El agua purgante La Perla del Castellar



El agua purgante La Perla del Castellar, originaria de Villarrubia de Santiago, comenzó a comercializarse probablemente hacia 1907. Al menos, ese fue el año en el que su propietario, Eusebio Caja, presentó en el Registro de la Propiedad Industrial la solicitud para proteger su marca. 

Esta agua se vendía embotellada en envases de vidrio de muy mala calidad, con la marca en relieve, señales para las distintas dosis y la indicación “veinte gramos en cada línea”. Se comercializaron botellas conteniendo agua para una, dos y cuatro purgas, a 0.25 pesetas la dosis, y también sales en forma sólida, en cajas con cinco dosis. 

Etiqueta para el agua La Perla del Castellar, 
tal como fue presentada al Registro de la Propiedad Industrial el 16 de mayo de 1906. 
Ministerio de Industria, Energía y Turismo. 
Oficina Española de Patentes y Marcas. 
Archivo Histórico. Exp. Nº 12792. 

La publicidad indicaba que era la única en el mundo de verdadera thenardita medicinal. La composición, tal como aparece en la etiqueta avala precisamente esa afirmación, puesto que la única sal que aparece en concentraciones significativas es el sulfato de sodio. Llama la atención el pequeñísimo contenido de cloruro de sodio, difícil de explicar dada su abundancia, asociado a la thenardita, en los terrenos de El Castellar, ya que también debería haberse disuelto en una lixiviación natural, si ese fuera el origen del agua. Probablemente esto se debe a que el agua se fabricaba disolviendo thenardita en agua común, técnica muy utilizada en otros países, como Francia, para elaborar aguas purgantes. 


Esta marca de agua mineral dejó su huella en forma de publicidad en los periódicos más importantes de la época (ABC y La Vanguardia, pero también, por ejemplo en El Guadalete, periódico de Jerez de la Frontera), hasta los inicios de la década de 1910. Además de su composición thenardítica, también indicaba que había sido analizada por Santiago Ramón y Cajal y “por otras eminencias médicas”. 


En 1913, el propietario y explotador era Facundo Ruiz, que mantenía la comercialización y la promoción. Es probable que siguiera vendiéndose algunos años más, pero parece que dejó pocos rastros documentables.

Calendario publicitario de 1913 de La Perla del Castellar. 
La etiqueta incluye en este caso que ha sido analizada por el Dr. S. Ramón y Cajal.


Lectura recomendada relacionada en este blog:  "La Perla del Castellar. Aguas mineromedicinales" (sección S. XX)


Fuente: Las aguas minerales y sales purgantes naturales españolas. Algunas notas históricas - M.Calvo Rebollar
Música: "Tango del morongo/ La gatita" - María Conesa 1908