en conexión con los antiguos cultos de la Madre Tierra y también eremitorio medieval, así, en estos parajes se encuentran de los pocos eremitorios conocidos en la comarca, además de la existencia de aguas medicinales.

El yacimiento arqueológico del Hoyo de la Serna fue descubierto durante la construcción de la A-40. El hallazgo en la misma zona de las tumbas y la necrópolis del poblado es algo poco usual en yacimientos de la Edad del Hierro en el centro de la Península Ibérica.

La cueva de la Yedra

La emisión de un programa de "Cuarto milenio" de Iker Jiménez desde la localidad toledana, dio mucha visibilidad a este enigmático lugar. Tras el programa, un grupo de técnicos de Patrimonio de la Junta visitaron la cueva para proceder a su catalogación y su posterior protección, de la que muy poco se conoce.

La cueva se ubica en la Plaza de la Libertad y pertenece a un conjunto de galerías que recorren el subsuelo del municipio, pero se ha convertido en la más misteriosa de las 511 cuevas documentadas del núcleo urbano. Lo primero que llama la atención es el pasillo de entrada, jalonado con arcos sustentados por tres pilares de piedra tallada de corte neoclásico (podrían datarse en el siglo XVIII) y de una exacta ejecución, como si fuera a utilizarse para el paso de personas y para dar mayor relevancia y distinción.

Al atravesar el pasillo de la cueva se llega la Sala de las Columnas, una estancia circular rodeada por diez columnas, mas colocada en el centro. Lo sorprendente es que su función es decorativa, no sujeta ningún elemento arquitectónico, sólo tienen carácter simbólico, para dar solemnidad.

Accidente aéreo de 1929

A pesar de ser un municipio pequeño, en la historia reciente ha habido varios hitos en el municipio que le han hecho protagonista. En 1929 se produjo un accidente aéreo, en el que murió el Capitán de Caballería don Vicente de la Lastra Soubrier, con base en el Aeródromo de Cuatro Vientos, al realizar un aterrizaje forzoso en la localidad.

Vicente de la Lastra Soubrier, era el jefe de escuadrilla de una misión que uniría Cuatro Vientos (Madrid) con Los Alcázares (Murcia) a bordo de un Martinsyde F4 "Buzzard" B-14 y estaba llevando la instrucción de cuatro aviadores peruanos y uno chileno.

Aguas minero-medicinales

Santiago Ramón y Cajal puso la localidad en el mapa en unas declaraciones en las que habla de las bondades de las aguas medicinales de Cabreiroá (Galicia) y de "La Perla del Castellar" de Villarrubia de Santiago, y las recomendaba para el alivio de enfermedades por su composición de sulfato sódico. En un informe sobre el análisis de las aguas, concluye: Su acción purgante es muy rápida, se manifiesta a las tres horas sin ningún tipo de irritación, también tiene propiedades diu­réticas, alivia diarreas crónicas a la vez que estreñimientos, úlce­ras de estómago además hemorragias, hipotensión y muchas indi­caciones, incluso en pediatría y en algunos casos se administraba en inyecciones subcutáneas. Este mineral desempeña un papel muy importante en la hidro­terapia, en enfermedades tales como el escrofulismo y hepertismo, requiriendo el empleo de baños apropiados, dando muy buenos resultados".







Fuente: larazon.es

Música: Camino de Santiago | Medieval Music

Escritura en la columna principal de la Cueva de la Yedra



Muchos de vosotros, ya habréis visitado la Cueva de la Yedra y probablemente habéis visto, al llegar a la sala de las columnas, el detalle de los escritos que débilmente se aprecian en su columna central.

Concretamente mi mayor atracción e interés se ha centrado en los escritos que se pueden apreciar en la siguiente imagen.


Ya han sido varias las teorías que he escuchado al respecto, pero me vais a permitir comentaros cual fue mi percepción desde el primer día que lo vi.
Como muchos sabéis uno de mi hobbies es la numismática y en base a ello, mi mente ha querido intentar ver números, ¿quizás fechas?

Arabia Saudita 50 halalas, 1436 (2015)

Emiratos Árabes Unidos 25 fils, 2018

Las posibilidades del origen de los grafitis podrían ser realmente varias: griego, hebreo, arábico y sin descartar otras opciones asiáticas. Pero en base a la huella histórica en nuestro pueblo de sociedades como la judía y árabe, principalmente podríamos reducirlo a estas dos.
Personalmente, por la similitud del grafiti, inicialmente me decantaría por el arábico.

Números arábicos
Números hebreos

Pero, en mi curiosidad e intentar averiguar el origen o significado, me está llevando a intentar localizar a personas con muchos mayores conocimientos al respecto. Y quiero compartir con vosotros mis primeros pasos.


En primer lugar tuve la suerte de contactar con Carlos Miguel Alonso Fontela. Carlos forma parte del Departamento de Lingüística, Estudios Árabes, Hebreos, Vascos y de Asia Oriental de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid. El cual tras enviarle la imagen, le fue imposible asegurar nada, pero en un intento desesperado de ver algo, se le ocurrió que podría ser que algún ilustrado local hubiese querido poner en griego su apellido, POGON (Barba en origen Griego). Dejando una línea abierta en averiguar si hubo algún licenciado o sacerdote de ese apellido en la localidad en la época de la construcción de esa estancia, pero destacando que sería un intento desesperado de ver algo que tal vez no sea lo escrito.

Alfabeto Griego
Sistema de numeración Griego 

Nota personalMuchas palabras técnicas proceden del griego. En todo el mundo se usa el metro como unidad de longitud, incluso en los países donde no usan el sistema internacional de medidas lo utilizan alguna vez. Y “metro” viene del griego μέτρον métron, que significa “medida”.


Igualmente tuve el placer de recibir respuesta de José Ramón Ayaso Martínez, profesor titular de Historia de Israel y del Pueblo Judío, del Área de Estudios Hebreos y Arameos, del Dpto. de Estudios Semíticos en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada. 
José Ramón inicialmente me comentaba que no podía ayudarme mucho, pero la cueva le parecía muy interesante y ha conseguido aportar curiosas observaciones:

1. Es una construcción subterránea y, en base a los arcos del pasillo, realizada conforme a unos modelos neoclásicos, es muy probable por tanto que sea del siglo XVIII.

2. La planta, sobre todo la sala circular con columnas, sugiere un lugar de reunión de una sociedad secreta (una logia masónica o algo similar?). La opción de tratarse de una sinagoga estaría prácticamente descartada, al no ser habituales en planta circular.

3. En cuanto al grafiti en la columna central, no parece hebreo. En todo caso, un técnico debería bajar a la cueva para hacer unas buenas fotografías con una buena iluminación para captar lo que a primera vista no se ve. Ahora los tratamientos de imagen hacen verdaderos milagros.


Jesús María Ruiz De Arcaute, persona de inmensa fuente de conocimientos, experto y conocedor de logias e historia tanto nacional como internacional, tras examinar inicialmente fotografías y posteriormente en una agradable visita, afirmó no detectar simbología especial ni en la cueva, ni en la fachada de la casa superior.

A falta de conocer antecedentes, historia u otros signos, no tenía posibilidad de aventurar nada, pero en base a la distribución quedaría un posible resquicio para un uso de la cueva por algún tipo de logia en ritos de iniciación. Respecto a la fachada de la casa, ciertos relieves se podrían interpretar como iniciales de nombres, posiblemente vinculadas a la familia promotora. Los dinteles, las jambas, frontispicios y otros elementos serían normales, con una inspiración neoclásica, pero sin elementos que nos sugieran vínculos masónicos. 



A parte de la curiosidad e intentar averiguar el origen o significado, mi principal interés es nuevamente llamar la atención y hacer un llamamiento para la protección de nuestro patrimonio, y en este caso concretando en la Cueva de la Yedra y especialmente en su columna central y sus restos escritos. 
Según vaya pasando el tiempo, cabe la posibilidad de que lo perdamos si se continúa dejando al alcance de todas las manos. Espero que esta información llegue a las personas responsables de su mantenimiento y hagan todo lo posible para proteger nuestra herencia histórica.

Por favor, hasta que llegue ese momento protejámosla todos!!!

Para terminar, dejo esta imagen de una columna en la Mezquita de Córdoba,  protegida con metacrilato,  la cual sería en mi opinión una gran opción a imitar.


Como nota de información, resulta que esta columna en Córdoba es de mármol, con un alto contenido de ácido sulfhídrico que es el causante del mal olor. Los visitantes tenían
 la costumbre de rascar la columna con una moneda para comprobar el mal olor que desprendía. Como podéis imaginar, por el volumen de visitantes que recibe, esta costumbre acabó siendo peligrosa para la integridad de la columna. Por eso tuvo que protegerse con una urna de metacrilato, impidiendo así un desgaste aún mayor del que se aprecia en la imagen.


Mi agradecimiento

Añado este párrafo, solo unas pocas semanas después de este artículo, como agradecimiento al personal responsable del consistorio, tras conseguir dejar protegido y salvaguardar de una forma óptima este legado histórico y esperando que este tipo de acciones se vea continuado en el tiempo sobre otros lugares u objetos. - octubre de 2023 -







Música: Réquiem nº1

Provincia de Toledo - 1768. Partidos de Toledo, Alcalá, Ocaña, Talavera y Alcázar de San Juan


1768. Partidos de Toledo, Alcalá, Ocaña, Talavera y Alcázar de San Juan
Por el geógrafo Tomás López. Pensionista de S.M., de la Academia de San Fernando

Nuevo Mapa incluido en la sección Galería/Villarrubia de Santiago en los mapas de este blog.

Procedente de la Cartoteca Rafael Mas y el Servicio de Cartografía de la Universidad Autónoma de Madrid.


Tercios; Juan Arias y Bernardo Arias.



El capitán Juan Arias y su sobrino Bernardo Arias, soldado y monje, ambos nacidos en Villarrubia de Santiago, fueros dos de las máximas representaciones militares de nuestro pueblo, ambos formando parte de los Tercios.


Los Tercios fueron un conjunto de unidades militares españolas que desempeñaron un papel importante en la Europa del siglo XVI y XVII. Estas unidades se caracterizaron por su disciplina, su entrenamiento y su valentía en el campo de batalla.

Su formación se remonta al reinado del emperador Carlos V, quien buscaba una fuerza militar capaz de mantener el control de sus posesiones en los Países Bajos. Los Tercios se convirtieron en una parte fundamental del ejército español y se destacaron por su organización y eficacia. Estas unidades estaban formadas por soldados de infantería, que se agrupaban en tercios, cada uno con una fuerza de entre 1.500 y 3.000 hombres.

Se distinguieron por su uniforme, que consistía en una armadura completa, un casco con una cresta alta y una capa. Este uniforme no solo les proporcionaba protección en la batalla, sino que también los hacía fácilmente reconocibles.

El éxito de los Tercios se debió en gran parte a la disciplina y el coraje de sus soldados. Estos soldados eran leales a su rey y estaban dispuestos a dar su vida por la causa. Además, la mayoría de los Tercios eran voluntarios, lo que significa que estaban motivados por su propia fe y su propio patriotismo.

La disciplina y la organización de los Tercios influyeron en el desarrollo del ejército moderno, y su uniforme se convirtió en un símbolo de la bravura y la lealtad.


"El capitán Juan Arias, Castellano de Otranto, natural de Villarrubia de Ocaña, hechura de Alexandro, soldado muy particular y de gran opinión, y que en las guerras de Flandes peleó y trabajó, haciendo su deber tan gallardamente como de un soldado tan bizarro y particular se podía esperar."
Colección de documentos inéditos para la historia de España, Volumen 74

"Bernardo Arias, nacido en Villarrubia, fue hijo de Juan Arias Pérez y doña Leonor Dorantes, hijos a su vez de Alonso de Portillo Arias y María de Salinas, sus abuelos pa­ternos, y de Juan de Salinas Arias y Ana Dorantes, sus abuelos mater­nos, gente noble y principal, caba­lleros hijosdalgo notorios ejecutoriados por tales y por la notoriedad que de su nobleza e hidalguía tienen y tuvieron cada uno en su tiempo y como tales habérseles guardado las exenciones, franquezas y libertades de que gozan los hombres nobles hijosdalgos de estos reinos sin que haya habido cosa alguna en contra­rio y además de esto son y fueron cristianos viejos limpios de toda raza y mácula de moros ni judíos ni de los nuevamente convertidos a nuestra santa fe católica"
13 de enero de 1616
Alcaldes: Carlos de Contreras y Juan Mudarra Perdido.
Escribano: Juan Gar­cía.
Testigos: Pedro Mudarra, Juan de Benavente, Pedro de Castellar y Alonso de Orozco.



En el archivo general de Indias, Charcas, 90, n° 14, hay una decla­ración del propio Bernabé (Bernardo) dirigida al rey, donde se recoge su larga trayectoria como soldado:

"Muy poderoso Señor: el maese de Campo Bernardo Arias, vecino de la villa imperial de Potosí, como más haya lugar de derecho: digo que después de haber servido a su Majestad en el Reino de Nápoles donde pasé con el capitán Juan Arias, mi tío, castellano del cabo de Otranto y en la compañía del capi­tán D. Pedro de Vivero y Tasis y en la del capitán Garcí Sánchez Nieto con quien me embarqué en una de siete galeras que llevó D. García de Toledo a las costas de Sicilia en busca del morato Arráez (1) y habien­do la galera San Antonio de Lemos, que fue la de mi compañía, embesti­da con una de las del dicho moro la rindió, donde peleé como valiente soldado, saliendo herido de un arcabuzazo en la pierna izquierda; y de­seoso de continuar en el servicio de su Majestad, habiéndose quedado la dicha mi compañía en el Reino de Nápoles, fui a servir en la jorna­da que hizo el príncipe Juan Andrea de Oria, cuando fue sobre Argel, en la compañía del capitán Cristóbal Montero, donde fui señalado por uno de los soldados que habían de saltar en tierra de los primeros; y asimismo serví en la segunda jor­nada que D. Juan de Cardona tuvo apercibida para el dicho Argel. 

Y después dándome licencia su Ma­jestad para pasar a estos Reinos, lla­mado de algunos deudos míos, vine al nuevo Reino de Granada donde continué los dichos servicios, par­ticularmente haciendo oficio de ca­pitán de infantería española en que fui nombrado por D. Juan de Borja, vuestro presidente gobernador y capitán general de aquel Reino, por la satisfacción que tuvo de mi persona y méritos, y haber servido con gran puntualidad en una en­trada que hice a la provincia de los indios pijaos por la parte de las car­nicerías donde vendían carne hu­mana, despoblándolas, y sacando y matando cincuenta y una piezas de los dichos indios, encargándome, como a tal capitán, la pacificación y conquista de los dichos indios pi­jaos, en lo cual serví con toda satis­facción; y asimismo hice oficio de capitán y sargento mayor y teniente que por título y nombramiento del Gobernador y Capitán General Isi­dro Coronado, mi tío, en la dicha conquista y pacificación de los di­chos indios pijaos y castigos de los robos, muertes y quemas de lugares que hacían; 

y asimismo serví a su Majestad en las provincias de Popayán, usando y ejerciendo oficio de maese de Campo General por título y nombramiento de D. Francisco Sarmiento, gobernador y capitán de aquella provincia, el cual aper­cibió ser la importancia de mi per­sona, antes de esto me nombró por capitán y cabo de los soldados que conduje y levanté para la guarda y defensa de la ciudad de Buga para defenderla del enemigo que venía sobre ella, y por el dicho goberna­dor Isidro Coronado en la provincia de Timana se me encargó como a capitán que con número de solda­dos corriese la tierra y contorno de los indios pijaos y procediese a su castigo y reducción; 

en todo lo cual serví a su Majestad con toda satis­facción y crédito ganado muy bue­nos sucesos a mi costa y mención, sin llevar sueldo ninguno ni otros gajes de su Majestad en ninguna ocasión, en que gasté nueva suma de hacienda, socorriendo y sus­tentando muchos soldados, según que todo ello consta por los títulos, nombramientos, certificaciones y testimonios y cédula de su Majestad que presento originalmente. Demás de lo cual, habiendo venido a esta provincia de las Charcas vuestro presidente y oidores, conociendo mi persona y partes, me mandaron el cuidado de hacer cantidad de sa­litre y plomo en la provincia de los Chichas y otras partes, para socorrer las fronteras y la ciudad de los Re­yes en ocasión que entró por la mar del Sur el enemigo holandés, y para otras acciones de guerra importan­tes a vuestro Real servicio; encar­gándome esta real Audiencia otras comisiones de justicia para las pro­vincias del Tucumán y otras partes en que serví con todo cuidado como consta y es notorio; 

y por su cédula que asimismo presento en el ínterin, su Majestad se sirve de recomendar mi persona y ordena a esta Real au­diencia me haga merced y ocupe en cosas de importancia. Y asimismo he servido en la provincia de los Chichas siendo teniente y Justicia mayor, muchas veces, con aproba­ción de esta Real audiencia como consta de los nombramientos de los corregidores que han sido de la dicha provincia, que asimismo pre­sento; y de todos los dichos oficios he dado buena cuenta como consta de la residencia que se me ha toma­do. 

Y de ninguno de los dichos ser­vicios hasta hoy no he sido remu­nerado ni por la dicha Real cédula y recomendación de su Majestad no se me ha hecho merced, por lo cual pretendo acudir a que su Majestad me haga merced, pues demás de lo mucho que le he servido de treinta y cinco años a esta parte, soy hombre noble hijodalgo, como consta de la información que asimismo presen­to, comprobada con el juramento necesario y concurrir en mí las par­tes y calidades necesarias para que su Majestad me haga merced de cuatro mil pesos ensayados de ren­ta en indios vacos; y en el ínterin que se me hace esta merced se me dé uno de los gobiernos o corregi­mientos que su Majestad provee en es estos reinos."

(1) Morato Arráez en las fuentes españolas contemporáneas, fue un corsario otomano cuya acción más famosa fue la invasión de la isla de Lanzarote. Arráez, en árabe marroquí, significa patrón o capitán de barco.


Posteriormente en un protocolo ex­traído en el Archivo Histórico Provincial de Toledo se hace presente la siguiente:

Donación: 
"En la villa de Villarrubia a veintisiete días del mes de abril de mil seiscientos y sesenta y tres años, ante mí el escribano público y testigos, pareció de una parte sus mercedes D. Alonso Romero y Ga­briel Mudarra del Rincón, alcaldes ordinarios, D. Francisco Quiñones Benavente y Gabriel Pérez Bernardino, regidores de esta villa, y el Maestro Cristóbal Sánchez, pres­bítero mayordomo de Nuestra Se­ñora del Castellar, patrona de esta villa; y de la otra D. Gabriel Arias Pérez, vecino de ella, y dijeron ser convenidos y concertados en esta forma: 

en que por cuanto el maese de Campo D. Bernardo Arias Caste­llar, natural de esta villa y residente en la imperial del Potosí, remitió a dicha Santa Imagen una lámpara de plata para su capilla y juntamente con ella doscientos pesos de a ocho reales de plata para dotar la dicha lámpara de aceite, y asimismo otra cantidad que se presume fueron para hacer ciertas diligencias en la villa de Madrid en orden a una pretensión de un hijo suyo que re­side en Indias en la ciudad de la Plata, y habiéndose entregado dicha lámpara y colocado en la capilla, e impuesto a censo los dichos dos­cientos pesos para la dotación de aceite; el doctor Pedro Peroches, presbítero de la villa de Arganda, que fue quien trajo la dicha lámpara y dinero por cláusula del testamento conque murió, dejó declarado que quitado el coste de la conducción y limpiar la dicha lámpara y lo demás que se puso a censo y otros gastos quedaron doscientos y treinta y un pesos de a ocho reales de plata los cuales ordenó se entregasen a quien lo hubiere de haber trayendo razón bastante. 

Y es así que el dicho D. Gabriel Arias ha tenido pretensión para que se le entreguen dichos dos­cientos treinta y un pesos para ir a la villa de Madrid a agenciar y soli­citar la pretensión de que da cuenta por su Carta e instrucción el dicho maese de Campo para lo que tiene presentada cierta información de parentesco que tiene con el dicho maese de campo Don Bernardo Arias y un traslado de la cláusula del testamento del dicho doctor Peroches, y otras peticiones y papeles, y por excusar pleito por ahora se de­sisten, y a los herederos de la dicha pretensión con calidad que sean de guardar las conclusiones siguientes: Con los dichos doscientos treinta y un pesos de plata se han de imponer a censo por forma y riesgo de este dicho ayuntamiento, y lo que ren­taran ha de ir para la fábrica de la ermita de dicha Santa Imagen, y de ello se han de sacar los maravedís necesarios para sacar unos papeles que envió dicho maese de Campo que están en la villa de Barajas, que la cantidad que se ha de sacar ha de ser hasta doscientos cincuenta rea­les y no más."






Fuente principal: "Colección de documentos inéditos para la historia de España - Guerra de Flandes

Música: Himno de Los Tercios Viejos Españoles, Flandes

William Maclure - La glauberita y la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia


La «Academy of Natural Sciences of Philadelphia» fue fundada en 1812, siendo la primera institución de América dedicada al estudio de las Ciencias Naturales. Una de las tareas fue la de obtener una buena colección de minerales. En 1817 contaba ya con unos 5.000 ejemplares y a principios del siglo XX su colección de minerales alcanzaba los 30.000 ejemplares. La colección había sido tasada en 5 millones de dólares. En octubre de 2006 la mayor parte de la colección fue vendida en una cifra que no se hizo pública y dispersada en lotes o como piezas individuales.

     William Maclure

Uno de los ejemplares que formó parte de la colección y que fue vendido aparece en la fotografía. Se trata de un conjunto de cristales de glauberita, asociados a halita, procedente de Villarrubia de Santiago, localidad tipo para el primero de estos minerales. La glauberita fue descrita por primera vez por Brongniart, quien el 28 de diciembre de 1807 leyó una comunicación en la Academia de Ciencias de París, examinando la composición química y las propiedades físicas y geométricas de unos cristales que se encontraban dentro de masas de sal gema procedentes de «Villarrubia, prés d’Ocagna, dans la Nouvelle-Castille» (Villarrubia, cerca de Ocaña, en Castilla la Nueva).

 
Cristales de glauberita en halita. 
La etiqueta indica que fue donado por W. Maclure.

Se considera que la glauberita es una especie común, presente en alrededor de un centenar de localidades, pero a principios del siglo XIX el único yacimiento conocido era el de Villarrubia de Santiago, y así siguió siendo durante bastantes años.

 
Fragmento del mapa del Partido de Ocaña
Tomás López, 1784

Hacia 1815, Brongniart envió ejemplares de glauberita a diversas instituciones, entre otras, precisamente a la Academy of Natural Sciences of Philadelphia. Esta institución pudo contar con la presencia en España de su propio presidente, William Maclure. La primera estancia de Maclure en España tuvo lugar en 1808 y terminó de forma abrupta por el estallido de la guerra. Maclure volvió a España en noviembre de 1820. Durante su estancia estableció contacto con Rafael de Roda, explotador de la salina de Espartinas. Rafael había descubierto la presencia en el agua de esta salina de sulfato sódico, la cual extraía para fabricar carbonato de sodio, la sosa o «barrilla artificial», indispensable para la fabricación del jabón y del vidrio.

 
Fragmento de una carta (24 de junio de 1822) de Francisco Javier López de Lerena a Rafael de Roda, 
sobre los ejemplares de glauberita (goberita en la carta) que solicitaba Maclure.

Maclure estaba interesado en la glauberita, un mineral nuevo y cuyo único yacimiento conocido estaba cerca de su residencia en Madrid. Sin embargo, la política de Estanco de la Sal (“modelo de negocio” creado con el fin de recaudar dinero), hacía que las salinas y minas estuvieran sometidas a una estricta vigilancia, permitiendo solo acceso a los trabajadores. Rafael de la Roda llevó a cabo las gestiones necesarias con Francisco Javier López de Lerena, administrador de la salina de Villarrubia de Santiago, para que Maclure pudiera conseguir ejemplares de glauberita. Su solicitud de junio de 1822 llegó justo a tiempo, ya que el administrador de las salinas recibió una «orden de la superioridad» para que las labores mineras se cegaran completamente en el plazo de dos días. En esos dos días, pudo obtener material para llenar tres cajones que remitió a Rafael de Roda, y éste a Maclure. El escocés-americano agradeció el gesto, y envió a López de Lerena los 192 reales que valían los cajones y las piedras, más una libra de cigarros puros y 12 libras de chocolate, que le costaron 200 reales más.

Fragmento de una carta (10 de noviembre de 1821) de Lesueur a Maclure, 
acusando recibo de los ejemplares de glauberita. 

Los ejemplares de glauberita fueron enviados a Estados Unidos y distribuidos, recibiendo ejemplares la Sociedad Linneana de Boston, la American Geological Society y naturalmente la Academia de Filadelfia. El cierre de las explotaciones de sal de Villarrubia, ordenado por la Hacienda Pública con motivo del Estanco de la Sal, se mantendría durante casi medio siglo, con sólo un pequeño intervalo de actividad. Durante ese tiempo, los ejemplares de glauberita obtenidos por Maclure en Villarrubia de Santiago, fueron los únicos que estuvieron disponibles para los mineralogistas de todo el mundo.











Mis agradecimientos a Miguel Calvo Rebollar, Universidad de Zaragoza

Vídeo:  Johann Franz Xaver Sterkel (1750-1817) - Piano Concerto No.1

Adiós "Águila de Toledo"

 



Federico Martín Bahamontes, mítico ciclista español cuya proeza en el Tour de Francia marcó el camino de este deporte en España.

Bahamontes durante la inauguración en 2018 de su escultura en Toledo.

Hace tan solo un mes, el 9 de julio, Toledo celebraba su nonagésimo quinto cumpleaños. Toledo le recordó, ya sin su presencia, con una concentración-homenaje a la que se unieron más de medio millar de ciclistas junto a la escultura instalada en su honor en 2018.

Un Lázaro de Toledo, del Tajo, un pícaro del siglo XX, obligado por la cuna y fomentado por la necesidad.

Ha fallecido la leyenda toledana del ciclismo. Un escalador de época que fue genio y figura hasta el final.

Fue grande, muy grande, inmensamente grande.

La leyenda del ciclismo ha muerto a los 95 años. Su muerte ha puesto un crespón de luto actual y retrospectivo. Bahamontes... Un apellido premonitorio en sus dos últimas sílabas. Y desdeñoso con las dos primeras. Bahamontes, duro, fibroso, el rostro afilado y el cabello espeso, de gruesas ondulaciones . Así, levitando sobre los pedales, siempre con una indesmayable vocación atacante, a menudo imprudente e irreflexiva, siempre nervioso, purasangre impaciente, se ganó su inmortal apodo, acuñado por el periodismo en Francia y admitido por todos en todas partes...

Adiós "Águila de Toledo". 

Junto a tu familia, durante la Guerra Civil te refugiaste en Villarrubia de Santiago, ahora tu refugio estará en nuestros corazones.


Artículo recomendado: 
"Las primeras pedaladas de Bahamontes" https://historiadevillarrubiadesantiago.blogspot.com/



Alejandro Federico Martín Bahamontes (Val de Santo Domingo, 95 años) era un genio, o un loco. O las dos cosas a la vez. El primer gran héroe del deporte español, cuando corrían tiempos oscuros. Alejandro de bautismo; Federico porque así le empezó a llamar su tío, “que mandaba más que mi padre”. Con el apellido de su madre como bandera, “que Martín hay muchos y Bahamontes muy pocos”. El Águila de Toledo, le puso un periodista de France Soir que acudió a entrevistarle a la ciudad imperial. Vio el escudo en la Puerta de la Bisagra y de ahí sacó el apodo. De una ciudad que cuando llegó Federico había perdido gran parte de su grandeza. Hacía tiempo que no era la capital del imperio donde no se ponía el sol, sino apenas una ciudad de provincias. En Toledo casi nada iba rápido, salvo el hambre que se extendía tras la Guerra Civil. Y la bicicleta de Fede.

Cuando estalló la contienda, la familia se fue andando desde Toledo hasta la Ciudad Universitaria de Madrid. Dormían bajo una lona, hasta que una tía les recogió en su casa de la calle O’Donnell, donde vivieron un año. “Siempre teníamos hambre”, comentaba. “Nos fuimos a Villarrubia de Santiago”. Su padre machacaba piedras para hacer carreteras, “como en las películas de presos”. Federico empezó a trabajar con doce años. Querían volver a Toledo, se compraron un carro y una mula, y comenzaron el camino. “Sin dinero, sin nada para comer”. En Aranjuez se puso a escarbar entre unos escombros, “y fue un milagro, me encontré unas monedas. Nos dimos un festín”. Siempre el hambre presente en su vida.


Después Toledo, sus cuestas, y 1947, el año clave. Se compró una bicicleta hecha a piezas, por treinta duros, para trabajar en el mercado. Bajaba a Torrijos, a por pan y harina, y a Gálvez a por garbanzos. Todos los días 60 kilómetros, a escondidas de la Guardia Civil. Compraban a dos pesetas y lo vendían a cinco. “Yo pasé hambre, muchísima hambre. Por eso me hice ciclista”. Pero su padre no quería que corriera, y por eso tenía que engrasar bien su bici, para que no sonara cuando salía con ella mientras en casa echaban la siesta. “Me daba un par de vueltas por el valle, que era a lo que me daba tiempo”.

Tanto insistir y al final consiguió el permiso paterno. Y se inscribió en una carrera organizada por Educación y Descanso el 18 de julio. El promotor, Cruz Loaysa, le tuvo que prestar una camiseta y un pantalón de baloncesto que le quedaban grandes. “Parecía el muñeco de Michelin”. Corría con alpargatas, pero ganó. “Dieron el banderazo y me marché. Sin cambios, sin nada. El hambre te hacía correr y volar”. Siempre el hambre.


Empezó a correr para ganar dinero. Bajaba a las carreras en Andalucía, con un mono de peto y una chaqueta de aviador que compró en el Rastro. Se iba por las ferias, a donde le mandaba el jefe de estación de Aranjuez, que tenía un hermano, Ladislao Soria, que corría con Fede. “Nos apuntábamos hasta a las carreras de sacos, allá donde se podía ganar algo”. Llegaban y vencían. “Aquí vienen los catetos”, decían. “Pero atacábamos de salida y resolvíamos la carrera”. Se sacó la licencia de corredor y ganó la Vuelta a Málaga y sus cuatro etapas, con una hora de diferencia con el segundo. Luego igual en Cádiz. Pero cuando se fueron al norte, pincharon. Había más calidad. “En Burgos quedamos séptimo y noveno. No tuvimos ni para pagar la pensión. Nos fuimos en bicicleta hasta Toledo”. Tenían seis pesetas, un pan y una lata de sardinas.

Fede Bahamontes ya empezaba a destacar en la montaña. Fue en 1954 cuando su nombre empezó a sonar con fuerza en Francia. Fue su primer Tour. Se había ido a correr la Vuelta a Asturias, desde Madrid en bicicleta. Al llegar le dijeron que los equipos debían tener cinco corredores como mínimo, y él iba solo, pero apareció un tal Moreno, de Albacete, al que le había comprado la bicicleta un amigo al que le tocó la lotería. “¿Corres conmigo?”, dijo que sí; luego, la organización le buscó otros tres ciclistas de Mieres, que era de donde salía la carrera, y ya tenía equipo. Ganó la primera etapa con seis minutos de ventaja. Bernardo Ruiz decía: “este guaje se ha tenido que agarrar a un coche”, pero no. El seleccionador español era Julián Berrendero, le vio y le reclutó para el Tour. No tenía ni ropa, ni maleta. Llamó a su madre: “Pero hijo, ¿cómo vas a ir si no sabes francés? Tú sabrás lo que haces”. Le dieron una maleta, una bicicleta nueva Splendid, que tenía que devolver al acabar, y le tranquilizaron cuando le recordaron que iba con los gastos pagados, que a Asturias se había llevado solo cien pesetas.


Y en el Tour llegaron las montañas, su territorio, y comenzó a subirlas en cabeza, y a sumar puntos, y francos para el bolsillo. En la etapa que finalizaba en Millau, no entró en la escapada inicial, pero coronó el primer puerto, la Fontasse, en cabeza del pelotón. Se animó, marchó a por los fugados, los alcanzó y pasó el segundo puerto, la Bassine, primero, tras alcanzar a Lazarides y Close. Berrendero seguía a Federico en el coche. En Tierge otra vez fue el mejor; para cuando llegó el último puerto, Montjaux, con un fuerte viento de cara, ya iba solo. Coronó con minuto y medio de ventaja sobre el pelotón. Únicamente quedaban veinte kilómetros de descenso hasta Millau, pero se dejó cazar. Acabó la etapa en el puesto 22.º. Lo suyo no eran las etapas, sino las montañas. Tres días después, Bahamontes se comió un helado en la cima de la Romeyere, después de una avería, y rubricó su reinado de la montaña en su debut en el Tour.

En 1956 regresó a Francia. Para entonces ya estaba ennoviado con Fermina. La conoció cogiendo peras en el mercado. Iba a verla desde Canillejas para que le diera chocolate que cogía en la casa donde estaba sirviendo. Fermina también fue un símbolo para la España franquista, la mujer abnegada que espera en casa al guerrero.

En 1959 fue Fausto Coppi el que le cambió la mentalidad. Fichó por su equipo, el Tricofilina, patrocinado por una marca de brillantina para el pelo. Se fueron a cazar juntos a los montes de Toledo y Coppi le convenció de que podía ganar el Tour. Entonces España estaba dividida entre los partidarios de Bahamontes y los de Loroño, que había ganado la Vuelta a España de 1957. El seleccionador, Langarica, era paisano del vasco, pero Fede se plantó: “O él o yo”. El director tomó partido, se llevó a Bahamontes y en Bilbao le rompieron las lunas de su comercio de bicicletas. Pero acertó. Superó a escaladores como Gaul; aprovechó la guerra interna de la selección francesa y en la cronoescalada al Puy de Dôme se colocó segundo en la general. En Grenoble se vistió de amarillo, y un 18 de julio, como el día de su primera victoria y la fecha emblemática para el Régimen franquista, entró de amarillo en el velódromo del Parque de los Principes de París. Era el primer español que ganaba el Tour, el primer gran héroe internacional del deporte en España. Recogió el ramo y se lo entregó a Fermina, ataviada con un discreto vestido rojo y blanco.

Fue la culminación de su carrera, en la que consiguió 74 victorias, ninguna como aquella. Se retiró en 1965, el año en el que corrió su décimo y último Tour, en el que ganó seis veces la montaña, y del que se despidió a su manera, fugándose del pelotón y escondiéndose en unos arbustos mientras le perseguían. Después se dedicó a su tienda en Toledo, a construir un equipo profesional y a organizar durante 50 años la Vuelta a Toledo.


Después de unos meses en los que su salud fue mermando por culpa de una osteoporosis, falleció en Posada Real de Villanueva, en Valladolid, donde se había trasladado durante la pandemia a vivir con su hija Victoria. 


Texto: Jon Rivas - Asociación de la Prensa Deportiva de Vizcaya - Publicación El País





Música: "Honor Him" - Gladiator