Villarrubia de Santiago en los mapas



Si bien conocer la historia de nuestro pueblo o comarca es una tarea compleja, hay herramientas que ayudan a comprender cómo se ha desarrollado a lo largo de los años. Es por ello que, desde hacía tiempo me parecía interesante incluir en este blog un apartado especial de mapas, con referencia a Villarrubia de Santiago y su comarca, el cual ubicaré dentro del índice  "Galería", de este blog.
 

Los mapas son excelentes métodos para profundizar aunque sea superficialmente en cómo ha cambiado un territorio a lo largo del tiempo. Repasan acontecimientos y los cambios territoriales de un lugar concreto. Las posesiones territoriales cambiaban de forma lenta pero inexorable, encontrando más detalle en la historia de cada territorio de la que solemos asumir de forma general.

Nuestro territorio, poblado en tiempos prehistóricos y posteriormente por íberos, romanos y árabes, toma su verdadera dimensión histórica en la Edad Media.



Para Villarrubia de Santiago, podremos comprobar sus cambios de apellidos en el paso del tiempo. Villa rubia, Villa ruvia, Vila rubia, Villarrubia de la Calzada, Villarrubia de Uclés, Villarrubia de Ocaña......

"La simplicidad de la lógica actúa a lo largo de los siglos, y al color de la tierra, que está a la vista, se le añade el sonoro nombre de la Orden a la que, como encomienda, pertenece Villarrubia."

Es evidente la confusión que reinó con el nombre en el momento de su fundación, incluso con la ortografía, hasta llegar a fijarse el definitivo Villarrubia de Santiago, apellido Santiago dado en el 1204, por los maestres de la Orden de Caballería de Santiago, con sede en Uclés. Sin embargo, en la Carta Puebla, fechada en el 1207, es decir, tres años después, esos maestres de la Orden de Santiago, o sus sucesores, hablan de Villarrubia de la Calzada. (en base a que el término municipal lo atravesaba una calzada romana)

El azaroso recorrido del nombre de Villarrubia de Santiago a lo largo de su historia, pasó por otro trance de confusión, al ser utilizado el de Villarrubia de Ocaña. Así figura en el Real Monasterio de San Zoilo, en Carrión de los Condes (Palencia), al referirse al lugar de nacimiento del que fue su abad, el ilustre villarrubiero Diego Sánchez Maldonado.

También interesa anotar la denominación Villarrubia de Uclés, nombre utilizado por la encomienda de Uclés y cuyo texto parcial incluí en su día en el capítulo "La Encomienda, el Priorato y la Villa de Uclés en la Edad Media (1174-1310)"
"......Villarrubia, llamada en el siglo XVI Villarrubia de Uclés, está situada en el borde más septentrional de la Mancha, entre Santa Cruz de la Zarza, Villatobas, Ocaña y Colmenar de Oreja. Biezma y Villandín forman en la actualidad parte de su término; el primero de ellos poseía en el siglo XII un castillo, el segundo, situado a ambas márgenes del Tajo, se lo había anexionado parcialmente la encomienda de Uclés en 1185."

Villoria, Viedma, Villarrubia - Provincia de Castilla

Pueblos antiguos en la zona de Toledo  (1200-1351)


Cierro texto de este artículo con una corta descripción geográfica, tras la cual iré añadiendo en este artículo los distintos mapas históricos en que esté ubicada o relacionada nuestra villa rubia.

"Villarrubia de Santiago se localiza en la Mesa o meseta de Ocaña, al noreste de la provincia de Toledo, limitando con la de Madrid. Su término está a caballo del Tajo, aunque la mayor parte se sitúa al sur de este río. 

Limita al Norte con los términos municipales de Colmenar de Oreja y Villarejo de Salvanes, cuyo punto divisorio se conoce con el nombre de "Pocillo Villa"; al Este con el de Santa Cruz de la Zarza; al Sur con los de Villatobas y Ocaña y al Oeste con los de Noblejas y Colmenar de Oreja, siendo su punto divisorio el llamado "Barranco del Infierno".

La configuración de sus tierras es llana, la propia de la Meseta, con ligeras elevaciones en la parte septentrional.


El río Tajo describe al paso por nuestro término varios bucles que forman verdaderos meandros. Los afluentes que le llegan por el norte son: Arroyo de las Antiñuelas, de Balserón, de la Cañada de los Charquillos. Por el sur afluyen los arroyos de la Victoria, de Valdejuelos, del Alamo, de Barantolín, de Valdevillarrubia al que llegan el Barranco de Valdelaguía, el arroyo de las Calderuelas.

El Tajo se salva por puentes de los que hay dos referencias a Puente de Villarrubia, también hay una Casa de la Barca, testimonio del empleo de este medio para cruzarle."

Pueblos del Reino de Toledo, 
según las "Relaciones Topográficas" (Siglo XVI)

Pueblos de ordenes militares y de señorío eclesiástico del Reino de Toledo,
según las "Relaciones Topográficas" (Siglo XVI)

Despoblados del Reino de Toledo,
 según la "Relaciones Topográficas" (Siglo XVI)

Villa Rubia de Occaña
Lám. V.  Mapa de Portocarrero: "Toletum Hispaniae urbis urbs". 
Año 1602 (B.N. Mapas, M-10-V, Castilla)


car3

Castilla la Nueva - año 1606 - Villa ruvia - editado en latín.
De la colección cartográfica de las regiones de España, Villarrubia de Santiago aún era representada en esta cartografía solo como Villa ruvia. Llama la atención la localización de nuestro municipio; al este de Santa Cruz y al sur de Tarancón. Otros detalles de este plano es que Chinchón figura en la orilla del rio Tajuña, Perales estaba lejos del Tajuña y Fuentidueña era Puenta Duena.


car4

Castilla la Nueva - año 1606 - Villa ruvia - editado en los Países Bajos

Utriusque Castiliae nova descriptio
1635 - Guiljelmum et Iohannem Blaeu (Ámsterdam)
"Villa Rabea"

Mapa grabado en plancha de cobre de 1715 - Villa Rubia
Procede de la obra, Les Delices de L’Espagne et du Portugal
Pierre Van der Aa.
Coloreado a mano.

Villa rubia - Castilla la Nueva, según memorias de Rodrigo Méndez Silva
Autor: Tomás López de Vargas Machuca (1730-1802)

Provincia de Toledo - 1768. Partidos de Toledo, Alcalá, Ocaña, Talavera y Alcázar de San Juan
Por el geógrafo Tomás López. Pensionista de S.M., de la Academia de San Fernando
Procedente de la Cartoteca Rafael Mas y el Servicio de Cartografía de la Universidad Autónoma de Madrid.

Las provincias de Madrid, Toledo y La Mancha,
según las memorias del Sr. T. López,
por F.L. Gusfefeld.
En Núremberg,
en casa de los herederos de Hommann,
en el año 1781.

Villarrubia de Ocaña - Mapa del Partido de Ocaña,
Tomás López, 1784.


Mapa de las provincias de Toledo, Madrid, Cuenca y Guadalajara 
y parte de las de Extremadura, Ávila, Segovia, Teruel, Murcia y La Mancha 
de autor desconocido, y publicado en un libro francés en el año 1800.
Está formado por dos hojas identificadas como “Nº 113 Centre” y “Nº 91 F[eui]lle du Centre].

Mapa de la Provincia de Toledo del año 1836


Mapa de la provincia de Toledo, parte de Castilla la Nueva, 
grabado por R. Alabern y E. Mabon, en 1847.
Identificado como Atlas Estadístico.- Cuadro XXXXIV y Castilla la Nueva Nº 5.
En su reverso contiene un Cuadro de la geografía y estadística de la provincia de Toledo

Villarrubia - 1852
Real observatorio de Madrid (ROM)
Exposición - Instituto Geográfico Nacional

Provincia de Toledo
parte de Castilla la Nueva 
R. Alabern y E. Mabon
1853

Villarrubia de Santiago, 1872
Istituto Geográfico y Estadístico
Trabajos Topográficos - Hoja 1

Villarrubia de Santiago, 1872
Instituto Geográfico y Estadístico
Trabajos Topográficos - Hoja 2

Término municipal de Villarrubia de Santiago - Zona 1
Instituto Geográfico y Estadístico - 1880

Término municipal de Villarrubia de Santiago - Zona 2, 1ª parte
Instituto Geográfico y Estadístico - 1880

Término municipal de Villarrubia de Santiago - Zona 2, 2ª parte
Instituto Geográfico y Estadístico - 1880

Término municipal de Villarrubia de Santiago - Zona 3
Instituto Geográfico y Estadístico - 1880

Término municipal de Villarrubia de Santiago - Zona 4
Instituto Geográfico y Estadístico - 1880



Villarrubia de Santiago 1886
Provincia de Toledo - Castilla la Nueva
Rubio, Grilo y Vitturi

 España eclesiástica. Provincia de Toledo
Francisco Atienza y Cobos
1889

Termino de Villarrubia de Santiago, 1944 - Zona 1ª
Instituto Geográfico y Catastral
Trabajos Topográficos 

Termino de Villarrubia de Santiago, 1951 - Zona 2ª
Instituto Geográfico y Catastral
Trabajos Topográficos 

El Castellar
Mapa Topográfico Nacional. Hoja nº 606.




Música:  Händel - 12 Concerti Grossi, Op.6 | The Academy of Ancient Music

Juan González de Criptana Santiago (1555-1613)



Juan González de Criptana o de Critana, nació en Villarrubia de Santiago en el año 1555, aunque por su apellido se infiere que debía tener alguna relación con la localidad próxima de Campo de Criptana.

Fueron sus padres Fernando de Soria y Ana Lupesia. Ingresó en la Orden de San Agustín hacia 1572, recibió el hábito de manos de Fray Alonso de la Veracruz y profesó en San Felipe el Real de Madrid (26 de mayo de 1573). Estudió en Alcalá de Henares y en Salamanca, donde, como él mismo afirmó, fue discípulo de su compañero de orden fray Luis de León  (después de 1578 - indicio de que se tiene conocimiento del sermón de Nicolás de Alessandria en la Salamanca de los años de fray Luis), y también de Diego de Tapia y Alfonso de Villanueva


Escudo de armas Agustinos

Dice su biógrafo y hermano de religión el P. Gregorio de Santiago, que "no aparece en las portadas de sus libros más que con el título de Predicador, Capellán de Duque de Lerma y en los impresos últimamente con el de Maestro; pero fue Prior del Convento de Cartajales en 1589, según se expresa en la licencia para imprimir "Silva comparationum", concedida por el P. Pro­vincial Fr. Pedro de Rojas en 10 de noviembre del año expresado. Fi­gura en el convento de Valladolid desde el 1596 hasta 1607 con algunas interrupciones."

Este ilustre hijo de Villarrubia fue un distinguido escritor ascético, en latín y en castellano, apóstol de Méjico y célebre catedrático de aquella universidad. Nicolás Antonio, que cita sus obras, dice que Fray Juan de Criptana (suprimía el González) falleció siendo conventual en San Felipe el Real y en fecha igno­rada, aunque se cree falleció en 1613.

Convento de San Felipe de Madrid

Da muchas noticias interesantes acerca de sus contemporáneos, sobre todo en el "Catálogo de Agustinos ilustres", un compendio de las vidas de los frailes más destacados de su orden que quedó inédito entre otras obras de carácter místico y devoto. La importancia de Juan González para una historia de la presencia de San Agustín en España no debería únicamente ubicarse como autor de esa destacable obra, influye también en el debate sobre la licitud del teatro, con la Tercera parte del Confesionario, dedicada al duque de Lerma.


Augustine Lateran

Según se recoge en el Centro de Documentación Filosofía Hispánica de la Universidad Complutense de Madrid, el más importante de sus escritos fue el primeramente titulado "Horas de Nuestra Señora", obra de carácter místico que fue prohibida por la Inquisición, pero Juan la corrigió y la volvió a publicar en 1599 con el título de "Oratorio Santo"; sin embargo el Santo Oficio volvió a encontrar trazas de heterodoxia y el 29 de mayo de 1600 la mandó recoger otra vez. De nuevo enmendó el autor la obra, esta vez definitivamente, y la publicó en Valladolid con el título de "El Perfecto Cristiano para levantar el espíritu a Dios" (1601) con un éxito notable, pues en 1787 ya contaba seis ediciones con ese título, aunque puede que hubiera algunas más desconocidas. El Padre G. Santiago Vela dice: «"El Perfecto Cristiano" es un libro muy digno de figurar entre los de su clase, y para el tiempo en que se escribió merece plácemes el autor por el arte con que lo dispuso y el buen acierto en elegir aquellas devociones que más atractivos podían ofrecer a las almas cristianas» (Ensayo..., vol. III).

Auto de fe 1495 - Pedro Berruguete

Escribió también dos biografías, la de San Agustín y la de San Nicolás de Tolentino, y además se le recuerda por un singular tratado contra las comedias incluso en su "Tercera parte del Confesionario", impresa en 1610, donde Juan González pretende que las representaciones de comedias se reformen, de modo que:

«Lo que se representare sea de cosas morales y de historia doctrinal maravillosa con dichos y hechos graciosos, circunstanciado todo, como queda dicho; que la representación podrá ser sólo las fiestas por la tarde, y que no anden compañías de hombres y mugeres por el Reyno, sino que la de la Corte se esté en la Corte y la de Toledo en Toledo, para que el representante atienda a su oficio entre semana, como lo hacían en sus principios Lope de Rueda, y Navarro y Cisneros, aunque después comenzaron a juntarse en Compañías y andarse de pueblo en pueblo. Que no saquen vestidos tan costosos, ni invenciones de trages, ni representen mugeres y, si representasen, sea con vestido honesto y nunca se vistan de hombres. Porque quitar del todo la representación no conviene ni es necesario, porque se han resumido y cifrado en ella todos los entretenimientos de la república buenos y malos, y assi tiene de todo y consiguientemente necesidad de reformación."

Más adelante: «No sé que haya hombre de razón que diga que es bueno que todos los días de la semana y de todo el año vaya el pueblo a pendón herido a oír comedias, cebados del deleite sensual que los trae los sentidos ocupados, y encantadas las potencias, y engañado el gusto, y el juicio de la razón, con las músicas, con los bailes, con las invenciones y las fábulas, con el verso limado y la maraña y la razón aguda, con el donaire y el traje y el buen talle dellos y dellas.»


"Manchegos Ilustres de la época de cervantes" - por José Sanz y Díaz (Académico de la Real de Bellas Artes de Ciencias Históricas de Toledo)

«Publicaba sus obras en tiempo de "el Manco de Lepanto", siendo éstas:
  • "El perfecto cristiano" (Pincias, 1601)
  • "Manual de Jesús y María, para orar en alabanza de estos Santísimos Nombres" (1604)
  • "Silva Comparationum, vel Similium per Alphabetum locorum comunium Predicatoribus utilissima ex Sanctis Patribus atque Doctoribus" (Pin-ciae, 1604)
  • "De la Archicofradía de la Cinta de San Agustín y San­ta Mónica y sus Indulgencias como un Compendio historial de cómo San Agustín hizo vida eremítica y fundó su Orden de los Ermitaños" (1604)
  • "Despertador del alma dormida para orar a Dios y despertar al hombre del sueño en que esta" (1613
  • y "Tratado contra las co­medias", escrito poco antes de fallecer.» 


Castillo de Biedma/Santa María del Castellar - Fortaleza Santiaguista desaparecida en la ribera del Tajo (S. X - XI)



La fortaleza de Biedma se encontraba emplazada en un escarpado promontorio de la orilla izquierda del río Tajo, justo donde un acusado meandro pasa lamiendo la base misma de los cerros del lado meridional del valle, en un lugar a 578 m. que permitía una amplia visibilidad de toda la vega del río.

De los accesos pretéritos con los que contó el castillo nada sabemos, aunque parece muy probable que desde el río ascendiera un camino serpenteante por el barranco que se forma a Poniente del enclave, o que desde el mismo llano ondulado por la parte de la Mesa de Ocaña se pudiera haber conectado el lugar con el sur.

Aunque no hay datos, la fisonomía del enclave debía responder a un modelo muy simple de fortificación, parecido al del castillo de Alboher, con un pequeño recinto asociado a algún tipo de estructura elevada a modo de torre.

Vista aérea del cerro sobre el que se ubicaba la antigua fortaleza del Castellar 
y que actualmente ocupa la ermita homónina.

Actualmente, ocupado por la ermita de Santa María del Castellar, no presenta hoy vestigio alguno de estructuras militares, y tampoco contribuyen a clarificar su fisonomía las escuetas referencias hechas por viajeros o geógrafos antiguos.

Las condiciones naturales que presenta el cerro del santuario son inmejorables para su defensa, ya que aparece aislado y recortado abruptamente en su topografía por todos sus flancos, a excepción del nexo que desde el sureste proyecta el enclave hacia la vega del río, por lo que sería lógico creer que precisamente en este lugar se pudiera haber tallado un foso para aislar definitivamente el reducto defensivo del páramo que se extiende al sur.

La construcción de la fortaleza debe datar de los siglos X al XI, en evidente relación con la red castral que se advierte en la orilla meridional del río Tajo, y de la que también forman parte Alharilla, Alboher y Oreja. En manos de la orden de Santiago desde muy temprano, parece que la fortaleza no prosperó bajo el señorío santiaguista y pronto se abandonó. A finales del siglo XV su lugar ya estaba ocupado por la ermita de elocuente advocación dedicada a Santa María del Castellar.

Mapa Topográfico Nacional. Hoja nº 606.

Reconstrucción histórica

Al igual que los enclaves de Alboher, Oreja o Alharilla, los primeros vestigios medievales que podemos documentar en la zona corresponden a fragmentos de cerámica andalusí fechable en torno al siglo X. Sin embargo, en los textos documentales o cronísticos no encontramos mención alguna al enclave de Biedma, hasta que en la entrega de Villandín que realiza Alfonso VII en favor de Gonzalo Alvazil, se ubique tal donación "inter Medina et Albuer".

Un revelador documento de 1185, alude al lugar de Biedma como Methme, Miethma y Biethma -topónimos latino y romance-, dentro del acuerdo firmado entre doña Orabuena y sus hijos con el comendador de Uclés, Pedro Franco, sobre los términos de Villandín y la Cueva. Además de la clara identificación del topónimo que se puede observar, este documento se refiere explícitamente al lugar de Biedma como castillo, siendo esta la primera alusión a la fortaleza.


En 1173 fue entregada la plaza a don Lope de Varea, probablemente de manos de la propia institución jacobea que señoreaba todos esos territorios. En 1187 aparece entre los bienes que la orden ve confirmados por parte de Urbano III.Y en 1204 ya forma parte sin ninguna duda de los señoríos santiaguistas, junto con Villarrubia, al ser cedidas ambas por el tal Lope de Varea de nuevo a los freires de Uclés, a cambio de quinientos maravedíes chicos. A pesar de esta operación, tiempo después el magnate y su mujer, doña Sancha Pérez de Azagra, hija de Pedro Fernández de Albarracín, mantuvieron ciertos intereses en la zona.

En 1207 el maestre Fernando González de Marañón daba parte de Villarrubia a veinticinco
pobladores para que la colonizaran según el fuero de Ocaña, y aunque el núcleo fue creciendo a costa de los villares del entorno, no parece que éstos desaparecieran entonces, ya que en una fecha imprecisa entre 1214 y 1224, la citada doña Sancha recibió la heredad de Biedma y la mitad de Villarrubia en prestimonio vitalicio, con ciertas condiciones. En este documento también encontramos otra alusión explícita al castrum de Biedma, vinculado desde pronto al lugar de Villarrubia, pero conformando realidades muy diferenciadas.

"...ego G. Gonsalvi una cum Uclensi Capitulo damus vobis domine Sancia quicquid pertinent ad nos in Bietma, castrum scilicet et hereditatem, prata, vineas, ortos azenias, molinos..."
(A.H.N.,Tumbo Menor de Castilla)


El siguiente hito documental relativo al castillo de Biedma o del Castellar, estuvo también relacionado con doña Sancha y su hija, Milia López, ya que en 1242 se repetía un documento de donación en prestimonio vitalicio a favor de ambas, que ampliaba las ventajas para la institución jacobea puesto que quedaban exentos de tal contrato importantes derechos, y porque además, a cambio se integraron en el señorío santiaguista todas las posesiones que la mujer de don Lope poseía en el Reino de Aragón, incluido el conocido, confundido y renombrado castillo del Tormón.

En cuanto a la identificación de los lugares de Biedma y Villarrubia, parece evidente que existía una conciencia de unidad territorial entre los citados topónimos que aparecen en numerosas ocasiones prácticamente asimilados. Pero esta idea, choca sin embargo con la realidad comendataria, ya que tempranamente encontramos dos circunscripciones administrativo-territoriales con cabeza en Biedma y Villarrubia respectivamente, aunque bien es cierto que en ciertas ocasiones se confunden por la presencia de un único comendador (1).

(1) NOTA: Los dos primeros comendadores de cada circunscripción, documentados en torno a los años 1206-1210, fueron en Biedma Íñigo de Ricla y en Villarrubia Pedro Ruiz de Hoyos.Ya en el siglo XIV es cuando encontramos más ocasiones en las que un único comendador señorea los dos territorios, es el caso de Lope Íñiguez de Orozco (1366-1371) y Alonso López de Haro (1387-1409) 


En cuanto a la existencia de un castillo en Villarrubia, la única alusión documentada pertenece a la crónica de Rades, que nos informa de que en tiempo del maestre Fernando González de Marañón "se dio a poblar los términos de los castillos de Villarruuia y Monrreal, cerca de Ocaña, que eran ya desta Orden", hecho al que no debemos otorgar la mayor importancia ya que estamos ante una leve tergiversación de la realidad que representaba el núcleo de Villarrubia en aquel momento.


Realmente resulta desalentador, comprobar como las descripciones relativas al lugar de Biedma que hemos podido encontrar en los textos de las visitas santiaguistas, se refieren a la heredad ubicada en el valle, y nada nos ilustran sobre los restos de un hipotético castillo en el citado sitio. 

Las visitas de 1478 y 1494 describen la heredad de Biedma, mientras los textos de 1511 y 1515 se aplican en el recorrido por la ermita del Castellar.

Así, los visitadores (2) en 1478 nos dicen que "fueron a ver un sitio que la dicha encomyenda tiene en la ribera de Tajo el qual es muy grande e muy bueno e esta rasonablemente reparado e non desypado." 

Mientras, en 1494 la encomienda de Biedma es vista como un "termyno despoblado en la ribera de Tajo, e están en él unos casares donde fue el lugar antyguamente", descripción en la que además aparece por primera vez mencionada la ermita del Castellar; "...e en el dicho térmyno está una hermyta de Nuestra Señora, que se llamaua el Castellar, la qual está muy bien reparada."

Otras visitas ni siquiera aluden directamente al lugar de Biedma, sino que se van a referir a unas casas que esta encomienda tenía en Villarrubia, toda vez que el emplazamiento original de su núcleo habitado lo encontrábamos arruinado en 1494, "el dicho señor visitador visitó casas que son en Villarrubia, que tiene la dicha encomienda de Biedma..."

(2) NOTA: Los visitadores de la Orden: tenían como misión viajar por las encomiendas, prioratos y otras dependencias, y proporcionar datos sobre las rentas, la población, el régimen de vida en sus variados aspectos, las condiciones de defensa y el cumplimiento de la normativa vigente.
 
La ermita de Nuestra Señora del Castellar desde las alturas cercanas a su emplazamiento.

Y por último, en los años 1511 y 1515 lo que nos vamos a encontrar es la descripción pormenorizada de la ermita de Santa María del Castellar, ocupando definitivamente el antiguo emplazamiento de una fortaleza que no recibió atención alguna por parte de la orden, y de la que no parece conservarse ni su memoria. En ambas documentamos una exhaustiva inspección del templo, que es "en un çerro alto junto al dicho río de Tajo,....ençima de la barranca del río." "Es un cuerpo de yglesya de tres naves sobre sus arcos baxos, la nave prinçipal está a dos aguas, y las otras corrientes.Tiene toda ella su buen maderamiento de la madera del río, e todos los tejados muy bien reparados". Contaba además con cuatro altares y numerosos elementos necesarios para el culto; "delante de la dicha hermita está un portal de largo a largo, sobre pilares de yeso e madera del soto del río(...) e a las espaldas de la dicha hermita está otro colgadizo largo cubierto de madera del río, sobre sus pilares de yeso", estructuras que se asemejan mucho con las que todavía hoy se pueden observar.

Ermita de Nuestra Señora del Castellar

Conclusiones

Ante la escasez de documentación de otro tipo que pudiera iluminar los aspectos relativos a la funcionalidad militar y/o organizativo-administrativa que pudiera manifestar esta fortaleza santiaguista, intentaremos aclarar algunos aspectos y confusiones, ciertamente comunes.

De inicio en cuanto a la identificación propuesta que relaciona los topónimos Biedma y Santa María del Castellar, ambos lugares existentes en las modernas cartografías, muy cercano el uno del otro, pero aludiendo a diferentes realidades espaciales que, sin embargo, creemos conformó un único sitio en la Edad Media identificado como Biedma o Medina, según recoge el citado documento de 1156. 

El primitivo núcleo defensivo islámico encaramado en el escarpe sobre el río Tajo, dio paso por tanto a un asentamiento en la misma vega, mucho más cerca de las tierras y medios de producción campesina -aceñas y molinos-, ya en un momento de clara orientación hacia la puesta en explotación de los territorios conquistados. 
El topónimo Biedma aludía, de este modo, a una realidad doble, por un lado al primigenio castillo, más adelante transformado en la ermita de Nuestra Señora del Castellar, y al mismo tiempo al núcleo poblacional establecido en el valle, actualmente identificado como una gran casona de campo en la orilla derecha del Tajo, a escasos metros del encaramado cerro del castillo.

Aranjuez y la vega del Tajo en el siglo XVI. Archivo General de Simancas, MPD, XL-18.

Por otro lado, no es infrecuente que encontremos denominado el castillo de Biedma como castillo del Tormón. Esto no tiene otro fundamento que el de tratarse en realidad de aquel castillo que doña Sancha Pérez de Azagra entregó en plena propiedad a la Orden de Santiago, junto a todo lo que, con su hija Milia López, ambas poseían en el Reino de Aragón y en Santa María de Albarracín, a cambio de recibir de por vida los lugares de Villarrubia, Biedma y Villandín. No hay referencia alguna a que el Castellar o Biedma tomaran tal nombre, y únicamente entendemos, que en algún momento se interpretó de forma errónea el aludido documento de donación, y que, como ocurre tantas veces, el error tomó forma de realidad histórica sin base cierta.

Vista de la casa de labor, conocida como Biedma, desde la ermita del Castellar.

En cuanto a la identificación de Biedma y Santa María del Castellar, ambos lugares conformaron un único sitio en la Edad Media identificado como Biedma o Medina. Así, de primitivo núcleo defensivo islámico encaramado en el escarpe sobre el río Tajo, se pasó a un asentamiento en la misma vega mucho más cerca de las tierras y medios de producción, y ya en un momento dedicado a la puesta en explotación de los territorios conquistados. 
El topónimo Biedma aludía, de este modo, a una realidad doble, por un lado al primigenio castillo más adelante transformado en la ermita de Nuestra Señora del Castellar. y al mismo tiempo al núcleo poblacional establecido en el valle, actualmente identificado como una gran casona de campo en la orilla derecha del Tajo. 


En definitiva lo que parece evidente es que, a pesar de formar parte de los señoríos santiaguistas desde fechas muy tempranas, el mantenimiento operativo de la fortaleza por parte de la orden debió ser efímero, y en cualquier caso no cuajó en la consolidación de un núcleo habitado permanente. Nada conservamos, por tanto, del viejo castillo excepción hecha del privilegiado emplazamiento que ocupaba, lugar hoy transformado en santuario.





Fuentes: 

  • "Fortalezas Santiaguistas - La Orden de la rivera del Tajo (Siglos XII-XVI)" -  J.Santiago Palacios

  • "Algunas Fortalezas Santiaguistas desaparecidas" - Asociación Española de amigos de los castillos. - 2005

Música: Renacimiento Flauta y Clavecín

Cornetas, tambores y majorettes.



La banda de cornetas y tambores se fundó, en Villarrubia de Santiago, en la década de los 70, llenando de música y alegría las calles de nuestro pueblo.

El fundador fue un joven llamado José que esta­ba casado con una villarrubiera, hija de Fran­cisca, más conocida por "la Ika". José trabajaba en Madrid y ya conocía este tipo de ban­das. 

Interesado por formar una en nuestro pueblo se lo comentó a Nino "el Gallo", que en aquellos días trabajaba como albañil en una obra próxima a la casa de José. Le pareció buena idea y junto con Julio Luengo y Gabriel Mora comenzaron a buscar chicos que compondrían la banda. La respuesta fue magnífica.


Comenzaron ensayando en el edificio que cono­cemos como Hospital y caminos aledaños como la carretera de la ermita. Pasaron después a ensayar en la granja, casa situada en la calle del matadero que más tarde se convertiría en dis­coteca y posteriormente los ensayos se trasladaron a la plaza de toros.

Prueba del buen resultado era cuando se les contrataba en los municipios de la zona, como Noblejas, Villatobas, Yepes, etc, para acompañar sus fiestas ataviados con un pan­talón negro, camisa azul, boina y herrajes. Unos llevaban las cornetas y otros los tambores, todos dirigidos por su director e instructor José.


Los grupos de majorettes hacen su debut allá por los años 30 en Estados Unidos, siendo los años de mayor esplendor los 40,50 y 60.  En los 60 llegan a Europa, siendo Francia el país puente. Por la proximidad llegan a España en los años 70 y es en estos años cuando también llegan a Villarrubia.

Ascensión, villarrubiera más conocida por "la Ascensión la Rojas", que había vivido en Francia, lo promovió en nuestro pueblo. Así, bajo su dirección, un grupo de chicas comenzaron la andadura.


De entre todas las jóvenes una era la que portaba la bandera y otra la directora, que con unos toques de silbato avisaba a sus compañeras de los cambios y cruces que habían de hacer al desfilar.

Los ensayos se hacían en la bodega de Baldragas, por calles del pueblo y en la plaza de toros.

El traje, confección de las madres, se componía de falda roja, camisa blanca y una capa roja con unos cordones que cruzaban por debajo del cuello. Calcetín blanco y zapato blanco. Completaba el traje un sombrero con un pompón en la parte superior y un bastón que llevaban en la mano.


Las majorettes, con su belleza y juventud, ambien­taban y daban mucha alegría. Vestían las calles con esa alegría y colorido. Desfilaban en los actos que se hacían en el pueblo; corridas de toros, carrozas, etc.

En el año 1974, tuvieron lugar unas jornadas de la Sección Femenina en Villarrubia. El 19 de julio, las majorettes bajaron desfilando hasta la plaza de toros, donde se realizó el acto de clausura, y allí en la propia plaza fueron ellas, con su desfile, las que abrieron el acto.

Desfilando hacia la entrada de la plaza de toros, tras pasar bajo el puente

El grupo de majorettes desapa­recería en el año 1975, dando paso a las comparsas que tan espectacularmente desfilan cada año en nuestras fiestas.

Portada libro de fiestas 1976




Fuente: libro de fiesta patronales 2016