Los Riscos del Molar




Una joya geológica ignorada, olvidada o menospreciada. Un gigantesco testimonio de los tormentosos cambios experimentados por la Tierra en uno de los periodos más activos de su formación.

Vista panorámica

Estos riscos del Soto, apelmazados, tenebrosos amenazan continuamente con desprendimientos que aplastarían a cualquiera que se decidiese a acercarse a su base de más de doscientos metros lineales. Pero eso no sucede todos los días.

La distancia engaña. Contemplados desde lejos, es fácil hacer cuentas de su inocencia, pero vistos de cerca, su aspecto cambia. Tienen el encanto de lo monstruoso, de lo profundamente secreto. Son aterradoras.

Sus fantásticas formas no son comparables a nada en el territorio manchego. En apariencia sin vida, con su color y su estructura particulares, poseen una belleza hipnótica, capaz de retener la mirada de los amantes de los más extraños fenómenos naturales.

Los del Molar son unos riscos que forman parte lateralmente de la cuenca del río Tajo en su parte más llana, desde que abandonan el accidentado paisaje de la serranía de Cuenca. Al alcanzar la vega villarrubiera, el Tajo no encuentra dificultades para avanzar sin sobresaltos, recreándose con el reflejo en sus aguas de los árboles de sus márgenes, que ya no son de piedra, dejando atrás la estrechez bloqueadora.


Los riscos y el río, no muy distantes unos de otros, son los principales elementos que dan el atractivo que tiene esta zona. La explanada verde y llana de los maizales en primavera, cambiantes en intensidad y tonalidades cubre el espacio que media entre la movilidad continua del río y la inmovilidad de los riscos. En algún trecho, el río y los riscos recorren un camino paralelo que no les lleva al mismo sitio.

¿Cuál es el origen de la denominación Molar?  Hay quien supone que no se debe a su forma de dentadura, sino a la proximidad, en otros tiempos, de un molino de cereales movido por el agua encauzada del río.

El nombre tiene su importancia, pero inferior a como son estos riscos en la actualidad. Las mordeduras de los mares primitivos, los glaciares, las lluvias frecuentes y torrenciales, el contacto del aire huracanado, el calor han moldeado estos riscos tan espectaculares. Ante ellos se experimenta una excitación mezcla de entusiasmo y de miedo. Sólo los barrancos transversales, cubiertos de plantas, algunas sin catalogar botánicamente, tiene algo que podría definirse como risueño.


No obstante el desgarramiento tumultuoso de la masa de greda, tierra y espejuelo mezclados, en estos riscos perdura un considerable grado de armonía. El morro estratificado en vanas casas horizontales abre la serie de figuras que van sucediéndose en posturas difíciles hasta el final. Recuerda el cabezón de una esfinge. En su aislamiento, en su sufrimiento, si la piedra sufriera, puede reconocerse la acción demoledora de los agentes atmosféricos. La belleza del mojón natural, contemplado desde diferentes ángulos, es avasalladora. Aquí lo tenemos desde no se sabe cuándo y ahí lo tendremos quizás hasta que nuestro planeta deje de serlo.


Este morro, que trae a la memoria el de la desembocadura en el río del barranco de Villoría, con el chorro aumentado en forma de cascada de varios flecos. La réplica es un pedrusco de una pieza vertical, que se eleva monolítico sobre el resto. Es conocido con el nombre de "Morreón" y se asegura que los días despejados, invariablemente, su sombra coincide, como en un reloj de sol, con la señal horaria de la una.

Al atardecer, la luz desaparece lentamente de los pequeños barrancos que cortan los riscos de arriba abajo. La invasión de la oscuridad que esperan los murciélagos y las lechuzas, no alcanza todavía a lo más alto de los peñascos agujereados y resquebrajados. Presintiendo la llegada de la noche, bandadas de pájaros de las más diversas especies revolotean y se introducen a toda velocidad en sus nidos sin equivocarse. En algunos momentos, y según la orientación de los bloques pedregosos, sobre el gris de la greda y el color de la tierra común, los últimos rayos de Sol arrancan al espejuelo destellos de plata oxidada.


Yacimiento arqueológico del Hoyo de la Serna (Hierro II)




Este yacimiento está en la línea de una antigua ruta jalonada por asentamientos, poblado y necrópolis de los inicios de la segunda edad del hierro en la meseta de Ocaña. En principio no se apreciaba la presencia romana, pero en junio de 1.994 se descubrió una necrópolis carpetana donde se encontraron tumbas y diversos objetos como vasijas, tinajas, platos... que evidencian la celebración de complejos ritos y formas de enterramiento.


En la actuación arqueológica motivada por las obras de construcción de la A-40 en el tramo de Villarrubia de Santiago, se descubrieron unas tumbas en el yacimiento. Al interés intrínseco de estos hallazgos hay que añadir el hecho de que pertenecen a un hábitat sobre el que se realizaron unos sondeos hace años, de modo que podemos contrastar los hallazgos de la necrópolis y del poblado, algo poco usual en yacimientos de la Edad del Hierro en el centro de la Península Ibérica.



Hoyo de la Serna (Hierro II)


En el siglo VI a.C. existen ejemplos de arquitecturas con zócalos de piedra y alzados de adobe, lo que estaría en consonancia con lo hallado en otros lugares y algo que vendría a materializarse en la Mesa de Ocaña en el yacimiento de Hoyo de la Serna, en donde realizados los sondeos en 1994, se pudo comprobar la existencia de una pared con zócalo de piedra y alzado de adobe, y la existencia de un hogar cuadrangular con bordes resaltados y lecho de fragmentos de cerámica.
Este yacimiento presentaba la peculiaridad de que no tenía una ocupación romana. Sin embargo hallazgos de un yacimiento romano a menos de 1 Km del poblado, y algunos restos cerámicos de superficie, junto con las cazuelas a mano documentadas en el sondeo, nos hacen asignarle una fecha similar a la del resto de los poblados en “llano”, con el inicio del poblamiento en pleno Hierro I.

A pesar de que el área excavada fue muy exigua (un sondeo de 50 m. de largo y 60 cm.de ancho), en Hoyo de la Serna se pudo verificar la existencia de productos poco frecuentes en el panorama de este primer momento de la IIª Edad del Hierro en la región, como son las cazuelas grises a torno con labios engrosados el interior, el cuenco con decoración a peine inciso, las tinajillas con engobe rojo o naranja y motivos geométricos en rojo vinoso, de excelente calidad y acabados alisados, o el propio pie de barniz negro ático.
Se cree que Hoyo de la Serna pone de manifiesto un horizonte que está por descubrir, en el que los elementos de procedencias o inspiraciones diversas son mucho más abundantes de lo que el registro actual nos induce a pensar.


Otros enclaves, junto a Hoyo de la Serna, han constituido la serie de poblados en la Mesa de Ocaña: Fuente de la Calzada, Esperillas y Venta de Juan Cano en Santa Cruz de la Zarza, Viloria, Fuente del Pozuelo.


Materiales hallados en Hoyo de la Serna, Villarrubia de Santiago, 1994.De arriba a abajo: Cuencos grises. Cuenco decorado a “peine”. Fusayola y pie de cuenco ático.Fragmentos de tinajillas pintadas del tipo Penya Negra II. Restos de adobes quemados y zócalo de piedra de una pared.

Para una mucha más amplia información, recomiendo la siguiente lectura:
Hoyo de la Serna, Poblado y Necrópolis de los inicios de la segunda edad del hierro en la meseta de Ocaña.
Por: Jorge Morín de Pablos y Dionisio Urbina Martínez
Congreso AUDEMA


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Música: La Música en la Iberia Antigua (I)


Real Acequia del Tajo



Viendo el aspecto actual del Caz, nadie diría que el canal tiene 436 años y algunos más la presa de donde nace.

La construcción del Caz nace de la necesidad de llevar agua al Real Sitio de Aranjuez para poder regar sus huertos y jardines. El rey Felipe II ordena, mediante un acta fechada el 6 de marzo de 1568, al gobernador de Aranjuez, Juan de Ayala, que estudie la forma de construir un canal que cumpla para este fin, y se le encarga al ingeniero Francisco Sitón que haga el proyecto. Algo no debía ir bien pues, por orden del rey, se manda supervisar la obra al célebre ingeniero napolitano Juanelo Turriano acompañado de Jerónimo Gil y Benito Moral, estos no se ponen de acuerdo con Sitón y dicen que se debe hacer un nuevo trazado. Como la obra urgía, Felipe II manda a su arquitecto mayor, Juan de Herrera, para que haga la nivelación del trazado.


Juan de Herrera decide que el Caz nazca de la presa que había en Valdajos, lugar donde había un molino harinero de cuatro piedras el cual era propiedad de la encomienda de Villarrubia.

La presa y molinos de Valdajos fueron incorporados al Real Heredamiento de Aranjuez por la cédula del 10 de septiembre de 1584, el rey compensó al entonces comendador de Villarrubia, Diego Álvarez Osorio, con 300 ducados a cuenta del valor de la presa, más tarde, el 22 de agosto de 1600, otorgo un privilegio a favor de la Encomienda de Villarrubia de 364,247 maravedíes de renta, situado en la valor de Yerbas de la Orden de Santiago.


Por fin, las obras comienzan el 1 de mayo de 1578, desde ese día hasta el 29 de marzo de 1580, las obras estuvieron dirigidas por Jerónimo Gil, que cobraba un ducado diario por su trabajo, al morir Jerónimo Gil se hace cargo de las obras Ruiz Diaz de Navarrete que logra concluir las obras en 1581, como consta en una orden de la Junta de Obras y Bosques el 15 de junio del mismo año.

El de Valdajos es un ejemplo representativo de azudes y presas. Con una sección robusta de 5m de altura y 23m de anchura en la base. Fue modificado en 1926 recubriendo su fábrica con hormigón y dándole un perfil Creager (Ver Nota), además de incorporar una central hidroeléctrica aguas abajo. 

J.A. Fernández Ordóñez (dir.): Catálogo de 90 Presas y Azudes Españoles
anteriores a 1900. (1984)

Sección de la presa de Valdajos

Nota: Curva hidráulica Perfil Creager
Esta curva o perfil tiene como objetivo el de acompañar el agua que rebosa y desagua por los aliviaderos, de manera que se reduzca al máximo los efectos negativos que una salida descontrolada podría ejercer sobre la estructura. Con la presencia del perfil, el agua se desliza “suavemente” por la superficie del aliviadero, ya que este sigue la trayectoria de la curva.

Vista fronto-lateral con vegetación







Referencia:  "Presas de Mampostería en España, tesis doctoral Santander, Universidad de Cantabria, 2011"- Diego Saldaña Arce
Música: Jardines de Aranjuez

Un Villarrubiero en la campaña de la guerra de Cuba (Antonio 1874-1937)


"Con el paso del tiempo, no sólo las personas sino los hechos que les rodearon, pasan totalmente al olvido, como si hubieran desaparecido.
Yo quiero con estas líneas, traer un poco al recuerdo de nuestros paisanos, algo de la vida de mi abuelo materno Antonio. Creo que su paso por este mundo hubiera sido tan normal y monótono como la de cualquier otro pueblo, pero en su vida se cruzó un hecho muy importante y definitivo.


Nació mi abuelo el día 17 de enero de 1874 en Villarrubia de Santiago, hijo de Emeterio y de Benigna.

En 1893 fue alistado y clasificado como soldado.
El servicio militar de aquella época era de "aupa". Hasta 12 años pasaban hasta la licencia absoluta.

Se incorporó al ejército en marzo del 1894 en el Regimiento Zaragoza de Madrid, hasta el 21 de agosto de 1896, tras unos meses en Béjar. Y aquí comienza su aventura.

El 23 de ese mismo mes embarca en Santander para Cuba. El día 5 de septiembre llega a la Habana y destinado a prestar operaciones de campaña en la Trocha de Jácaro a Morón. En Octubre de este año le destinan a Cienfuegos, para entrar en operaciones en la provincia de Santa Clara.
 
Presente en diversas operaciones, días y días, meses y meses hasta finales del año 1898. Operaciones en tantos sitios y lugares que sería prolijo enumerar.
Según mi abuela, pasaron muchas calamidades, comer a veces tan solo caña de azúcar y los huevos de las tortugas.


Por fin la vuelta a España. El día 28 de diciembre embarcan para Cádiz, donde desembarcó el 15 de enero de 1899 y marchó hacia casa donde llegó el 17 de enero. Día de San Antonio Abad. Cumplía ese día 25 años y era su santo.

Una mili de 6 años y de ellos 3 años en Cuba, batallando entre selvas, cauces malolientes, lagunas, plantaciones de caña y arroz y zonas pantanosas. Pasando hambre y calamidades. Se necesitaba una fortaleza física y de espíritu fuera de lo normal, lo que no evitó que llegara con el estómago destrozado para el resto de su vida.
Perdió muchas cosas ¡Hasta la novia! Lógico. Aun así, vivió hasta los 63 años. Murió durante nuestra guerra civil.

Mucho se perdió en Cuba, como se dice vulgarmente. Sí, se acabaron los dominios españoles y tantas cosas, muchas muertes y muchas vidas rotas.
Sólo quiero un recuerdo por lo que hubo que pasar, como otros miles de soldados españoles que le acompañaron."


Por: José Navacerrada de Loma
Libro de Fiestas Patronales 2011


Música: La habanera "Cubana y española"

La "bajada"

Procesión y romería que año tras año tiene lugar en honor a la Virgen del Castellar el último domingo de septiembre.

 
Vídeo Bajada 2010. Por María Zamorano. 

Desde el 6 de septiembre, ha visitado a su pueblo durante el resto del mes y como se explica en el anterior artículo, como celebración y en su honor, tienen lugar las fiestas patronales. Después de diversos y numerosos actos religiosos, misas en su honor, canto de salves, procesiones, celebración de bautizos, misas dedicadas a los enfermos, a los difuntos, a los jóvenes y niños, aniversarios de matrimonios...., llega el mencionado último domingo del mes de septiembre, día de fiesta a la vez que de tristeza, tristeza de su pueblo por un adiós hasta el año próximo. La Virgen del Castellar es acompañada a su Santuario, lugar donde durante los siguientes once meses, once largos meses, será ella quién esperará y recibirá nuestra visita, desde donde seguirá siendo nuestra singular Protectora.


El domingo comienza con la Santa Misa en la Iglesia de San Bartolomé Apostol y Salve de despedida. Continuando seguidamente con la procesión hacia su Santuario, pero antes de su llegada a éste, tradicionalmente tienen lugar dos paradas:

Hace muchos años, el acto de despedida se realizaba a la salida del pueblo, posteriormente y hasta la actualidad, tiene lugar la tradición popular de el Motete de despedida, congregando junto al Pozo de San Pedro, a todos, tanto a su pueblo en masa como a devotos repartidos por distintas ciudades, a todos sus hijos.
Cada vez más y más, se suman estáticos, sin pestañear en aquel so­lemne momento del Motete musical que precede al adiós, en que la lengua enmudece y el corazón palpita sin ritmo, de pena y gratitud al mismo tiempo, dejándose escapar algunas lágrimas.


1947

Seguidamente, se da paso a otro momento de tristeza, en el que la Virgen es acompañada hasta la Ermita del Humilladero, lugar en que es subida en su carruaje, carruaje mediante el cual es trasladada a su Santuario.


Después del inenarrable momento en que parte hacia el Santuario, una nutrida comitiva va a pie, como en cortejo, desafiando inclusive a las inclemencias del tiempo si es necesario, aclamando, cantando y entonando su plegaria.


En los alrededores del Santuario, espera la multitud que la acompañará en festejo de romería el resto del día y hasta bien entrada la noche. Familiares, amigos, vecinos, conocidos y no conocidos se reúnen para pasar el día en comunión, comiendo, bebiendo, bailando, charlando, riendo, ocasión que sirve en muchas ocasiones como reencuentro de amistades que ha separado el tiempo.

Bajada 1948

Bajada 1948

Bajada 1953

Me parece de interés, resaltar la procesión que tuvo lugar en el año 1946. Tras la inauguración el año anterior del retablo del Castellar, la Virgen fue acompañada procesionalmente por las imágenes de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, que unidas a las de San Joaquín y Santa Ana, de donación particular, sirvieron desde ese momento como escolta en su Santuario.



Como en otros artículos, por lo entrañables de las palabras, añado una parte del texto contenido en el libro de fiestas del año 1995 por María Tormón y que incluye a su vez la letra del Motete de despedida.

"Sin embargo, todos los años me parece oír por primera vez el motete de despedida a la Patrona. Cuando la Mariposa llega al Pozo de San Pedro, voces graves y rotundas em­piezan a desgranar la primera es­trofa:

Madre, Madre te apellidan 
y te aclaman a porfía 
y te imploran noche y día 
y bendicen tu bondad.

Madre, Madre, su plegaria 
a tu excelso trono llegue;
no haya gracia que les niegue 
tu fraterna caridad.

Del pobre y del desvalido 
eres Madre y esperanza,
pues, si del mal oprimidos, 
a sufrir tanto no alcanzan,

te nombran su intercesora 
y aseguran sin recelo 
que al corazón que te implora 
no le dejas sin consuelo.

Tú, que moras en el cielo, 
Madre de mi devoción, 
dame para mi consuelo 
una eterna salvación.

Y, risueña, alza la mano, 
dulce prenda de mi suerte, 
y en el trance de la muerte 
échanos tu bendición.

Termino siempre pensando que es una canción de amor que proclama que la vida empieza ahora de nuevo pero también enseña que no hay que cerrar los ojos al dolor. Los ausentes y los muertos forman un contrapeso de dolor y nostalgia en las alegrías. Y es así y no hay vuelta. De ahí que todos los años espere en mi sitio a que la Virgen reanude su camino hacia la Ermita del Humilladero. Al lle­gar a mi altura, nos miramos y ha­blamos de muchas cosas en un mo­mento. Tras nuestra última conver­sación no he podido impedir que al­guna lágrima tradujese mi alegría in­terior."





Iglesia Parroquial de San Bartolomé Apostol

 

La construcción de la iglesia data del siglo XV, de estilo herreriano. Es uno de los elementos arquitectónicos más reseñables de la villa.

La estructura es de estilo renacentista. De piedra labrada y careada sobre planta de cruz latina, de 47 m de largo y 23 m de ancho y una altura de 18 m. Tiene 8 medias columnas del orden dórico en la nave central que sostienen arcos y bóvedas de medio punto y en el centro del crucero una cúpula de media naranja de 25 m de altura. La torre es de buena mampostería y sillar, muy bien compuesta por cinco cuerpos y basamento con líneas de imposta molduradas, los tres primeros cuerpos son ciegos, y los otros dos alojan el campanario. Tiene un magnífico retablo mayor, poligonal de cinco lados, estilo barroco de transición al renacimiento, construido y tallado en madera y dorado en oro fino, con entrepaños estofados en oro.

Plano de planta conservado en el archivo municipal

Vista de la Iglesia - Entrada al pueblo por la Ctra. de Colmenar – 1935

Imagen desde la plazuela de la Libertad – entrada a la plaza

Retablo principal, con la verja original de hierro – 1940

La Iglesia Parroquial ha sido objeto de dos restauraciones recientes.

La primera en 1971, siendo realizadas obras de restauración y adaptación, consistentes en la reforma del Presbiterio, descubrimiento, en su propia piedra, de las diversas y extraordinarias columnas existentes; nueva instalación eléctrica y equipo de altavoces, pintura y decoración de muros y paredes, ornamentación de Capillas y otras reformas de carácter litúrgico con el consiguiente y notable embellecimiento del Templo.

El domingo día 4 de julio de 1971, con la asistencia de altas dignidades eclesiásticas, tuvo lugar la inauguración. Para dicha ceremonia, la Virgen del Castellar fue especialmente trasladada desde su Santuario.

El coste de las obras —superior a las 600.000 pesetas— fue sufragado con donativos de los vecinos, recursos parroquiales y aportaciones de organismos y entidades oficiales y particulares.


La segunda, la cual se podía decir se ejecutó en dos fases, comenzó el mes de Julio de 2009 con la restauración de la torre (con una subvención de 240.000 euros de Cultura) y se culminó con la restauración del resto de la iglesia parroquial, en la que se reparó la cubierta, tejados, estructura y otros elementos con una inversión cercana a los 400.000 euros (Diputación, Arzobispado y Consistorio – aprox. 10%, mas aportaciones de fieles aprox. 90%).
En febrero de 2011 terminó toda la reforma de exteriores y después de Semana Santa, quedó finalizado el interior de nuestro templo.

La torre,
es uno de los emblemas del pueblo, ya que nos simboliza y representa. Posiblemente fue edificada sobre una anterior, quien sabe si sobre alguna almena de vigilancia. Por desgracia no queda documentación al respecto. Formada por un cubo rematado con dos pisos de ocho arcos cada uno. En la parte superior una terraza desde donde podemos contemplar unas bellas imágenes de Villarrubia.


La torre en sus diferentes fases, sin restaurar, restaurándose y finalmente restaurada.

El retablo principal,

Como he comentado antes, es de estilo barroco, posiblemente del siglo XVII.

El altar mayor

Es un retablo dedicado a un mártir y por eso toda la simbología habla del martirio. En el plano del centro representa el martirio de San Bartolomé que murió desollado.

Martirio de San Bartolomé

Siguiendo con el altar mayor, encontramos las cuatro virtudes:
La Caridad, representada por una mujer cuidando a su hijo. Después la Fe, una mujer con los ojos tapados. Al lado izquierdo está la Esperanza, una mujer con un ancla en sus manos y finalmente la Justicia.

Virtud de la Caridad

En las obras de restauración, se abrieron los dos ojos de buey a los lados del altar y todos los huecos de las ventanas de las capillas laterales.

En el coro,
se rescató una habitación donde originalmente estaba el órgano monumental de templo, y se ha colocado una reja.

Coro parroquial

Las bóvedas,

son un armazón de madera muy curioso usado en pocos sitios por su alto coste. Construido como si fuera el casco de un barco. Son 10 tirantes de madera de más de 13 metros incluidos los dos que descansan en el muro, unidos entre ellos por nudillos. Así se hace toda la estructura que luego se va uniendo para robustecer los palos y sobre todo ello se clava la tabla que soportará el aislante y la teja.

Estructuras interiores

La puerta trasera,
en la parte norte del templo. Actualmente está cerrada, aunque en tiempos pudo ser la puerta principal, pues normalmente los primeros cementerios estaban en las iglesias o los aledaños a esta puerta y lo que hubo delante de ella fue un cementerio, ya que al excavar se encuentran restos óseos. En el centro del capitel lleva la concha del peregrino de Santiago; pues el templo, como ya sabemos, perteneció a la orden que lleva este mismo nombre y la concha con dos cirios como consecuencia de la conquista de Granada a los musulmanes.



La que tenemos hoy como puerta principal fue construida mucho después que la puerta trasera, y por su forma parece que se debió aprovechar alguna capilla para su construcción. Pero no hay ninguna documentación sobre ello.





La puerta lateral, orientada al oeste, ha sido recientemente restaurada- 2016.

Puerta lateral

Pila Bautismal






Es de mi agrado cerrar este artículo, añadiendo el siguiente escrito perteneciente a Manuel Fernández Nieto:

Quinientos años ahí,
a pie firme,
torre poderosa,
con tu estatura, tu robustez, tu belleza.

Cinco siglos en estado de alerta,
aérea y terrestre,
continúas acompañando nuestras vidas
desde el principio al fin.

Tus campanas tocan a bodas, a bautizos, a entierros.
Los furiosos campanazos son señal de que en algún sitio hay fuego.

Las joyas que el tiempo y la intemperie te arrebataron,
te han sido devueltas,
tus formas sencillas,
el cálido color de rosa de tu juventud.






Video: Música sacra siglo XV


La «entrá»




Habíamos llegado al Castellar. Para llegar habíamos andado varios kilómetros, teníamos los pies empolvorados y algo cansados, no doloridos. Nuestras miradas se dispersaban queriendo ver mucho, todo, ...los cerros, el inmenso maizal, el río, la Mina, los lejanos pinos en esa hora del alborear. Entramos al Santuario, una breve mirada y la sensación de calor nos hacer salir pronto a sentarnos, como la mayoría, en la acera a descansar. Es un gran momento, no hay ganas de hablar, solo observar, tendidos ante la tibia brisa mañanera que invitaba a la contemplación y al silencio.

El Castellar extendía con gallarda esbeltez sus pilares de piedra, sus columnas del soportal. El jardín, aunque lejos ya la primavera, exhibía una extraña belleza, como si hubiese estado guardando su verdor hasta este momento para acompañar dignamente el día de La Subida a tantos romeros peregrinos y embellecer el entorno para exaltar el momento de decir “hasta pronto" a la Señora que marcha a sus periódicas "vacaciones" al pueblo, a celebrar las Fiestas.

La multitud iba llegando y formaba ya un enjambre que se movía sin descanso, yendo y viniendo, y creaba un rumor sordo que se dirigía hacia la puerta de entrada para oír la misa. Fuera hacia un fresco muy agradable, pero dentro era un inmenso tintinear de abanicos para hacer soportable al asfixiante ambiente. De nuevo en la calle, respiramos, y con una celeridad increíble diversas cuadrillas improvisan variados "almuerzos", jamón o "tocino", buen queso manchego o de Romero sobre los "capos" de los coches, un pincho y un buen trago de vino, es “tinto de Chispurre", un ambiente de armonía y compañerismo invade la corta espera alrededor de la nueva fuente que realza imponente el paraje.

Veíamos muchas caras conocidas, estaban todos, alguno nuevo, y de pronto echamos en falta alguna que ya no volverá nunca. Todo está  listo, Ella vuelve a salir como cada año a cumplir el cadencioso rito y nosotros volvemos a estar allí, emocionados, agradecidos, suspiramos y rezamos algo para nuestros adentros como si sintiéramos vergüenza de alzar la voz, pero con unas ganas inmensas de gritar que contenemos forzadamente, susurrando... ¡Virgencita mía! ¡Guapa!


Ya Ella en el carro, el zigzagueante hormiguero de gente desfila delante, detrás, a su lado, haciendo lo mismo que el año pasado, o que hace diez años, o treinta o setenta, y lo mismo que volveremos a hacer el año que viene, que también volveremos a suspirar emocionados y a pedir para... otro más.
Pero todos los años el día 6 de septiembre la Virgen del Castellar subirá a su pueblo.

A.R.L. (Libro de Fiestas 1998)




Seis de Septiembre: desde la Ermita del Humilladero, al anochecer, tras la puesta de sol, zigzagueantes, dos filas de velas encendidas avanzan enmarcando las lindes del camino. Hacia el final de la comitiva un resplandor anaranjado anuncia Su Presencia.

Una voz, de tiempo en tiempo, grita un número y nuevos hombros buscan apoyo bajo las varas de las andas. Vuelve la Patrona. Por un mes deja su Santuario para instalarse en el Templo Parroquial. 

En la oliva de las Ánimas el saludo con fuegos artificiales. Todo el pueblo se ha engalanado para recibir su visita anual. Se celebran fiestas en su honor. Viene a recoger el homenaje de sus fieles y leales hijos. Y el último domingo de este mes regresará a su cerro, a su peñasco, a su tormo, al lugar al que debe su nombre.

J.F.Pino Garrobo (Libro de Fiestas 1983)




Las velas parpadeaban, doblegaban sus llamitas, o se apagaban definiti­vamente al soplo de sutiles ráfagas de viento en las andas de madera. El olor de las flores marchitas se mezclaba con el de los hachones encendidos de los hermanos.

Los miembros de la Hermandad gozaban del privilegio de alumbrar en lugares preferentes. Alrededor de la oli­va de las Ánimas casi todo era oscuridad y silencio: sólo el charrasqueo repentino y breve de una rueda de pólvora, alguna estrella rezagada del Camino de Santia­go, los ojos de la juventud. 

El vivo resplandor entrevisto daba el aviso de las fogatas que empezaba a encenderse a lo largo de la interminable cuesta. Gente de todas las edades hacinaron gavillas de sarmientos que eran prendi­das de trecho en trecho cuando la procesión ini­ciaba la parsimoniosa, fatigosa subida. Las inquietas lenguas de fuego se alarga­ban y lamían el chozo del pozo de San Pedro. 

La «entrá» se hacía entonando canciones de alabanza y bienvenida. Hasta que una banda de música militar rom­pía a tocar una marcha solemne en lo alto de la cuesta, donde terminaba el crepi­tar de las llamaradas y empezaban a lucir faroles de cristal de total nitidez: cada puerta, cada ventana de la calle tenía su farol.

M. (Libro de Fiestas 1995)

Pozo de San Pedro - 1960


La Oliva de las Ánimas

Es más que un árbol porque es una oliva, pero es más que una oliva porque es la oliva de las Ánimas. Y es más todavía porque es un símbolo, una señal que, en medio de la oscuridad y el silencio de la noche campesina, identifica un espectáculo grandioso.




La oliva de las Ánimas, superviviente de un olivar desarraigado no se sabe cuando - en 1888, la tierra estaba plantada de viñas, y era su propietario Juan Fernández de Rojas -, forma parte desde un tiempo en que no queda memoria, del ritual que estalla y se difunde cada 6 de septiembre bien anochecido.

Es como si un ser misterioso, acaso el espíritu ancestral del pueblo, se cobijara en las raquíticas ramas del árbol que es más que un árbol y, entre sombras, adelantarse a saludar y dar la bienvenida a la procesión que avanza lentamente, solemnemente desde la Ermita, y se detiene ante la humilde oliva. Momento en el que brilla en todo su esplendor la pompa pirotécnica, la eléctrica, la musical. 
Duerme ese ser misterioso durante todo el año, y despierta por unos instantes prodigiosos para, tras quedar deslumbrado, volver al dulce letargo de la ensoñación de la que se sustenta.

M.Fernández Nieto (Libro de Fiestas 1999)